Modificar política educativa es acto de ingenuidad: Fraga Gutiérrez

Morelia; Michoacán, 15 de mayo de 2016.- La Diputada del Partido del Trabajo, Brenda Fabiola Fraga Gutiérrez, expresó que el festejo del día del maestro debe recordar por qué la educación se encuentra tal como está y cómo es que se ha llegado a la situación actual de los docentes, pues este gremio ha sido objeto de difamación y embestida desprestigiadora por parte del gobierno federal, siendo este último el trasgresor y corruptor en primer lugar del gremio magisterial.

Recordó que el maestro debe ser considerado como un verdadero actor social íntimamente ligado a la Historia mexicana y a la construcción del modelo educativo del país y por ello es que el debate abierto hoy en día sobre el futuro de la educación, se ha dado sin la participación magisterial, especialistas, ni actores de las comunidades educativas, que tendrían mucho que aportar. Y atajó que al contrario, dicho futuro se ha construido en las sombras de los espacios oficiales de la federación y el estado, bajo los intereses propios de quien quiere echar por tierra los derechos laborales alcanzados por la organización popular.

Fraga Gutiérrez mencionó que tal pareciera que la intención de modificar la política educativa del país y el estado puede ser un acto de ingenuidad o autoritarismo.

Dijo que el día de hoy, el magisterio, es para el gobierno un gremio defectuoso que hay que controlar y someter a los dictados de una educación que lo cosifica. Y para la sociedad, un sector visto como privilegiado y flojo, que se encarga de los niños y jóvenes, siempre a expensas del escrutinio público que fustiga si no cumplen su labor, y que emite un juicio poco entrañable aún si lo hacen con entusiasmo.

Dijo que el magisterio así como fue utilizado como un proyecto de país diferente, también se le usó bajo el despliegue de un Estado creciente, burocrático, centralizado y corporativo, que durante décadas vio en el magisterio a un gremio inmenso; una rebanada de pastel político que, controlado de forma adecuada, prometía una poderosa estructura electoral y hasta de choque.

Acusó que el modelo burocrático – corporativista buscó a un magisterio incondicional al poder en turno, situación que obligó el nacimiento de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, como un modelo opositor a la sumisión del poder en turno y como una opción para cambiar el esquema, aunque no haya cambiado del todo.

Fraga Gutiérrez dijo que, sin duda, es también cierto que el magisterio –tanto “institucional”, como “democrático”– no ha sido suficientemente capaz de actuar frente a circunstancias que se le imponen desde hace décadas, y amenazan con desmantelarlo colectiva e individualmente por lo que la misma CNTE, que nació como promesa de cambio, continuó con la reproducción de las desviaciones que le dieron origen: verticalismo, poder centralizado, corrupción que permea sus liderazgos, y recientemente, un enorme aislamiento social debido a que no han sido capaces de trascender su lucha gremial por una aspiración mayor que es un proyecto educativo de país, que podría involucrar a sectores que hoy los miran con desconfianza y hasta desprecio.

Y ahondó en que actualmente no se puede apoyar acríticamente a un movimiento magisterial que claramente no logra trascender sus propias limitaciones y se ha encerrado en su interés particular.

Fraga Gutiérrez dijo no querer emitir un juicio fácil en el tema sin antes comprender la compleja génesis del magisterio al que catalogó como un organismo vivo que se ha querido controlar y corromper para atender a intereses del momento y no al interés supremo de la educación de nuestros niños y jóvenes.

“Antes de decir si hay algo que se encuentra corrompido en el seno del magisterio, será sano preguntar qué entidad lo corrompió y cómo lo hizo. El Estado, y los poderes en turno, con desdén hacia un verdadero proyecto educativo de país, sólo hablan de educación cuando ello implica incrementar su poder. Han sido gobiernos quienes han comprado líderes sindicales, quienes han usado al gremio para sus intereses, quienes han hecho de los maestros –y muchos otros trabajadores– empleados mal pagados que ven mermada su propia convicción; ha sido el gobierno el principal vendedor de plazas, el promotor de compadrazgos, el corruptor de un sindicato que no cambia porque padece prácticas con mucho arraigo”.

La diputada dijo que sin duda, el maestro en lo particular, y el magisterio como gremio, tienen muchas deficiencias que reflexionar. En particular, mientras sigan siendo el objeto de la política que les dicten, lo mismo que en cuanto se dediquen sólo a resistir la que les imponen, los maestros estarán olvidando el poder creador que tienen.

Agregó que la educación está como está, porque en ella los maestros –al igual que los padres de familia, las comunidades, los niños y jóvenes– sólo somos objeto de la educación que nos dictan. Sólo en cuanto asumamos nuestro papel de sujetos de derechos en la educación, actuaremos como verdaderos transformadores, capaces de hacer de la educación lo que necesitamos como sociedad, aún al margen de lo que se determine desde “arriba”.

La política educativa no tiene porqué seguir siendo un dictado sordo y ciego de lo que el Estado determina al margen de los debates, inquietudes y demandas de los actores involucrados en el proceso educativo; y si el Estado no nos da ese papel actuante, deberíamos ser los ciudadanos quienes lo busquemos y lo exijamos; incluidos los maestros, al margen de intereses particulares y gremialismos.

Culminó diciendo que una forma digna de reconocer a los maestros –en el único día que socialmente reflexionamos sobre su papel social– es reconocer su compleja realidad y la deuda que también, socialmente tenemos con ellos.

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