Braceros: una de las deudas de AMLO con Michoacán

Braceros: una de las deudas de AMLO con Michoacán

Por: Esteban Patricio M.

La llegada de Andrés MAnuel López Obrador a la presidencia de la república se dio entre diversas promesas, pero entre todas ellas hay una que atañe a un problema que lleva décadas sin resolverse y que hoy es una de las deudas de AMLO con Michoacán: la deuda con los ex Braceros.

¿QUIENES SON LOS BRACEROS?

En 1942 Estados Unidos decidió entrar en la Segunda Guerra Mundial, la partida de miles de estadounidenses a los campos de batalla causó una alta en la demanda de mano de obra diversa.

Esto marcó el inicio de una relación de Estados Unidos con México, además de sembrar el precedente para una presencia más fuerte de la comunidad mexicoamericana en este territorio: El inicio del programa «bracero».

Comenzó con el traslado, por parte del gobierno americano, de un millar de campesinos mexicanos experimentados para cultivar y cosechar en ingenios azucareros ubicados en la región de Stockton, California.

El programa pronto se extendió y cubrió otras regiones de EE.UU. y proveyó trabajadores para el mercado laboral agrícola.

Casi a la par surgió el Programa Bracero Ferroviario, que fue negociado de manera independiente, para dotar de mano de obra inexperta para el mantenimiento de rieles de vías ferroviarias y eventualmente para cubrir otras labores especializadas o no especializadas.

En su momento hubo opositores a la iniciativa, pues la existencia del programa impedía la posibilidad de proteger los derechos de los indocumentados.

Se dieron incluso manifestaciones en contra y eso llevó al fin del programa en 1964, cuando ambos gobiernos, norteamericano y mexicano, lo finalizaron en respuesta a críticas duras y reportes de abuso extremo de los derechos humanos de los patrones hacia sus trabajadores.

Entre las condiciones del programa estaba que el gobierno estadounidense les retuvo 10% de su salario y lo entregó al gobierno de México, con el compromiso de reintegralo a los trabajadores.

Pero después, los participantes en el programa se encontraron con que las deducciones hechas a sus pagos de 1942 a 1948, destinadas presuntamente a cuentas de ahorro, las cuales fueron legalmente garantizadas para ser devueltas una vez a su regreso a México al concluir sus contratos. Muchos nunca recibieron sus ahorros.

Ahí inició una lucha legal en ambos países, en la que incluso salió a flote que los Bancos Mexicanos en cuestión, nunca operaron en los Estados Unidos.

Pero los movimientos sociales en exigencia de esos pagos ya habían iniciado y hasta ahora no se han detenido.
Las movilizaciones que han protagonizado estos trabajadores y sus familiares son innumerables, ningún gobierno les ha devuelto ese dinero.

EL PENDIENTE CON LOS BRACEROS

Fueron cerca de 3 millones 200 mil exbraceros que participaron en el programa y se calcula que, lo que se les adeuda, asciende actualmente a 5 billones de pesos.

Esta cifra equivale a que cada uno, de los casi 127 millones de personas que actualmente viven en el país, tendría que dar 40 pesos para poder lograr la suma.

La exigencia del pago de este fondo de ahorros se ha hecho incluso ante instancias internacionales, como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pero no hay solución.

¿Y EN MICHOACÁN?

De acuerdo con lo que se ha expuesto por activistas migrantes, en Michoacán existe un padrón de cerca de 39 mil ex braceros, sin embargo, se estima que en extraoficialmente son más de 100 mil las personas que aportaron en el programa de braceros.

A cada uno de ellos se les adeudan 38 mil pesos, esto era tan sólo el 3% del adeudo real a cada uno de estos trabajadores.

LA PROMESA DE AMLO

En octubre de 2018, el entonces presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, encabezó un acto público en Zacatecas, donde anunció el interés del gobierno federal entrante de resolver en definitiva el problema.

“Vamos a cumplir con los ex braceros. Nada más vamos a esperar la resolución de la Suprema Corte de Justicia y vamos a ver cómo resolvemos este asunto, en definitiva”, dijo López Obrador.

“Si consideramos que el Presupuesto de Egresos de la Federación para este año 2018, asciende a 4.7 billones, pues quiere decir que ni entregándoles la totalidad del presupuesto se les alcanzaría a pagar. Pero la postura de los ex braceros no es, páganos los 5 billones, sino llegar a un acuerdo razonable”, añadió entonces.

Casi un año antes, cuando solo se ostentaba como lider nacional del Movimiento de Regeneración Nacional, López Obrador pidió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que ordene al Ejecutivo Federal el pago inmediato de las pensiones a trabajadores ex braceros.

“Habrá justicia para los ex braceros”, dijo el aspirante a la Presidencia durante una reunión con campesinos en Tecuala, Nayarit, en ese agosto de 2017, y posteriormente difundido en su cuenta de Facebook: “Los políticos corruptos se robaron esos fondos y ahí andan los ancianos, adultos mayores, reclamando que les entreguen esos fondos. Pidiendo, exigiendo que les haga justicia”.

LA DISTANTE REALIDAD

Pero la realidad actual dista mucho, hasta ahora no se ha dado un real inicio de estos pagos.

Tras casi dos años de gestión, no hay avances en el tema, y así lo reprochó recientemente el activista migrante michoacano, Pedro Gonzalez Carapia:

“El Presidente López Obrador se comprometió a devolver ese fondo de ahorro y todavía no lo ha cumplido, ni siquiera ha establecido la mesa de diálogo y negociación que sus secretarios de Gobernación y Relaciones Exteriores se comprometieron a establecer mediante intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.”

Pero ahora la situación empeora, pues entre los 109 fideicomisos que desaparecieron por votación en la Cámara de diputados, estaba precisamente el Fondo de Apoyo Social para Ex Trabajadores Migratorios Mexicanos.

“La desaparición del fideicomiso para el pago del simbólico apoyo social a los ex braceros es una traición de los legisladores de MORENA y del Ejecutivo Federal”, reprochó Fernández Carapia mediante sus redes sociales.

Además, recalcó que durante este año las remesas lejos de bajar, ascendieron, a pesar de la pandemia, y en particular en Michoacán es conocido que un gran número de los que nacen en sus tierras emigran a estados unidos para aportar recursos mediante esas remesas.

Las posibilidades están lejos, las promesas incumplidas y la justicia para los trabajadores migrantes no parece llegar pronto, la deuda con los migrantes michoacanos, sigue.

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