Despertar de la tierra

Despertar de la tierra

¿En qué tiempos estamos?

El Armagedón ha iniciado, la tierra entró en una etapa de guerra. La guerra es mental, el hombre está siendo atacado por todos los frentes, en todas las tierras, en todas las culturas, en todos los idiomas, y está tan cómodamente distraído, que no se entera que hay planes de exterminio. Los planes están tan bien planeados que no hay necesidad de meter miedo, solo basta programar las mentes para que se mueran solitos. Un hombre con miedo a la muerte hará todo lo posible por vivir, aunque la vida le parezca un asco, aunque la vida le parezca un mal necesario, aunque sufra, llore y viva en la desesperación.

 Cuando la muerte llega a la puerta de su casa se arrepiente y suplica no morir. Eso logró mover los hilos de la auto empatía. Las multitudes se unieron para crear programas de recuperación de la confianza y ayudar a aquellos que sufren. Los autores del Armagedón idearon acciones más sutiles para asesinar, porqué el destino de los dueños del poder es asesinar para vivir.

Mientras que el hombre sigue en la búsqueda de una verdad que le ayude a vivir, porqué se les hace un gasto innecesario que vengamos a esta vida a experimentar solo dolor, y que solo haya una oportunidad de paliar este dolor, sienten que existe algo más profundo, oculto detrás del lenguaje hipócrita de ayuda que le dan todos los ministerios religiosos. No saben que todos los sistemas de control están siendo modificados día con día para que el hombre no se de cuenta de que está siendo manipulado.

Le hacen creer que él tiene la última palabra, la educación le muestra su cara bonita, al venderle el éxito al término de un programa educativo, te felicitan, para valorar el esfuerzo. Lo que no le dicen al hombre, es que es parte del plan macabro de adoctrinamiento, te enseñan a cumplir horarios, te enseñan a respetar a la autoridad, te enseñan a respetar los recintos, te enseñan a repetir historias que no sucedieron, que fueron inventadas y que tienes que memorizar, para después repetir esa mentira una y otra vez. Eso te distrae de encontrar tu verdadera esencia.

Como el hombre al igual que la tierra está viviendo en siete vidas fractalizadas y en distintas dimensiones, la manipulación tiene que ser en todos los sentidos: físico y espiritual, para no dejar cabos sueltos. Por ello, el plan de los detentadores del poder es completo y complejo, tienen que actuar con rapidez y con precisión, y lo hicieron sin que sospecháramos.

 Así, durante más de cien años nos metieron a la fuerza una ideología sobre la idea del dios que ellos adoran, para que nosotros lo adorásemos. Fueron tan minuciosos, que, a cada cultura, a cada región, le pusieron uno distinto, para hacerlos sentir especiales y que fueron visitados por las fuerzas superiores que los salvarían de lo desconocido que hay más allá de la muerte, para que la pena de desprenderse del cuerpo se sintiese menos traumática, y el hombre, contagiado del entusiasmo sobre días felices, creyó en la mentira.

Y efectivamente, nos han hecho creer que estamos muy dañados, al grado de necesitar alicientes del más allá. Así empezaron a proliferar santos, vírgenes y beatos, por todos lados se reproducían, y la vida eterna no llegaba, y hoy entendemos por qué, porqué el dolor te mantiene distraído de tu verdadero objetivo, que es descubrir la divinidad interior.

Las religiones son amantes del dolor, viven del dolor y alientan al dolor, sus imágenes, sus espacios tristes y lúgubres, solo alientan al alma a seguir en el tormento, objetivo que tienen aquí de superar, deben limpiar sus almas de todos los tormentos, pero tienen tan buena memoria las células, que creen que el tormento de las guerras del pasado aún no termina.

La otra distracción son los medios de comunicación, estos se encargan de reforzar todo aquello que requiera ser reforzado para continuar con el plan. En la pandemia fueron los grandes difusores del miedo, muchos seres murieron por temor a morir, otros se resignaron ante la falta de un dios salvador y decidieron dejar su alma y partir.

La medicina, que era la encargada de salvar vidas, se encargó de martirizarlas. No podían con un virus que prácticamente se moría con jabón, un humilde jabón de lavandería era más poderoso que todas las técnicas médicas y tenía más éxito en la prevención que todos los médicos reconocidos, gremio que también sufrió muchas bajas.

Con la medicina, nos engañaron vilmente, las vacunas fueron vendidas como la panacea y salvación del hombre, mientras miles vacunados morían. Los no vacunados sobrevivían “de milagro”, al virus y a la desinformación. Muchos ofendieron a los no vacunados por ser los portadores del virus y no darse cuenta, nos dijeron que aquellos que estaban vacunados ya estaban protegidos. Aun así, no saben explicar los médicos, el por qué los no vacunados siguen vivos. El plan empezaba a fallar.

Después de muchas muertes, algo se había ganado. La tierra, con su sabiduría, empezó a enviar más plantas a salvar a los no incautos, aquellos que entendieron que el plan era malvado. Los no vacunados artificialmente, lo hicieron con plantas. El engaño estaba teniendo fisuras, la religión tembló, cuando morían miles de fieles implorando la justicia divina y esta no llegaba.

Los dioses y santos usados como médicos no eran eficientes, como si el plan fuese a propósito, que el dios en el que creían no era empático con sus fieles, o quizá la información estaba siendo incompleta, y en el camino entre la divinidad y el paciente había obstáculos fuertes llamados “la elite”, unida a la ignorancia del ser que el hombre padece.

Dentro del plan, también existe un sistema de control llamado políticas, en ellas se puede reforzar asumiendo que todo lo que los poderosos dicen está cargado de veracidad. Los gobiernos atendían a las recomendaciones de los organismos internacionales, como si de la verdad absoluta se tratara. Entendemos que esos organismos son financiados por los grupos de poder y no son los gobiernos esos grupos, son los del poder económico, que requerían una reingeniería, en nuestros días.

Decíamos que la doctrina ha funcionad de una manera brillante, estamos tan dormidos y cómodos con todos los distractores que tenemos, que no sabemos ni donde estamos parados, por el mundo están pasando situaciones brutalmente trágicas; incendios, sismos, revueltas, guerras, violencia extrema, cambios de consciencia y ni siquiera echamos una mirada ante eso, como si fuese algo natural.

Con esa apatía los dueños del poder pueden actuar con total impunidad, lo vemos en la guerra de ucrania contra Rusia, que más parece un mamotreto, que guerra. Ya hasta nos olvidamos por qué pelean, son como los conflictos que tienen Libia, Irak, Irán, Palestina, Vietnam, Corea o las guerras intestinas de México, dejan de ser noticia por su permanencia en el tiempo, por su constancia.

Los muertos siguen siendo los mismos números, ya hasta da flojera contarlos, así pasamos la vida soslayando los acontecimientos, mientras en las sombras se prepara el siguiente golpe, que nos va a tomar desprevenidos o distraídos. Las redes funcionan de maravilla para volear los ojos a la realidad, esos son los tiempos de la tierra.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: