Diana Kennedy, la dama inglesa, la cocinera mexicana

Zitácuaro, Mich.- Diana Kennedy ha sido considera una incansable viajera. Ha recorrido el país desde Chihuahua a Yucatán, en toda clase de transportes. Ha visitado los lugares más recónditos y fascinantes mercados, recopilando el conocimiento de cocineros y cocineras de nuestro país. Diana Kennedy ha sido llamada la cocinera aventurera.

Vive en un pueblito, casi mágico, llamado “San Pancho”, donde tiene un jardín, en el cual cultiva sus propios ingredientes para cocinar. Planificó una pequeña isla en medio de su solitaria libertad y poco a poco fue construyendo su propia obra monumental.

Lamenta que se hayan perdido las tradiciones y el uso de ingredientes por el abandono al campo mexicano. Durante más de 5 décadas Diana ha viajado por México, entrevistando y aprendiendo de las cocineras del país.

En 1976 compró un terreno en la tenencia de Coatepec de Morelos y posteriormente, en la década de los ochentas, se fue a vivir ahí, pero de una manera sustentable. Un arquitecto tuvo el interés de ayudar en su construcción, para, incluso, hacer la casa de adobe en medio de las rocas y en contacto puro con la naturaleza.

Kennedy no asistió a la Universidad debido a la Segunda Guerra Mundial. En 1953 emigró a Canadá, donde vivió durante tres años, desempeñando varios trabajos, incluyendo el manejo de una filmoteca y la venta de vajillas de porcelana.

Una decisión de último momento cambiaría su vida, cuando Diana viajó hasta Haití, país que vivía un pleno proceso de revolución. Ahí conoció a Paul Patrick Kennedy, un corresponsal del periódico The New York Times en México, América Central y el Caribe. Ambos tomaron la decisión de mudarse a México, por  el año de 1957 y tiempo después se casaron, aunque no tuvieron hijos.

Ya en territorio azteca se sintió fascinada por la riqueza de los mercados y rápidamente empezó a estudiar la comida regional y luego se adentró a la lectura, en los libros de Josefina Vázquez de León, pionera en difundir la gastronomía de este país.

Es autora de varios libros, como “Oaxaca al gusto”, “Cocina esencial de México” y “México: una odisea culinaria”, aunque ninguno se ajusta a lo que convencionalmente se le llama “libro de cocina”, más bien se trata de narraciones de viajes, en las que cada receta es una historia. En sus libros aparecen paisajes, ambientes y situaciones irrepetibles. Diana devora sus escritos como si fueran novelas o libros de aventuras.

Sus viajes han sido como una especie de aventura, ya que los ha hecho en burros, autobuses, caminando o en su camioneta, visitando los mercados, uno de sus sitios favoritos.

En 1982 México le otorgó la Orden del Águila Azteca, la más alta distinción para un extranjero.

Cuando conoció a su esposo Paul el flechazo fue inmediato, después de una breve estancia juntos Diana viajó brevemente a Inglaterra, a la casa de su madre, después se fue a México, donde llegó al Puerto de Veracruz, el 13 de octubre de 1957, a bordo de un barco mercante holandés, mismo que traía unos caballos del rejoneador Gastón Santos. A partir de ese momento comenzó su maravillosa odisea por nuestro país.

 

 

 

 

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