Le asignan un lugar al “Pinocho” en el aeropuerto de Santa Lucía


Por: Marina Vilchis Herrera.

H. Zitácuaro, Michoacán. – En el Museo Militar de Aviación, en la base aérea de
“Santa Lucía”, se exhiben 16 aeronaves de gran valor histórico, entre ellas se
encuentran los primeros aviones de madera y tela, entre ellos “Pinocho”.
En entrevista para “El Despertar”, Servando Rueda Cásares, cronista municipal,
explicó sobre la vida del Miguel Carrillo Ayala y como construyeron al “Pinocho”,
un pequeño avión que logró volar.
Miguel Carrillo Ayala nació en la Tenencia de Benedicto López, en el municipio de
Tuxpan (actualmente corresponde al municipio de Ciudad Hidalgo), vino a trabajar
a Zitácuaro y aquí entró a laborar como mecánico, con un señor llamado Francisco
Zepeda Torres.
A los 12 años de edad ya había construido un pequeño carro con un motor de
motocicleta, a los 22 vio volar un avión, de los primeros que pasaban por Zitácuaro
y dijo: “un día voy hacer uno de esos aviones y lo voy a volar” y sus mismos
compañeros le dijeron que estaba loco, que era un mentiroso igual que “pinocho”,
de ahí el apodo.
Como Miguel no tenía dinero para rentar la plataforma y regresar con su avión,
compró gasolina y realizó el primer vuelo a distancia de Morelia a Maravatío y de
ahí a Zitácuaro, siguiendo las vías del ferrocarril, porque no tenía un mapa aéreo.
Esto ocurrió en febrero de 1936.
 Rueda Cázares señala que Amado Arroyo, a quien le apodaban el Gato, era muy
diestro para volar: “sólo le dio unas cuantas lecciones a Miguel y con eso pudo
llegar a la pista de Zitácuaro, que iba de la antigua Parroquia vieja a lo que ahora
es el Complejo Deportivo Salesiano. Sobre la pista, el pueblo lo esperaba ansioso,
quería recibirlo como un héroe; él les hacía señas para que se quitaran de allí,
aunque la gente pensaba que la estaba saludando. Tuvo que hacer un aterrizaje
forzoso”.
El 14 de mayo de 1936, Miguel Carrillo hizo el vuelo histórico entre Zitácuaro y la
Ciudad de México, aterrizando en Balbuena. Personal del Ejército Mexicano llegó
inmediatamente para saber qué hacía allí ese avión y ese piloto y luego que se
aclararon las cosas, Miguel Carillo fue llevado con Lázaro Cárdenas.
Allí, Pinocho pidió al presidente de México que le permitiera fabricar aviones en
línea, a lo qué Cárdenas respondió: “No se puede, porque tenemos un tratado con
Estados Unidos, el famoso tratado de Bucareli, donde no podemos hacer
maquinaria pesada ni fabricar aviones”.

Cárdenas compensó a Miguel, permitiendo que con la poca escolaridad que tenía,
pudiera entrar a la Escuela Militar de Aviación, de donde se graduó y llegó a ser, él
mismo, instructor.
Miguel Carrillo Ayala vivió en varias entidades, hasta que se estableció con su
familia en Baja California, en donde falleció víctima de cáncer.
El avión Pinocho se encuentra bajo resguardo en la actualidad, en el Museo Militar
de Aviación, en la base aérea Militar de “Santa Lucía”. Señaló Rueda Cázares que
el sueño de muchos es que este avión regrese a Zitácuaro, ya que no fue un avión
militar y fue construido cuando Miguel Carrillo era un civil.
Por último invitó a las personas a que conozcan la historia de Zitácuaro, que es
parte de nuestra propia educación y cultura y que, podemos decir que, con todas
las leyes de la aviación este no podía volar y lo logró, así que debemos impulsar el
talento mexicano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: