¿Debe continuar el gobierno con acciones para desmantelar huertas ilegales de aguacate?

Raúl  Romero Alcantara,  subdirector de Desarrollo Rural Sustentable, expresó que hay un convenio que se tiene con el gobierno estatal a través de la Semarnat con los ayuntamientos.

En dicho convenio se considera a los productores, que tienen de 5 años a la fecha, que poseían sus superficies con vocación forestal y ahora tienen la posibilidad de regularizarse a través de este esquema, mismo que contempla la reforestación y el pago de servicios ambientales a través del Fondo Verde del estado.

Romero Alcantara indicó que la masa forestal se ha visto reducida considerablemente por las plantaciones de aguacates y sobre ello señaló que administraciones o gobiernos anteriores dieron los permisos correspondientes. En lo que respecta a este gobierno no se ha dado un solo permiso para hacer cambio de uso de suelo.

En la actualidad se realiza un censo en coordinación con la junta local y el comité estatal, para en base a los datos que se tienen y saber con exactitud el número de huertas en superficie agrícola y cuantas en superficie boscosa.

Actualmente se trabaja en coordinación con la Secretaría del Medio Ambiente para llevar a cabo la reforestación de bosques, para disminuir el impacto ambiental tanto en el municipio como en la región oriente.

Aquí en Zitácuaro se trabaja coordinadamente con la Dirección de Ecología y en el presente año la Comisión Forestal del vecino Estado de México otorgó plantas para este municipio, agregó el funcionario.

Ignacio Sánchez, ambientalista, señaló que desde hace varios años se están perdiendo las superficies forestales y a mediano plazo se verán las consecuencias; por lo tanto, dijo estar de acuerdo en que el gobierno continúe con las acciones para detener las plantaciones agrícolas en áreas forestales.

Aquí lo importante –indicó- es que se le de el seguimiento y no es un asunto sólo de quitar las huertas agrícolas y las tierras se queden “ociosas”, porque luego con el tiempo el suelo se erosiona.

Añadió que este problema, donde se ha hecho el cambio de uso de suelo, ha crecido en algunas zonas del municipio, como en el Cerro Cacique (en ambos lados), Silva de Abajo, Silva de Arriba, la zona boscosa de Nicolás Romero, en el Cerro Chivati, por mencionar algunas.

Sobre todo en las faldas de los cerros han proliferado las huertas de aguacate, sin que haya un control de esta situación.

Por otro lado indicó Sánchez que el propio gobierno es contradictorio, porque por un lado la Secretaría del Medio Ambiente y la Comisión Forestal están apoyando para que se reforeste y se haga la conservación del bosque y por otro lado el mismo gobierno, a través de la Sagarpa, apoya con programas productivos y con maquinaria a los productores de aguacate.

Indicó que los apoyos deben ser destinados a huertas bien establecidas y que no eran de masa forestal. El mismo gobierno brinda apoyo a cualquier productor de aguacate y por el otro lado los están queriendo quitar.

El gobierno no debe quitar el dedo del renglón sobre las reforestaciones, una vez que se han quitado las plantaciones agrícolas, finalizó.

Francisco “Y” apuntó que por una parte está bien que se cuiden los bosques, porque retienen el agua en el suelo. Pero por otro lado a quien le va a gustar que le tumben sus huertas, si ya está listo el producto para distribuirse.

Habrá que realizar un análisis para que, por un lado se proteja el bosque y por otro lado que los productores tengan proyectos productivos para sostener a sus familias.

Adolfo Esquivel mencionó que es mala la medida del gobierno querer quitar las huertas de aguacate. En contra parte también es malo que se talen los bosques en forma irracional porque nos quedamos sin agua.

Humberto Rivera señaló que hay gente que se dedica a explotar los bosques por conveniencias económicas y al afectarse directamente nuestras superficies verdes se tiene un impacto ambiental que trae como consecuencia el cambio climático. En ocasiones los madereros se dedican únicamente a la comercialización de estos productos y dejan de lado las reforestaciones.

Víctor Torres Morales, ambientalista, señaló que el cambio de uso de suelo tiene impacto negativo en los ecosistemas de las partes altas del país. Son ecosistemas muy vulnerables y por obvias razones los suelos se convierten en recursos muy delicados cuando se cambia su vocación.

Esto quiere decir que el cambio de uso de suelo en nuestro estado tiene sus repercusiones ambientales. Este desequilibrio trae consecuencias en la recarga del agua, en la captura de carbono, en la conservación de la flora y fauna de estos ecosistemas, así como en las actividades económicas de los pobladores.

Sobre las acciones que realiza el gobierno, expresó que tendrán que sentarse a dialogar las partes involucradas, gobierno y productores, para atender esta problemática.

Añadió que se están provocando alteraciones sociales y se están provocando enfrentamientos entre integrantes de ejidos y comunidades, que puede terminar en problemas que van más allá del propio ámbito ambiental. Esto significa que se pueden afectar a las familias que poseen o aprovechan los recursos del bosque.

Por otro lado expresó que no se puede permitir que se siga cambiando el uso de suelo, sobre todo en zonas de vocación forestal. Cuando anteriormente se tiene de manera precisa, por usos y costumbre, cuál era la frontera agrícola, hasta donde  deberían llegar los terrenos de vocación agrícola y pecuaria y hasta donde debieran llegar las zonas boscosas.

Por ejemplo, la comunidad de Carpinteros, en este municipio, que tiene asegurada su área de producción agrícola, frutal y pecuaria; su zona forestal está resguardada por los mismos habitantes, con la idea de que hay una colonia de Mariposas Monarcas que los visitan cada temporada, finalizó Torres.

 

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