Muerte y tortura firma de la Policía Michoacán

Zitácuaro. – Violencia, torturas y sospechas de homicidios constantes, es lo que rodea a la Policía Michoacán, que no ha dejado de estar en el ojo del huracán por los continuos ataques a ciudadanos que son blanco de sus fechorías.

Desde hace meses, en este medio, se han hecho públicos los abusos que los elementos de la Policía Michoacán han cometido en contra de personas inocentes: mujeres, niños, adolescentes, adultos mayores, todos han sido víctimas del enfurecido ataque que se comete en contra de su persona, violentando hasta el más mínimo derecho de los individuos.

No hay autoridad que los detenga, no respetan edad ni sexo, igual golpean hombres, mujeres y niños, ahora se comienzan a descubrir las sospechas que se venían manejando sobre las muertes de personas detenidas a consecuencia de las torturas a las que son sometidos.

En tan sólo tres semanas los “guardianes del orden” se han visto envueltos en casos de tortura, donde un joven detenido en el municipio de Tuzantla fue a parar al hospital gravemente herido por las lesiones que recibió durante su cautiverio a manos de la Policía Michoacán.

El caso sigue impune, la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) ya tiene conocimiento de esto, sigue igual, nada ha hecho. Pero más grave aún el caso de un vecino del municipio de Tiquicheo, que fue detenido junto con otras tres personas, entre los que se encontraba su hijo.

Los hechos redactados muestran que aprovechando el operativo para la supuesta búsqueda de cinco policías desaparecidos el pasado lunes, cuando venían del municipio de Tuzantla a Zitácuaro, detuvieron a tres jóvenes y un adulto, quien horas más tarde perdió la vida a manos de los policías estatales.

Según la versión de los jóvenes que sobrevivieron a este hecho, explican que tras ser detenidos los llevaron a un rio, donde comenzaron a torturarlos, poniéndoles bolsas de plástico en la cabeza y echándoles gasolina y agua en la nariz.

Para demostrar su eficiencia como investigadores, los policías les decían que eran halcones (informantes), por lo que exigían dieran nombres de presuntos criminales y que si no les daban nombres los iban a matar. Al revisarles el teléfono no encontraron nada que los inculpara, pero en un momento determinado se dieron cuenta que uno de los detenidos (el adulto) había fallecido.

Con gritos los policías decían. “¡se nos fue, se nos fue, hay que regresarlo!” explican los jóvenes. El asunto tuvo trascendencia y fue la misma presidenta municipal de Tiquicheo, María Hortensia Sánchez Rodríguez,  la que acompañó a los familiares a la ciudad de Morelia a presentar la denuncia correspondiente en contra de los elementos policiacos.

El tema llegó a oídos de algunos diputados locales, que aseguran estarán al pendiente de lo que suceda. Los familiares esperan que se haga justicia, ya que el fallecido era persona estimada en aquellas tierras.

Pero esto es sólo la punta del iceberg, el asunto de los presuntos secuestradores que trabajan a favor de un grupo delincuencial, según la policía, pareciera se les va a revertir, toda vez que los indiciados no fueron reconocidos por los secuestrados.

Fuentes externas han informado que horas antes de haber ingresado con lujo de violencia al domicilio de los supuestos secuestradores, ya habían “reventado” dos domicilios más, de donde sustrajeron a las personas que aseguran las autoridades estaban detenidas, en lo que llamaron una casa de seguridad.

Esta teoría cobra vida cuando uno de los secuestrados no pudo reconocer a los que la policía había presentado como sus captores; pero el tema verdaderamente grave, es que según las versiones de los afectados, la policía los inculpó cuando les “sembraron” el cuerpo de la persona que ellos mismos traían en la camioneta, asunto que está por confirmarse si las autoridades hacen su trabajo.

Lo inexplicable del asunto es que existen cientos de denuncias penales y quejas en la CEDH, y hasta el momento no se ha castigado a uno solo de los elementos de esta corporación, evidenciando que existe línea para protegerlos.

Incluso, se ha informado que José de Jesús Flores, quien fuera Coordinador Regional de la Policía Michoacán en esta zona, es ahora jefe de regiones en todo el Estado y quien fuera removido de este lugar por las constantes quejas en su contra, algunos aseguran se le ve muy seguido por la tierra caliente que colinda con este municipio.

Ahora con estas muertes y la violación de una menor que sufre de esquizofrenia, queda al descubierto la manera en que la Policía Michoacán actúa bajo total impunidad, sin que sean molestados y mucho menos castigados.

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