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LA EXIGENCIA DE LOS “ROJOS” Y EL BURRO HABLANDO DE OREJAS

LA EXIGENCIA DE LOS “ROJOS” Y EL BURRO HABLANDO DE OREJAS.

Por el profesor Juan Pérez Medina.

Judith Diéguez González, actual directora de Educación Secundaria en el Estado, no es ninguna persona improvisada en el ejercicio de la profesión magisterial; cuenta con una gran trayectoria académica. Es Licenciada en historia por la UMSH y Licenciada en Psicología en la Normal Juana de Asbaje de Zamora, con maestría en Psicoanálisis y en Proyectos de educación popular, y con doctorado en Educación crítica y popular. Fue maestra de grupo, subdirectora y directora de escuela con un desempeño muy destacado en los lugares en donde ha estado. En Jiquilpan aún la recuerdan, tanto los alumnos y los padres de familia, como los maestros. Tengo constancia de ello. Ha sido una de las principales impulsoras del proyecto alternativo de educación en la entidad y el país al interior de la CNTE y con el magisterio michoacano.

Aprendió a ser crítica de las prácticas educativas tradicionales, positivistas y neoliberales de la mano de su padre, el maestro Isaías Diéguez, actualmente supervisor de educación secundaria, quien fue siempre ejemplo de compromiso con la educación pública y con las luchas del pueblo. Pero su principal guía fue, como el de tantos, el maestro Francisco Javier Acuña, de quien fue siempre su compañera de lucha.

La conocí en 1989 en las grandes movilizaciones y acciones del magisterio democrático, aglutinado en el MDM (Movimiento Democrático del Magisterio), encabezado en aquel entonces por ´Francisco Javier Acuña y Delfino Paredes Orozco, como sus figuras más emblemáticas. Pero no fue sino hasta 1991, que tuve la oportunidad de convivir con ella más de cerca, pues el Comité Ejecutivo Seccional la envió comisionada a la región Ciénega de Chapala, en donde yo trabajaba y encabezaba la coordinación regional.

Iniciadora del MDM, se sumó al movimiento en 1988, el año previo a la gran insurgencia magisterial nacional y en medio de la imposición de la burguesía nacional y extranjera, con sus partidos, el PRI y el PAN quienes, con el uso de todos los medios, incluyendo la represión y los asesinatos, erigieron a Carlos Salinas de Gortari como presidente de México, con el pueblo en contra y mediante el fraude electoral. Comenzó como brigadista en las escuelas de Zamora cuando el control del “charrismo sindical” era férreo e impedía, incluso, acercarse a los centros de trabajo.

En febrero de 1989 participo en las primeras reunirnos con compañeros maestros de otras secciones sindicales del SNTE del país, cuando se preparaba el gran movimiento magisterial de la primavera de ese año, razón por la cual se intensificó el brigadeo, sobre todo después del 17 de abril cuando comienza el paro indefinido nacional. Adscrita a la Escuela la Secundaria Federal de Chavinda se encargó de incorporarla al paro, siendo una de las primeras en la región Zamora que se fue a paro indefinido.

En medio de la efervescencia sindical nacional, se conformó la estructura del MDM en Zamora siendo, Judith Diéguez González nombrada responsable de finanzas de esa Región, destacándose por ser participe en todas las marchas realizadas en la ciudad de México. Su compromiso, activismo y lealtad al Movimiento la llevaron a ser electa por sus compañeros

como delegada efectiva al Congreso Seccional que estaba acordado con Elba Esther Gordillo (impuesta como dirigente nacional del SNTE por Salinas de Gortari), para llevarse a cabo los días 13 y 14 de octubre de 1989 en la ciudad de Uruapan a donde nunca llegó el CEN del SNTE y sus delegados, para concretar el “charrazo” en San José Purúa, municipio de Jungapeo, en el oriente de Michoacán.

Asestado el golpe al MDM, la compañera Judith Diéguez se incorporó al plantón de la Sección XVIII en la CDMX de manera permanente. Participando de forma destacada en todas las actividades y, sobre todo, en la huelga de hambre la cual fue desalojada brutalmente por granaderos.

Al regresar a la ciudad de Morelia fue nombrada representante en el primer Comité Ejecutivo Seccional democrático (CES), como responsable de relaciones exteriores. Fue miembro de la Comisión permanente de la CNTE y convocante al Primer Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales, donde se integraron las tres grandes coordinadoras: La Coordinadora Nacional del Movimiento Urbano Popular (CONAMUP), La Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA) y La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), entre muchas otras organizaciones hoy desaparecidas, como Ruta 100 de la CDMX, en uno de los esfuerzo nacionales de unidad y coordinación más importantes de la lucha del movimiento popular en el país.

Durante la represión y encarcelamiento de la dirigencia del MDM, que encabezaba Delfino Paredes Orozco, los dirigentes que quedaron fuera, organizaron la lucha para lograr su liberación, que integraba acciones locales y nacionales: marchas, plantones, brigadeo, mítines relámpagos, volanteo y perifoneo en Michoacán y el país se desarrollaron de manera intensa en los meses de julio y agosto, siendo Judith Diéguez González integrante de la dirección sustituta y la comisión negociadora para liberar a nuestros compañeros presos.

Formó parte de la Comisión Organizadora del Primer Congreso Nacional de la CNTE llevado a cabo en México y del segundo celebrado en la ciudad de Morelia. Fue fundadora de la comisión de Educación Alternativa y posteriormente del PDCEM

En 1994 formó parte del MBTEM, como comisionada en relaciones exteriores para llevar el movimiento a nivel nacional y lograr el apoyo del movimiento popular del país y, principalmente de la CNTE, para alcanzar el objetivo de derrotar a los charros del SNTE en el Congreso Seccional de 1995.

Al surgimiento y levantamiento del EZLN se le comisionó por parte del CES Democrático a Chiapas, siendo parte del contingente que participó en primer Encuentro Nacional Zapatista y se mantuvo temporalmente en el proceso de formación de las comunidades de base del EZLN

Formó parte de la Coordinación regional de Zamora en el comité seccional que encabezó Raúl Morón. Al terminar el periodo sindical regresó a su centro de trabajo. Ahí trabajó intensamente hasta lograr incorporar a la mayoría de los trabajadores al MBTEM. También fue parte en 2005, del CES que encabezó Sergio Espinal como responsable de gestión popular.

Judith Diéguez González es, en primer lugar, una maestra comprometida con la educación pública y el cambio educativo, en el que ha trabajado sistemáticamente desde donde ha estado. Su práctica pedagógica se ha dejado sentir y mirar, sobre todo, en las escuelas que han estado a su cargo, tanto en Jacona, como en Jiquilpan. Su paso como supervisora escolar, aunque muy corto, ha sido enriquecedor y los directivos y maestros de la región Zacapu lo pueden constatar. Hoy, al frente de la dirección de Educación secundaria ha destinado todos sus esfuerzos a atender a los maestros y a impulsar el cambio educativo a partir de la propuesta de la “Nueva escuela mexicana” e incluso, más allá de ella. Ha mantenido el diálogo permanente con sus instancias, principalmente con los directivos de escuelas y maestros a quienes atiende por igual y sin distingos.

Su basta experiencia y cultura pedagógica y gremial y su apego a los principios que dieron vida al movimiento magisterial en Michoacán y el país han sido los pilares que han regido su conducta en todas partes a donde le ha tocado desempeñarse. Cumplió siempre con las tareas que le Movimiento magisterial le encomendó y así lo hizo desde las escuelas, impulsando cambios e iniciativas alternativas al modelo neoliberal y, así lo hace hoy al frente de la dirección de educación media.

La campaña de odio de parte de algunos grupos gremiales, principalmente los denominados “rojos”, que se ha caracterizado por sostenerse con mentiras y difamaciones, que no podrían sostener en ningún lado y, sobre todo, ante los trabajadores de la educación conscientes y responsables; con la salvedad de aquellos acicalados por su interés personal, por el temor o por la ignorancia, que no son pocos, nadie podría poner en duda el compromiso ético de la compañera Judith Diéguez González. Lo aquí escrito, lo hago obligado por mi congruencia, ante los embates codiciosos de este grupo sindical lleno de enfermos, que ha convertido la exigencia de la salida de Judith Diéguez González como su única demanda, olvidándose de los asuntos que son de interés general de los maestros y maestras que dicen representar.

Si la autoridad educativa les cumple el capricho a los “rojos”, no pasará nada absolutamente, que no sea una de sus múltiples canalladas que a lo largo de los años han realizado y de las cuales hay infinidad de evidencias. Pero no podrán, aunque lo repitan millones de veces, enlodar la imagen de alguien que no se ha postrado a sus viles determinaciones. Sus acusaciones de corrupción y venta de plazas carecen de sentido y, por tanto, están llenas de irresponsabilidad. Así es cómo seguirán cavando su tumba. Espero que, por el bien de todos, más pronto que tarde, el magisterio se sacuda a este grupo y otros y sea capaz de reconstruir la unidad, bajo los auspicios de los principios que se dio el MDM y el MBTEM.

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