Coordinador de la Policía Michoacán siembra terror en la región oriente

Zitácuaro.- Las denuncias en contra del Coordinador Regional de la Policía Michoacán, José de Jesús Flores García, han aumentado considerablemente, debido a la agresividad con que trata a sus víctimas. Con más de una docena de denuncias penales en su contra y otras tantas en la CEDH, el mando policial sigue en su cargo, perjudicando a familias enteras de varios municipios de la región oriente y parte de la tierra caliente de Michoacán.
ACTUA BAJO TOTAL IMPUNIDAD
José de Jesús Flores García, llegó a esta región hace poco más de un año. Desde su llegada a esta zona, el mando policial y elementos a su cargo han desatado una ola de violencia y terror en contra de los ciudadanos. Torturas, violaciones, robos, daño en propiedad privada y abuso de autoridad, son sólo algunos de los casos documentados que este policía tiene en su contra.
Bajo el pretexto del “Operativo Limpieza” Flores García ha aprovechado el asunto para ingresar a cualquier domicilio sin contar con orden judicial que así lo amerité. Con aproximadamente 12 policías a su cargo, el coordinador de la policía, a bordo de tres patrullas, se desplaza por al menos cinco municipios de la región oriente, seleccionando supuestos “objetivos” criminales que le permitan “presentar trabajo” ante sus superiores.
Luego de la detención ilegal de varios ciudadanos, los hechos no podían pasar desapercibidos, menos por la cantidad de denuncias penales y quejas ante Derechos Humanos que existen en contra del mando policial. 15 denuncias penales y otro tanto en la CEDDH, dan prueba fehaciente de los actos cometidos en contra de la población.
De los primeros casos de los que se tuvo conocimiento, fue cuando Flores García y sus elementos irrumpieron en un domicilio particular en la comunidad de Ceibas de Trujillo. La casa estaba sola en ese momento, ya que el dueño radica en la Unión Americana. Los elementos policiacos entraron con lujo de violencia y al no encontrar nada que pudiera incriminar al dueño, se llevaron pantallas, ropa, cámaras de vigilancia y otras pertenencias que encontraron durante el supuesto cateo al inmueble.
Para el coordinador de la policía Michoacán no existen límites: una vez ubicado el “objetivo” hacen lo imposible por asegurarlo, sin importar si es o no culpable. En numerosos casos se ha comprobado que las detenciones son ilegales y violentas, las personas son sacadas de sus domicilios, no sin antes amenazar a los familiares y, en diversas ocasiones también son golpeados por los elementos a cargo del coordinador.
Existen pruebas (vídeos y fotografías) en poder de El Despertar, proporcionadas por varios afectados, que muestran la manera violenta con la que se conducen los elementos policiacos, sin que nadie pueda hacer nada. Decenas de domicilios se han visto prácticamente saqueados y dañados, ya que una vez dentro de la casa, estos se dedican a hurgar por todos lados, pretextando buscar pruebas incriminatorias.
El problema es que el policía a cargo, actúa bajo rumores y sospechas, no bajo investigaciones contundentes. En múltiples ocasiones se han equivocado de domicilios y golpeado a los moradores, que son amenazados y se les toman fotografías para torturarlos psicológicamente.
Otro modus operandi que el mando policiaco aplica, es la fabricación de delitos en contra de los detenidos, existen pruebas contundentes que involucran a este grupo de policías “sembrando” pruebas con la intención de crearles un delito que pueda incriminarlos. Es el caso de dos personas a las que les metieron una pistola y una bolsa con polvo blanco, el cual, al realizarle las pruebas de laboratorio, resultó ser talco para pies y no alguna sustancia toxica.
Los métodos de investigación que el mando policiaco utiliza para realizar su “trabajo” es la tortura y la amenaza de hacerles daño a ellos y a sus familias de no aceptar los cargos que se les atribuyen. Los afectados relatan la manera tan brutal en que fueron tratados cuando se los llevaron detenidos: amordazados y amarrados, son torturados hasta que pierden el conocimiento, al final quedan con heridas graves, en las que es necesaria la intervención de un médico para que los atienda.
Recientemente una familia se vio seriamente lastimada, cuando en el municipio de Jungapeo los elementos llegaron hasta una humilde casa, a la que entraron violentamente, buscando a un supuesto objetivo criminal. Al no encontrar nada, fueron golpeadas de manera brutal una joven de 15 años, una niña de 7 y la madre de estas, quien fue a parar a un hospital, debido a las graves lesiones que le hicieron los policías por la golpiza propinada, al final no encontraron nada y se retiraron.
Otro caso de abuso se dio en la comunidad de Huahuasco, municipio de Tiquicheo, ahí al igual que en los demás lugares, los policías llegaron y entraron intimidando y golpeando a los moradores, en este caso los afectados no presentaron denuncia, ya que son gente humilde y no querían problemas, dijeron.
Se presume que el coordinador policiaco, José de Jesús Flores García, cuenta con la protección de un alto mando de esta corporación; ya que, aunque estos hechos de abuso se han dado a conocer, el policía sigue en su cargo, sin ser castigado o removido. Ante ello, algunos de los afectados aseguran que llevarán este asunto hasta sus últimas consecuencias, para que se haga justicia y estos hechos no queden impunes, ya que existen lesiones graves en su persona.
Utilizando viejas tácticas de represión y extorsión, José de Jesús Flores, ha intentado detener a varias personas que se conoce son trabajadoras y nada tienen que ver en asuntos ilegales. Como prueba se presenta un caso también en el municipio de Jungapeo, done hace unas semanas el jefe policiaco y sus elementos empezaron a realizar un operativo, vendiendo la idea de que se estaba haciendo una búsqueda de criminales que tenían detectados en esa zona.
Sin embargo, tras detener a una persona en la tenencia de Lázaro Cárdenas, los agentes arremetieron contra un domicilio particular de una persona que, después trascendió nada tenía que ver con este caso. El dueño de la vivienda no se encontraba dentro de su domicilio, sin embargo esto no impidió que José de Jesús Flores García y sus elementos arremetieran a empujones y golpes en contra de las mujeres que en ese momento estaban en la casa, incluso una de ellas embarazada. El padre del joven buscado por la policía fue detenido, sin que se supiera dónde estaba.
Más tarde, al enterarse de los hechos, el joven acosado empezó a buscar en varios lugares para saber dónde estaba su papá, sin que nadie le informara. Horas después el señor llegó caminando por su propio pie, informando que finalmente lo dejaron en las celdas del palacio municipal de Jungapeo, bajo el pretexto de que estaba alterando el orden público.
De estos hechos se divulgó que mientras era trasladado por los policías, el señor (maestro de profesión), fue intimidado y amenazado para que les informara donde estaba su hijo, si no lo iban a “madrear”, porque según ellos se dedicaba a la venta de drogas. Comunicándose siempre por teléfono y no por radio, deciden regresarlo a Jungapeo y no trasladarlo hasta la ciudad de Zitácuaro.
Para ocultar sus actos y no ser detectados, lo que hacen es golpear y quitarles los teléfonos a las personas que están grabando los hechos como una manera de documentar los abusos. En este caso en especial, se aprecia como uno de los elementos se acerca a una de las damas y de un golpe le tira el teléfono, “se llevaron todos los teléfonos, menos este, porque pensaron se había roto” dijo el afectado.
Días después de este hecho, las intimidaciones continuaron con la presencia de policías rondando su domicilio. A esto se suma que recibió una llamada de un supuesto comandante de la policía ministerial, diciéndole que ya lo tenían detectado y que por una cantidad de dinero le podía dar protección. El afectado se negó a entregar dinero, ya que afirma no está involucrado en negocios turbios.
Las detenciones arbitrarias continúan haciéndose presentes, hace apenas tres días, este grupo de policías “reventaron” dos domicilios, uno en el INFONAVIT y otro en La Encarnación, el en primer caso hicieron lo mismo que en los otros, llegaron, hurgaron, rompieron cosas y se retiraron sin encontrar nada. En el segundo, llegaron hasta un taller de una persona que se encontraba arreglando un carro, con violencia lo golpearon y detuvieron, llevándose el carro que estaba arreglando.
Son decenas de víctimas que ya han presentado sus denuncias ante la Procuraduría General de la República (PGR) y las quejas en la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), ya que han sido violentados por falsas sospechas, explican.

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