El lado oscuro del aguacate michoacano

H. Zitácuaro, Mich. – En septiembre del 2017, una reportera francesa viajó hasta Michoacán para obtener diferentes testimonios sobre la producción de aguacate y conocer a detalle el impacto que ha tenido la producción del “oro verde”. Alto grado de deforestación, uso de insecticidas tóxicos, acecho de bandas criminales, así como grandes repercusiones económicas y sociales, fue el resultado de dicho documental.

La investigación fue titulada “Los Aguacates del diablo” y editada por la cadena France 2. La misma se puede observar en el canal YouTube, la cual tiene una duración de 58 minutos y 13 segundos (Envoyé spécial. Les avocats du diable – 21 sept. 2017 (France 2).

El reporte muestra que la entidad ha sufrido un tremendo desastre ecológico, de 2015 a 2017 se habían perdido 170 mil hectáreas de bosque, en respuesta a la demanda tan grande que ha tenido el fruto. Además, tanto productores como narcotraficantes han ampliado las zonas de cultivo a los cerros y bosques. Cada año la conversión de uso de suelo se incrementó a 700 hectáreas, lo que equivale a mil canchas de futbol anualmente.

Este fenómeno también ha sido visto como una catástrofe sanitaria, por el uso de pesticidas; ya que son altamente tóxicos, tanto para los agricultores como para los habitantes aledaños a las plantaciones. Los mismos productores saben que son dañinos y que están prohibidos, a pesar de lo anterior, los siguen utilizando.

El oro verde ha traído bonanza y desgracia a Michoacán. Tancítaro, es un ejemplo. Esta región tiene una importante derrama de seis mil millones de pesos al año, gracias a los 23 millones de hectáreas de cultivo, que representan 5% de la producción mundial.

En la contra parte, organizaciones criminales aparecieron de la nada cobrando derecho de piso a productores. Aunque esto no es nuevo, los grupos delictivos están al acecho de manera permanente.

El diario español “El País” realizó también un reportaje, al que llamó “La maldición del aguacate”, destacando que además del “boom” comercial, ha traído al estado mexicano violencia, deforestación y precariedad laboral.

Las exportaciones a Estados Unidos se multiplicaron por cuatro. Sólo el año 2018 las ventas fueron de 2 mil 500 millones de dólares. Esto es más que las divisas por petróleo. Los terrenos de cultivo crecieron otro 200%. Como si la ciudad de Londres se convirtiera en una inmensa huerta de aguacate.

En Uruapan, que es la capital industrial del aguacate, se perciben las bondades económicas, pero además los estragos de la fruta, como la presencia de compañías extranjeras, bosques arrasados y muertes a balazos.

The New York Times también tiene documentado el aguacate como fruta del comercio global, pero con un alto costo social y económico.

Bajo los volcanes del estado de Michoacán, los violentos cárteles se enfrentan para dominar un oscuro y lucrativo mercado. Uno de ellos anunció su presencia al arrojar las cabezas de cinco rivales en una pista de baile en Uruapan.

El precioso producto que impulsa la economía michoacana y alimenta una obsesión estadounidense no es ni la marihuana ni las metanfetaminas, sino el aguacate. Nueve de cada diez provienen de parcelas michoacanas.

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