Dr. José Apolinar D Labra Carbajal        

(El Gigante de Tamácuaro)   

Por: J. Salatiel Arroyo Zamora 

“No te engolosines ni aloques por lo que dicen de ti. Pero sí haz tuya la sabiduría”. 

Esa frase, plasmada en su último libro, describe fielmente la grandeza de nuestro querido paisano, el Dr José Apolinar D Labra Carbajal, cuya preocupación fue siempre abrevar conocimiento y compartirlo con los demás. Fue el primer tamacuareño que venció cualquier obstáculo en busca de sabiduría que lo llevara a conocer el origen científico de la humanidad, invirtiendo todo su patrimonio en sus trabajos de investigación, viajó a Europa, al Archivo General de Indias para descubrir la historia de su querido terruño: Tamácuaro, Cutzamala de Pinzón y Tierra Caliente. 

Aprovechó su estancia en España para estudiar una Maestría en Mecánica Cuántica y Filosofía.   

El Dr D Labra fue en vida un acérrimo enemigo de la oscuridad que genera la ignorancia en la mente de las personas y como todo genio, también fue incomprendido por algunos, sobre todo de aquellos que se sentían incómodos ante la claridad de sus palabras y la forma directa de pronunciarlas, haciendo uso del derecho irrenunciable a la libre manifestación de las ideas y diversidad de opinión.

Pues si existía en la región calentana alguien cultivado en cualquier rama del pensamiento era él, además de médico, era historiador, poeta, filósofo, investigador botánico, periodista y escritor, además hablaba el náhuatl y el purépecha y dominaba el inglés e italiano, autor de diversos libros, como emblemático, escrito en los años 70¨s, intitulado “El Guache”.

Otras obras escritas por nuestro iluminado paisano son: “El origen de los seres vivos”, “El extraterrestre Purépecha”, “El arte de curarse”, “El último día”, “Erangani (Aprendiz de Filósofo) y decenas de poesías. 

Colaboró en revistas y periódicos, como Polígrafo, El Despertar, Tariácuri, Presencia, entre otros. Así mismo fue destacada su participación en grupos culturales que fundó en Azcapotzalco, Huetamo y Cutzamala. 

Pero los reconocimientos fueron más en el extranjero que en su tierra, por ejemplo, en Asunción, Paraguay, fue premiado su poema “El hijo del Cerro Prieto”.

Para el Dr. Pole D Labra no hubo límites para el aprendizaje, ni tema o asignatura que desconociera, cuando así sucedía investigaba, pero prácticamente se trataba de una biblioteca andante, de un maestro en las ciencias, un gigante del conocimiento. Siempre orgulloso de su origen humilde, de su amada Tierra Caliente, pero sobre todo de su venerado terruño: Tamácuaro. Cuyo nombre llevó con dignidad, respeto y honor más allá de las fronteras de nuestro continente, incluso a Europa y Asía, dónde era elogiado por su sapiencia aquel guache guarachudo de Tamácuaro, Guerrero, que se convirtió en sabio, en hombre generoso y solidario, que siempre antepuso el ser y el saber, sobre el tener. 

Hijo de la profesora María del Carmen Carbajal, quien le enseñó sus primeras letras y le instruyó hasta el quinto grado de primaria, en su recorrido de trabajo por varias comunidades, después mandó al guache “Pole” a terminar el sexto año con el profesor Rutilio Álvarez, también estuvo en el internado de Coyuca de Catalán y terminó la secundaria en Cuautla, Morelos, Cursó medicina en la UNAM y en la UANL.

En España estudio la Maestría en Mecánica Cuántica y Filosofía, además de cultivarse en la pintura y literatura. Siendo el primer profesionista destacado que aportó Tamácuaro a la humanidad.

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