Agentes de tránsito promueven sobornos


Por: Gabriel Gómez Rodríguez

H. Zitácuaro, Mich. – Decenas de conductores de vehículos automotores son multados de manera
cotidiana por infringir el reglamento de tránsito en la ciudad. En algunos casos, el agente de
tránsito intenta mediar con choferes, automovilistas y motociclistas, para levantar o no la
infracción respectiva.
Como segunda opción está el soborno. La llamada “mordida” es considerada a cambio de que al
infractor no le sea llevada su unidad al corralón y se le aplique la multa respectiva. Desde
patrulleros o motociclistas mantienen vigilancia permanente en diferentes sectores de la ciudad,
principalmente en el centro o primer cuadro y la avenida Revolución.
En el caso de que un vehículo tenga placas de otro estado, de manera inmediata el agente de
tránsito lo aborda desde su unidad, patrulla o motocicleta. Le hace la señal de que se orille y le
pide su documentación.
Es cuestión de minutos para que el uniformado entable una conversación con el conductor, el
agente solicita la licencia de chofer y otros documentos, como tarjeta de circulación. En el caso de
no portar los documentos, entonces el servidor público le indica que es acreedor a una multa
administrativa.
De ahí se deriva que, si el chofer no cuenta con la documentación en regla, se ve imposibilitado a
dar una respuesta positiva. Situación que es aprovechada por los uniformados. Ya que les hacen
saber que son acreedores a una multa y que debido la gravedad puede ser motivo para llevar el
vehículo al corralón.
Esto representa que el automóvil sancionado debe ser llevado en grúa, lo que significa una multa
costosa de miles de pesos.
Uno de los usuarios, quien no reveló su nombre, indicó que iba en su motocicleta. Se pasó la luz en
color rojo de un semáforo, en un cruce de la ciudad.
Agentes de tránsito le dieron alcance cien metros después. Posteriormente le pidieron la
documentación respectiva, como licencia de conductor y documentos que ampararan la
propiedad de la motocicleta.

Como tampoco portaba el casco de seguridad y no llevaba los documentos que amparaban la
propiedad de su moto, le explicaron al conductor que por llevar la unidad al corralón la multa le
iba a costar más de tres mil pesos.
El motociclista pagó una “mordida”, en cambio el agente de tránsito le indicó la manera de recibir
el soborno de manera discrecional, a fin de no ser evidenciado.

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