Engañan a sus clientes con kilos de 800 gramos

Algunos comerciantes piden bolsa para sus productos, sin saber que se las cobran segundos después.

Por: Gabriel Gómez Rodríguez

H. Zitácuaro, Mich. – En México se vive en el país de la tranza, “el que no tranza, no avanza”, son dichos populares que se emplean en cualquier parte de nuestro territorio. En nuestra ciudad de Zitácuaro aplica al cien por ciento ese refrán.

Hoy, quienes viven en situaciones de pobreza y desigualdad económica enfrentan a personas desleales, que utilizan básculas u otros instrumentos de medición “alteradas”. Las amas de casa salen a comprar sus verduras, legumbres, carnes rojas, pollo u otros productos. Quizás sin saber, perocompran kilos de menos.

Hay quienes se dedican a ofertar sus productos, como chiles, jitomates, cebollas, entre otros y de manera consciente despachan a sus clientes con gramos de menos.

Entrevistado un padre de familia por “El Despertar”, manifestó que un vendedor de carne le vendió 100 pesos y le dijo que era un kilo, minutos después se encargó de verificar que fuera el peso adquirido completo.

Pero se dio cuenta que había sido estafado y que no eran los mil gramos, sino 750 gramos. Es decir, hubo un faltante de un cuarto de kilo. Afirmando que ya es necesario que en nuestra ciudad cuente con una oficina de la Procuraduría Federal del Consumidor, para que ponga en cintura a quienes tienen básculas irregulares.

Una madre de familia, que regularmente hace sus compras en calles aledañas al mercado, explicó que se dio cuenta que un vendedor de legumbres les cobra la bolsa a sus clientes.Pero la forma en que lo hace no es vendiéndosela, sino regalándosela. Cuando despacha al público les da kilos de menos y entonces ahí recupera lo invertido en bolsas de plástico.

Otra ama de casa indicó que regularmente las madres de familia conocen en un instante si les están despachando bien o mal en el peso exacto. Agregó que algunas de ellas ya no regresan con el mismo vendedor y prefieren comprar donde sí les den el peso auténtico.

Otro consumidor indicó que en ocasiones la báscula puede estar bien calibrada y medir exactamente cada gramo. Pero cuando el comerciante quiere dar kilos incompletos, los va a dar. Para ello se inventaron las mañas, la deslealtad hacia el comprador.

Basta hacer un poco de presión en la charola o balanzón para dar la impresión de que se alcanza cierto peso, que luego, pesado en otra báscula, resulta tener hasta 300 miligramos menos.

Hay quienes viven de manera honesta y hacen lo contrario. Otros vendedores ganan más, pero a la larga pierden clientes.La gente no es tonta y se da cuenta. Por eso ellos prefieren dar kilos completos, “porque cliente satisfecho siempre vuelve. La honestidad también es un estilo de vida”.

Todas estas prácticas se pueden ver de manera cotidiana en cualquier mercado de la localidad, en el tianguis, la Central y en cualquier calle donde haya vendedores o comerciantes que oferten sus productos.

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