Daniel Camacho Acevedo

Zitácuaro, Mich.- Daniel Camacho Acevedo fue considerado un hombre de gran aprecio y estima por el pueblo de esta heroica ciudad de Zitácuaro, bastan algunos relatos para referirse a este personaje que ha sido señalado por sus cualidades humanas y ejemplo para la sociedad.

Fue abogado y como profesionista luchó por defender a quienes no tenían la posibilidad económica de proteger su libertad y derechos. En aquella época, como en la actual, los casos de injusticias son incontables.

No buscó beneficiarse del poder político; por el contrario, siempre se preocupó por ayudar a la sociedad, principalmente a las familias de bajos recursos. La marginación y pobreza, prácticamente le preocupaban en gran manera.

Hay quienes lo consideraron un hombre de buena fe y desprendido. Vivió entre pobres y para los pobres. Había días en que lo poco que tenía para comer, se los proporcionaba a las personas que estaban en esa necesidad, incluso se quitaba lo que tenía, como se dice en términos coloquiales, para darlo al necesitado.

Fue una persona con una verdadera formación humanística, además conocía a fondo nuestra historia patria, de ella nutrió su espíritu, era guía en sus acciones, según escribió el investigador Crispín Duarte en su libro “Zitácuaro, Monografía Municipal”, editado en el 2001.

Fueron incontables ocasiones en que hizo uso de la tribuna, un orador contundente, claro, en la expresión de sus ideales utilizó la retórica, no para manipular conciencias, sino para despertarlas y liberarlas de prejuicios y fanatismos.

Daniel Camacho Acevedo fue considerado una persona con una verdadera formación humanística, en numerosas ocasiones hizo uso de la tribuna, fue un excelente orador, fue alcalde por Zitácuaro en el periodo de 1966 a 1967.

Después de más de tres lustros de su muerte sus ideales y acciones, así como sus nobles sentimientos, lo convirtieron en un hombre respetable y a quien se le recuerda con cariño y amor fraterno.

Su obra ha trascendido en el tiempo, ha logrado anidarse entre la sociedad zitacuarense.

Su ejemplo es digno de emularse con el objetivo de ser mejores ciudadanos, más honestos, más justos y para ser mejores servidores públicos, como este notable abogado.

SE POSTULO COMO CANDIDATO INTERNO

Durante la década de los sesentas dos grupos políticos se disputaron la candidatura para la presidencia municipal, por un lado el grupo político de Pedro Martínez Cerecero y por el otro, el de Daniel Camacho Acevedo. La lucha política se vislumbraba intensa y cerrada.

Luego de las elecciones, ambos no quedaron conformes; por lo que, de acuerdo a la línea del gobernador, el trienio se partió a la mitad y gobernó cada quien medio periodo.

El 20 de octubre se llevó a cabo el registro de candidatos, el Licenciado Camacho fue respaldado por los señores Doctor Alfredo Estefan, Modesto Garduño, Juan Gaona, José Rábago y Gabriel Carrillo. Mientras que al Profesor Pedro Martínez lo registraron Yamil Esteban Polos, Profesor Antonio Mondragón y otras personas. “La lucha política se vislumbraba cerrada e intensa”, describió Duarte Soto.

Según los relatos del periódico “La Verdad”, en 1965 el Licenciado Daniel Camacho tuvo una aceptación casi unánime por los zitacuarenses. Al final los resultados obtenidos referían que el Licenciado Daniel había logrado 5 mil 14 votos, mientras que el profesor Pedro 3 mil 117. Gran parte de la votación de Camacho fue a través del medio rural y caso contrario ocurrió con el Químico Martínez Cerecero, que tuvo gran aceptación en el medio urbano.

Afuera de las oficinas del comité distrital del PRI había numerosos partidarios, tanto de un candidato como del otro, en espera de saber quién había sido el vencedor. Algunos miembros de la colonia libanesa gritaban “arriba Martínez Cerecero. Viva Pedro Martínez Cerecero”. En el lugar estaba la policía y ejército para sofocar cualquier incidente.

Crispín Duarte en su libro, escribió en su monografía que el licenciado Camacho ganó las elecciones internas, su contrincante y simpatizantes no aceptaron la derrota y presionaron al gobernador del estado, Agustín Arriaga Rivera. Se llegó a un acuerdo, mediante el cual Pedro Martínez gobernaría del 1 de enero de 1966, al 30 de junio de 1967 y el segundo de 1 de julio de este año hasta el 31 de diciembre de  1968.

Para este acuerdo el profesor Pedro tendría que formar parte, como candidato a Síndico de la planilla que competiría en las elecciones constitucionales.

En las elecciones el PRI arrasó teniendo como candidato al Licenciado Camacho Acevedo y su votación fue de 7 mil 776 votos, contra 515 del señor Marcos Macotela del PAN.

Por la importancia política del municipio, por el restablecimiento de la tranquilidad, el caso fue resuelto por el Presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Mario Ruiz Aburto, desde luego con línea del gobernador: que gobierne medio periodo cada quien. “La decisión Salomónica se produjo, se estableció y se cumplió. Año y medio cada quien”, escribió Roberto Herrera Medina en uno de sus pasajes históricos.

SU MUERTE

El Lic. Oscar Flores Tapia al llegar al gobierno del estado de Coahuila le invitó a colaborar en su gabinete y lo nombra como director del CERESO de esa entidad. Ahí estableció programas de regenaración de internación, además con los mismos internos practicaba la actividad deportiva, jugaba sin inhibición alguna, el basquetbol.

Su nobleza lo llevó a la muerte. En una ocasión un grupo de presidiarios al pretender escapar se llevaban como rehenes a algunas secretarias. Pero al enterarse el Lic. Daniel Camacho, el funcionario se ofrece para que sea él, quien sea utilizado como rehén. Los delincuentes se negaron, pero finalmente aceptaron por la estima al abogado.

Su amigo el gobernador, en un afán por rescatarlo, dispone de un operativo de gran alcance que lleva a los fugitivos a un rincón sin salida. Finalmente el zitacuarense encontró la muerte, debido a un acto de miedo y desesperación de sus captores.

Pie de foto: En la foto, en el orden acostumbrado: Willebaldo Carmona González (de perfil), el señor Francisco Valdez, Secretario General del Sindicato nacional de Trabajadores de la Secretaría de Hacienda (de espalda) el Licenciado Raúl Reyes H., diputado federal, el Licenciado Daniel Camacho Acevedo, presidente municipal, el Arquitecto Roberto Herrera Medina y el Gobernador de la entidad, Agustín Arriaga Rivera, en 1966-1967.

 

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