Narrará mural la vida y obra de “Pinocho”

Zitácuaro, Mich. – Sobre Miguel Carrillo, “El Pinocho”, se han escrito cuentos, historias y libros. Hasta se han elaborado reliquias de su avión. Ahora el artista Francisco Bustos Duarte, quien es escultor, pintor y muralista, hará una pintura dedicada a la vida y obra de este hombre, que de niño soñó convertirse en un piloto y hoy se ha transformado en un personaje ícono de la aviación mexicana.

Bustos Duarte, en entrevista para “El Despertar”, destacó que recientemente se iniciaron los trabajos de este mural, ya que ha sido el interés de la ciudadanía y del propio gobierno municipal rescatar y promocionar la cultura y el arte.

De tal manera que se estarán plasmando escenas de Miguel Carrillo, quien en vida fue capitán de la aviación mexicana. Entre éstas, se encuentran aquellas donde se le montó el motor al avión, proveniente de un vehículo automotor.

Añadió que existe la duda de que algunos dicen que es de Tuxpan, otros que de Zitácuaro, lo cierto es que es en esta ciudad donde construyó y desarrolló su sueño de volar por los aires.

“Nosotros queremos plasmar escenas y luego cuando practica el primer vuelo para probar. En la última queremos poner, de una manera cronológica, cómo fue llegando a ciudades, como la Ciudad de México. Que, incluso, allá lo llegaron a detener, porque no tenía permiso de aterrizar”, explicó el muralista.

Añadió que, lo curioso del asunto, es que dicho sueño de Miguel surgió cuando la aviación era todavía una época joven.

Explicó que en la actualidad han tenido algunos contratiempos; sin embargo, se espera que en un lapso de mes y medio ya se pueda tener completo el mural de Carrillo Ayala, por lo cual también se dará a conocer una fecha y hora para que los zitacuarenses puedan asistir a dicha inauguración.

Durante su infancia en este pintoresco pueblito (Agostitlán), se relata que alguna vez vio nacer unos colibríes en un nido, en la parte más escondida de la ventana de su cuarto. Posteriormente, mientras jugaba canicas con sus amigos, vio como atravesaba el cielo un avión, desde ese momento compartió con sus amigos que él algún día iba a ser inventor, de motocicletas, coches, submarinos y no solo eso, algún día iba a echar a volar su propio avión.

Su inteligencia fue notoria y tan es así que reconstruyó una motocicleta vieja, para más tarde pudo construir un pequeño carrito de pedales y le adapta un motor viejo de 2 cilindros que le quitó a una moto.

No cabía de felicidad el Pinocho y sus amigos por las calles de Zitácuaro, la gente mira en aquel niño su ingenio y murmura “aguas que ahí viene Pinocho”; por otro lado, los chiquillos le gritan a todo pulmón “Pinocho, llévanos”.

Aprendió el oficio de mecánico y para ello su ropa era un overol lleno de grasa, mientras que sus manos describían su oficio.

Desde su niñez se dedicó a ayudar a los choferes acarreándoles agua para sus automóviles, por lo que hace buena relación con mucha gente. Los habitantes de este lugar le enseñan también sus conocimientos de mecánica y llega el día que no hay motor en Zitácuaro que no pueda desbaratar y lo vuelve a armar con una habilidad impresionante.

 

 

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