La Corrupción También Permea a Empleados de la Central Camionera de Zitácuaro

Zitácuaro, Michoacán.- Como mexicanos estamos hastiados de la corrupción, del abuso y de las transas que cometen día a día, la clase gobernante. Considero que ese fue uno de los principales motivos por los que la población decidió en las pasadas elecciones realizar un cambio radical; sin embargo, cómo pedir y exigir a quienes dirigen el rumbo del país que sean honestos y rectos, si nosotros no somos capaces de predicar con el ejemplo, al  conducirnos, en muchos casos,  de manera desleal buscando sacar ventaja y beneficio de quien se nos ponga enfrente.

Los comentarios previamente vertidos derivan de un viaje que, quien esto escribe, tuvo que hacer de Zitácuaro  a la Ciudad de México el pasado tres de octubre y para ello fue necesario, usar el servicio que presta la empresa de transporte “La Línea” en la central camionera de las Tres Veces Heroica.

Al adquirir el boleto en la taquilla a las 9:30 horas, el vendedor con notable desgano despacho el boleto de viaje, al abordar el autobús no se hizo entrega del refrigerio a varios de los pasajeros, algo que me extraño y pregunté a la persona encargada de recoger los boletos que si estaban obligados a ofrecerlo, y respondió que sí, que si no me lo habían entregado regresara a pedirlo al taquillero.

Más intrigado aún, regresé con el despachador de boletos y ante la interrogante de ¿por qué no se me había entregado el lunch?, éste solo se limito a responder que porque era el cambio, ¿cambio de qué? No lo supe, ya que  por la premura del tiempo y ante la inminente salida del camión, opté por no insistir.

Una vez de regreso de la Ciudad de México, a las 17:30 horas ya en la central camionera de Zitácuaro, decidí entrevistar al gerente de la Central Camionera   para notificarle de lo acontecido con el empleado de la taquilla; sin embargo, desde el interior de su oficina, el gerente solo mando decir con un oficial de guardia; que ya iba de salida, y que “si le urge hablar  venga mañana o el viernes”.

Quiero puntualizar y dejar en claro que,  dicha evidencia pública no se debe al valor del refrigerio que consta de un agua, un panqué y unos audífonos, sino a la corrupción y transas que se realizan en todos los ámbitos día a día. Porque es evidente que al corte de caja, la venta de boletos debe cuadrar con el número de refrigerios entregados, luego entonces, ¿Qué ocurre con el excedente de éstos? ¿Se los llevará el vendedor de boletos  a su casa? ¿Se repartirán entre las personas que laboran allí? ¿Cómo pretendemos acabar con la corrupción y las transas en el país, si desde lo más simple no empezamos con nosotros mismos?

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