“El Pinocho”, ejemplo para quienes buscan lograr sus sueños

H. Zitácuaro, Mich. – Miguel Carrillo Ayala, “El Pinocho”, fue un emprendedor, luchó por lograr sus sueños. Lo hizo, triunfó y es su gran mérito. Es un claro ejemplo para quienes buscan alcanzar sus metas, afirmó Gabriel Camporredondo Gibert, coleccionista de fotografías del Zitácuaro de ayer.
Camporredondo Gibert proporcionó una imagen para “El Despertar”, corresponde a Miguel Carrillo junto a sus amigos, algunos de ellos, en esa época, le ayudaron a la construcción de su aeronave, la cual realizó dos vuelos históricos, uno de Morelia a Zitácuaro y el siguiente de Zitácuaro a la Ciudad de México.
En la foto se aprecia que se reunieron un grupo de amigos en lo que era el restaurant del Hotel España, el cual estaba ubicado en avenida Hidalgo, un lugar donde se reunían los jóvenes a convivir.
Miguel Carrillo, en la imagen, aparece con sus amigos más cercanos, como Alfonso Camporredondo, Héctor Tregoning, Samuel López Sierra, Braulio Pérez, Enrique Zepeda, Mayor Pedraza, Salvador Mier, Chucho Arredondo, Román Torres, por citar algunos.
Miguel tenía una revista especializada en aviación, venía en esa publicación un reportaje de un ingeniero de apellido Pietenpol. Por cierto, en la revista se ofrecían los planos para construir un avión. Según la publicación, la idea del ingeniero de origen norteamericano era que hubiera una gran cantidad de aviones en Estados Unidos.
Así que Miguel y varios de sus amigos le ayudaron en su construcción, Gabriel Camporredondo de Dios y Héctor Tregoning le apoyaron en la traducción de los planos, de inglés a español.
“El Pinocho” consiguió un motor Ford tipo A, esa máquina fue regalada por Ricardo Fischer Miuller, quien por cierto tenía una ferretería de nombre La Palma.
La estructura de madera la adquirió Carrillo en un aserradero inglés, que existía en Lengua de Vaca, lugar que tenía la particularidad de que los pinos crecían muy rectos.
Por su parte, Armando y Antonio Manjarrez Colín, se ocuparon de los trabajos de carpintería. Mientras que en la parte mecánica fue José Zepeda, quien adaptó al motor una bomba de aceite, indispensable para su funcionamiento. Mientras que Braulio Pérez, se encargó de pintar el logotipo a los costados de la aeronave.
La hélice, el tren de aterrizaje y los instrumentos, Pinocho los adquirió en la Ciudad de México, por medio de un deshuesadero de aviones.
En Zitácuaro no había pistas para sobrevolar un avión, por lo que inicialmente se improvisaron algunas maniobras en determinados terrenos, en la antigua Coca Cola, los cuales no tenían las condiciones de una pista.
Para ello, los amigos le aconsejaron a Miguel que se fuera a Morelia, de tal manera que al avión le quitaron las alas, luego lo subieron al ferrocarril.
Camporredondo Gibert destacó que “El Pinocho” fue un personaje que tuvo la audacia, el coraje y el valor de cumplir con el objetivo que se fijó, construir un avión y volar por los cielos. Un claro ejemplo para los jóvenes que buscan alcanzar sus sueños o sus metas.
Como relato ameno, cuando avisó que venía a Zitácuaro, a través de un telegrama, todo el pueblo se fue a la pista donde iba aterrizar y cuando llegó no podía bajar, porque había mucha gente en la pista y con la mano les hacía ademanes que se quitaran y toda la gente decía “nos está saludando”.
Miguel Carrillo escribió una página importante en la Historia de la Aviación Mexicana, su avión “Pinocho” se encuentra como reliquia histórica en las instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *