Leyes ambientales en Michoacán, ignoradas en el desecho de llantas o neumáticos

Morelia, Mich., a 03 de mayo del 2017.- En Michoacán, cada 24 horas 839 llantas o neumáticos usados y en mal estado, se desechan ante la nula aplicaciones de las leyes ambientales que rigen en la entidad y que ninguna autoridad se encarga de aplicar a pesar del grave daño que provocan al medio ambiente y a la salud, acusó el investigador ambientalista Erick Alejandro Gómez Bravo.

El también líder del proyecto EcorMx que busca hacer un uso sustentable de las más de 300 mil llantas o neumáticos que se tiran en toda la geografía michoacana cada año, informó además hace falta una legislación específica ambiental que contribuya a un tratamiento de reciclaje de este producto que todos los días convive con el ser humano y quien no se da cuenta que incluso puede ser dañino para su salud.

Entrevistado al respecto, Gómez Bravo explicó parte de esta problemática y dijo que en el caso de la capital del estado, de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente, en Morelia se cuenta con 236 vulcanizadoras y llanteras; de estás, aproximadamente el 19 % son generadores de altos volúmenes de desechos, principalmente las transnacionales que desechan cerca de 200 neumáticos por semana.

El investigador agregó que los dueños de vulcanizadora o llanteras pequeñas, desconocen la regulación para el uso y desecho de una llanta o un neumático porque los responsables de informar de esto –autoridades federales, estatales y municipales–, no lo hacen por diferentes motivos que van desde la misma ignorancia  del marco jurídico hasta la indiferencia por atender estos temas que para los gobiernos, realmente no son importantes.

En el caso de Morelia, las vulcanizadoras y llanteras establecidas legalmente, desechan aproximadamente 120 toneladas por mes de este producto y hasta ahora a ninguna se le exige tener un plan de manejo de residuos, es decir, quien se lleva su desecho es el camión de la basura con una cuota de entre 5 y 10 pesos por llanta, según la zona, para ir a parar al relleno sanitario o algún otro lugar perjudicial.

Otra situación que provoca la llanta desechada, es su uso en rellenos sanitarios, lo que ocasiona el desgastase de la tierra al igual que su infertilidad y alta contaminación subterránea en suelos y mantos acuíferos, subrayó.

Además, estos residuos son acumulados en vertederos con el potencial peligro de incendios; en la combustión de los neumáticos se libera monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, dióxido de carbono, óxidos de zinc, benceno, fenoles, óxidos de plomo o tolueno, que se dispersan en el aire.

Sobre los riesgos a la salud, señaló que el zinc resulta altamente tóxico para la fauna acuática y al ser muchos de estos componentes solubles en el agua, pasan a la cadena trófica y van a parar, finalmente, a los seres humanos.

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