QUE IRONÍA DE LA VIDA

Cómo pasa el tiempo, 20 años sirviendo a la sociedad como Policía Judicial, pero ese hermoso tiempo vívido me cobró caro la factura.

Lo cierto, es que me dejó una gran experiencia para disfrutar una vida con carencias, tranquila, sin meterme en problemas y me dejó varias anécdotas para contarle a los Nietos.

En los años como policía, en varias ocasiones tuve que ausentarsme de mi familia por periodos de 15 a 20 días, teniendo sólo dos días como descanso y para convivir con mis hijos, ya que mi trabajo así lo requería.

Esos 20 años los pasé casi sin poder disfrutar la niñez de algunos de mis hijos, llegar noche a dormir y temprano a trabajar me hacían casi imposible convivir con ellos.
Pero el tiempo no deja de trabajar y hace que poco a poco se valla perdiendo el amor de la esposa y el cariño de los hijos, todo por no contar con el tiempo suficiente para jugar con ellos y atender adecuadamente sus problemas de adolescentes, todo por ayudar a otras familias descuidando la propia, todo para poder llevar a casa el sustento a los hijos y a la esposa.

EL TIEMPO COBRÓ LA FACTURA

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