La maestra Juanita, extraordinario ejemplo de vida

-Duró 47 años en las aulas escolares, siendo ejemplo como profesora y ser humano.

Por: Gabriel Gómez Rodríguez

H. Zitácuaro, Mich.- Juanita Cervantes Maldonado, ejemplo de sencillez y humildad, formadora de múltiples generaciones a través de su trabajo como docente.

Ejemplo de vida por su esfuerzo y dedicación, pese a los retos en su infancia y adolescencia salió siempre vencedora, aunque no tenía manos y sus brazos incompletos, siempre compartiendo de manera alegre y sencilla sus conocimientos.

Suman ya cuatro años de su ausencia, pero a la fecha sigue siendo una figura ampliamente reconocida en nuestro estado.

Más conocida en la región de Tacámbaro, estudió en la normal de Morelia, en donde se tituló, duró 47 años de servicio, formando a profesionistas. Algunos vecinos de Estados Unidos al regresar a México le agradecieron que les haya brindado educación.

Escritores, como José Manuel Herrera, la describen como una mujer sencilla, que su luz vino siempre del corazón para iluminar. Que su palabra, vida, obra fueron el vibrar del corazón, de la piel, de la sonrisa plena, del nudo en la garganta, de un ser que en sus ojos siempre hubo bondad y un amor infinito por el prójimo.

La maestra Juanita nació el 28 de Junio de 1940, cuando los ríos comenzaban a nutrir sus caudales y el cantar de las Calandrias generaban un ambiente de alegría plena en un poblado llamado «El Naranjo».

Recién iniciado el verano, las casas de adobes, los corrales de piedra, las cercas con paisajes a montañas y vistas a mundos lejanos señalan la llegada de un ser iluminado por la gracia. Un ser de luz, de espíritu grande, de alma buena. Su nombre fue elegido para honrar la memoria de San Juan el Bautista.

El 7 de abril de 1940, dos meses antes del nacimiento de Juanita; sería marcado por un eclipse de Sol. Mismo al que la familia compuesta por Francisco Cervantes y María de Jesús Maldonano; padres de Juanita, nombraran la causa de que su apreciada hija haya nacido sin manos.

Juanita Cervantes Maldonado; una niña con ojos brillantes y un futuro marcado por el aprendizaje y la enseñanza. Llega al seno familiar humilde donde es recibida con extrañeza. Sus padres buscando respuestas e implorando explicaciones ante lo desconocido. Aprenden de una pequeña el amor por la vida.

Los días transcurren; el ambiente familiar y los diversos paisajes naturales arropan a la pequeña que día a día gana el corazón de propios y extraños. Una niña que juega a las muñecas de elotes, aquellas que bañan los campos de abundancia y prosperidad.

Admirada por muchos; por su tenacidad, curiosidad e impresionados porque desde muy pequeña trabaja desgranando maíz. 

Sus brazos en ocasiones sangran y continuaba ahora con sus pies pequeños y descalzos. La idea es no rendirse y demostrarse a ella misma que la vida es de insistir, persistir, continuar y levantarse las veces que sea necesario. 

El pago por su iniciante trabajo a la edad de 6 años, eran 50 centavos por desgranar dos anegas de maíz.

Una niña que desde pequeña sabía lo que era el esfuerzo, el trabajo. Pero, también la pobreza económica. 

A la inquieta juanita, le gustaba ver la luna, las estrellas; mirar el cielo con nubes. Buscaba respuestas y deseaba salir de ahí e ir a otros lugares. 

Nota, ésta es la primera de dos partes de la extraordinaria vida de la maestra Juanita.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: