Ministeriales abusivos, golpean a ciudadano

Zitácuaro. – Una serie de irregularidades se dieron en la detención de un ciudadano, por parte de Policías Ministeriales, que lo torturaron para que se inculpara por un delito que no cometió. La detención se dio de manera arbitraria, sin que existiera orden de aprehensión.

Ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), se presentó el ofendido para hacer queja formal en contra de los abusos que de que fue víctima por parte de los agentes ministeriales, los cuales lo retuvieron de manera ilegal por varias horas y lo torturaron para que se echara la culpa de un delito; en el cual, él no tenía nada que ver.

El afectado es una persona humilde, que trabaja como velador. Ante el ombudsman de esta ciudad hizo patente su miedo, al decir que teme por su integridad y la de sus hijos, ya que fue amenazado por los ministeriales de que iban a regresar para llevárselos a Morelia detenidos.

Según consta en la queja EXP. No. ZIT/020/2019, el afectado indica que el pasado dos de enero, él se encontraba laborando dentro de la caseta del fraccionamiento donde trabaja. En un momento determinado llegaron a bordo de una camioneta dos Policías Ministeriales, que le indicaron abriera la puerta de la caseta. Así lo hizo y tras preguntarle su nombre, uno de ellos comenzó a revolver todo lo que había dentro de la caseta de vigilancia.

Al cuestionarle sobre su domicilio, el afectado les dijo que se quedaba a vivir en el fraccionamiento. Sin más explicaciones le indicaron que se lo iban a llevar detenido. El afectado agrega que los agentes se lo llevaron a las instalaciones de la Fiscalía Regional de Justicia en esta ciudad, en donde fue cuestionado sobre el paradero de algunos objetos robados.

Al obtener una respuesta negativa, los Policías Ministeriales lo hincaron y comenzaron a golpearlo, mientras lo amenazaban y torturaban también psicológicamente. Tras unas horas de golpes y amenazas, finalmente lo llevaron de regreso al fraccionamiento, para dejarlo en la caseta de vigilancia.

Un día después de haber recibido la golpiza, los Policías Ministeriales volvieron a regresar para llevárselo de nueva cuenta a las instalaciones de la Fiscalía, donde le dijeron que iba a estar detenido unos quince minutos, en lo que llegaba la licenciada.

En ese lapso, un agente ministerial le volvió a decir que ya “cantara” donde estaban las cosas que se había robado. “No sé de qué cosas me hablas ni de que me acusas”, respondió el afectado. Agrega que el policía le insistió y le dijo que era mejor que hablara, ya que los que lo inculpaban estaban bien parados con el gobernador.

El quejoso se refiere a estas personas que lo acusan con los nombres de Lorena D. y su esposo Alberto V. de nueva cuenta los ministeriales le dijeron que iban a ir por sus hijos, para que vieran la “madriza” que le iban a dar si no decía la verdad.

La detención se dio a las diez de la mañana, del día 3 de enero y a las nueve de la noche nuevamente fue torturado por los Policías Ministeriales, que le colocaron una bolsa en la cabeza y lo golpearon en el estómago y la espalda, a pesar de que es una persona de edad avanzada.

“Me dejaron la bolsa en la cabeza unos veinte minutos, yo sentía que me ahogaba”, refiere el afectado. Pasado ese tiempo, los ministeriales le acercaron una hoja en blanco para que la firmara. Al negarse a hacerlo lo siguieron golpeando, hasta que lograron su objetivo. Después de tener la firma del afectado, fue que lo subieron con una licenciada de la que desconoce su nombre, ya que esta se negó a dárselo.

Una vez que estuvo frente a la funcionaria, le explicó que los ministeriales lo habían golpeado y lo habían obligado a firmar una hoja en blanco. La respuesta de la licenciada, solo fue para preguntarle que donde estaban las cosas robadas. De nuevo negó los hechos y la licenciada le dijo que no iba a anotar nada de lo que habían hablado.

En cuanto a los golpes recibidos por los ministeriales, la licenciada que lo “atendió” le dijo que iba a hablar con los agentes, pero no le garantizó que los fuera a sancionar. Luego de unos minutos más la funcionaria le indicó que ya se podía retirar a su casa, pero los ministeriales insistían en que iban a ir por sus hijos.

Ahora el afectado teme por su integridad y la de sus hijos, por ello presentó la queja en la CEDH para que se analice el caso y se siga el procedimiento legal.

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