SINOPSIS POLÍTICA


Por: J. Salatiel Arroyo Zamora

EL PRESIDENTE ABANDONA COMBATE A LA CORRUPCIÓN y RESTABLECIMIENTO DE LA PAZ
Absorto en la atracción de los reflectores y en la polémica superficial, el presidente de México se
ha distraído del objetivo principal de su gobierno y su primordial promesa de campaña: el combate
a la corrupción y el restablecimiento de la paz en el país. En cambio, la única transformación
palpable, es la conversión de un mandato gubernamental en un burdo espectáculo circense.
Es verdad que la lucha del titular del poder ejecutivo federal no es sencilla, pues se enfrenta al
monstruo de las mil cabezas, representado por la mafia del poder que gobernaba en el país, que
es sumamente poderosa, donde confluyen organizaciones criminales internacionales del
narcotráfico, trata de personas, prostitución, tráfico de influencias, lavado de dinero. Es cierto que
sólo AMLO y su familia saben los problemas que están afrontando, pero también lo es que no lo
ignoraban y aun así el hoy mandatario se comprometió a resolver de raíz la problemática,
exterminando su causa principal: la corrupción.
Alrededor de 30 millones de mexicanos no dudaron en apoyar al mandatario nacional y confiaron
plenamente que con él cambiaría -para bien- la realidad del país, que realmente combatiría y
exterminaría la corrupción y enviaría a los corruptos a prisión y los narcos cambiarían sus armas
por tractores, “desde el primer día de su gobierno”. Por eso, hoy resulta decepcionante cualquier
pretexto que pretenda justificar la demora para cumplir, además de crear distractores.
Tanto se confió en AMLO, que se le otorgó un cheque en blanco, para que se convirtiera en el
único presidente legitimado que la nación ha tenido, concediéndosele dominio absoluto de la
institución de la presidencia de la república y el control total de los otros poderes (legislativo y
judicial), pero para que “mandara obedeciendo al pueblo” bueno y sabio. No para que lo
sumergiera en el terror, con su omisión, negligencia y manipulación.
ABRAZOS A CRIMINALES y PERSECUCIÓN A PERIODISTAS
Siempre ha sido visceral e intolerante con las opiniones que le contradicen y, contradictoriamente,
condescendiente con las acciones de las agrupaciones delictivas que saquean y destrozan a la
población, sean organizaciones políticas o externas a la vida pública.
Antes de continuar, se debe aclara que no todos los que ejercemos el oficio de informar o
comunicar somos Loret (Carlos)… y, sí que este comunicador se ha excedido en sus logros o
conquistas salariales que, de acuerdo a información del presidente de la república, superan los 35
millones de pesos al año. Situación que lo describe no nada más como un sujeto “aspiracionista”,
si no que representa un ejemplo claro de avaricia, además de una agresión a la inmensa mayoría
de reporteros y periodistas de a de veras, que pierden la vida por informar a la población a cambio
de un salario paupérrimo, ya que se trata de la actividad laboral más sacrificada económicamente.
Por eso, lo que gana Carlos Loret de Mola es una cifra injusta para el gremio, pues jamás
reportero, periodista o empresa de comunicación provinciana verá en su vida una cantidad así, en
sus manos. Sí, también es un insulto para el presidente de la república, gobernadores y presidente
municipales, sobre todo para aquellos ambiciosos incontrolables, sórdidos y ególatras. No para los

que sí trabajan, entregados a la población, aportando resultados positivos al desarrollo y
bienestar, pues en la satisfacción de servir al prójimo tienen implícita la recompensa.
Y, aunque nos parezca excesivo e injusto lo que gana Loret, no se le paga con nuestros impuestos.
Sus salarios son cubiertos por empresas privadas y si estas le quieren pagar más, es problema de
ellas, que a nosotros los contribuyentes no nos perjudica, ni beneficia. Posiblemente para Televisa,
El Universal, The Washington Post, etc, lo vale y les hace ganar más, tal vez “golpeando”, como
afirma el presidente, pero eso no es delito. Criminal es lucrar con el poder, traficar con influencias
para enriquecerse y utilizar la fuerza del estado para perseguir a quienes opinan diferente o se
oponen a las corruptelas del gobernante y su familia.
Ilegal e injusto es ser permisivo con el crimen organizado y tolerante con la impunidad, hostigar a
intelectuales, científicos, atacar al INE, dejar sin medicamente a niños con cáncer, arremeter
contra periodistas y apapachar a los grupos delictivos que están exterminando a miles de jóvenes
en el país, secuestrando, extorsionando y ahuyentando inversiones. Así como crear distractores
para no cumplir la promesa de encarcelar a los corruptos que han saqueado al país, algunos de
ellos puestos en libertad y otros integrados en el gabinete de la 4T. Y culpar a los críticos de no
haber hecho nada durante 80 años, cuando esos que hoy son señalados contribuyeron en su
momento con su victoria en las urnas, pues siempre han reflexionado y condenado las
arbitrariedades, del partido o personaje que se encuentre en el poder. Un claro ejemplo es la
revista Proceso, por algo se incorporó a uno de sus directivos en el gobierno, La Jornada, Carmen
Aristegui, el mismo Brozo y con todos ellos el gobierno se ha peleado, porque no han aceptado ser
sometidos.
Desafortunadamente al presidente López Obrador se le ha hecho hábito pelear hasta con
fantasmas, lo que puede tomarse con humor, pero ultrajar la Constitución y culpara al pasado y a
sus víctimas de ello, también se ha vuelto recurrente. Por ejemplo, es del dominio público que nos
encontramos en veda electoral hasta mediados del mes de abril, por el proceso de revocación de
mandato (otra costosa ocurrencia del mandatario, que prefiere destinar cientos millones de pesos
en “purificar” la democracia, en lugar de adquirir medicinas para los niños con cáncer).
La orden del INE para suspender la difusión de obras y acciones de los gobiernos, durante tres
meses, fue acatada por gobernadores y presidentes municipales del país, excepto los de Morena,
que emitieron un desplegado de apoyo al presidente, en su nueva guerra, ahora contra Carlos
Loret de Mola. El mismo López Obrador violentó el acuerdo del INE, pues el martes, durante “la
mañanera”, el presidente de México, de manera velada y perversa, con el pretexto de informar en
materia de salud pública, mandó mensajes de credibilidad en su administración, al afirmar que la
población confía en el gobierno de México, lo que se demuestra con la asistencia a la aplicación de
las vacunas, lo que no ocurre en otros países.
Y lo dijo públicamente, sin recato alguno, sabiendo de antemano que nadie se atrevería a
cuestionarlo, pues ha establecido un régimen de miedo en contra de quien tenga la osadía de
contradecirlo, opinar diferente a él o se atreva a manifestarse en contra de las arbitrariedades de
su gobierno.

Ese mismo día, al final de la conferencia de prensa, López Obrador casi suelta el llanto, al recordar,
frente a las cámaras, como sus hijos fueron hostigados en Tabasco, cuando el encabezaba la lucha
social.
Ojalá el presidente de la república se sensibilice y entienda el dolor e impotencia que sufren los
padres de los niños con cáncer ante la falta de medicinas, mientras el dinero público se despilfarra
en consultas ciudadanas inútiles, como la encuesta para enjuiciar a los ex presidentes de México y
ahora la de revocación de mandato.
Él, que ha experimentado el dolor frente al hostigamiento a los seres amados, que se ponga en los
zapatos de los padres de los periodistas asesinados, los acosados y amenazados por su gobierno.
Que se ubique en el lugar de los padres cuyos hijos no pueden salir a trabajar, ni a divertirse, sin
que se padezca zozobra e incertidumbre. Que entienda a los padres cuyos hijos en este momento
están desaparecidos o siendo objeto de extorsión en su trabajo o actividad productiva.
A NADIE PARECE PREOCUPAR LA INSEGURIDAD EN MICHOACÁN
El presidente debería también preocuparse (y ocuparse) por el excesivo incremento de la
inseguridad y violencia en Michoacán, gobernado por su partido -Morena- y que en este momento
encabeza la lista a nivel nacional como la entidad federativa con más homicidios y secuestros.
Flagelo al que, desafortunadamente, nos hemos venido adaptado y acostumbrando. Ya el pánico
ante las tragedias dura solamente unas horas o días, después se olvida y se regresa a la rutina.
Pero si el gobierno federal no hace algo efectivo por restablecer la seguridad y la paz en
Michoacán, menos se preocupará por Zitácuaro o la región oriente. Él ya tiene con quien pelear,
ahora tocó el turno a los periodistas nuevamente, pues España no le hizo caso, tal vez lo
consideren desquiciado… y, pues, para pelear se necesitan dos.
Zitácuaro es un pueblo paradisiaco, con grandiosos atractivos históricos y naturales, idóneos para
convertirlos en potenciales turísticos. El problema es que, ante los acontecimientos de violencia,
difícilmente habrá quien se atreva a invertir, y menos quien quiera visitarnos, al menos que sean
aficionados a las experiencias extremas. Así que ningún proyecto de gobierno, que tenga el
propósito de atraer capital privado para la inversión e impulsar turísticamente la región, tendrá
éxito, si antes no se atiende el problema de la pacificación. Más bien los capitales empezarán a
emigrar.

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