Niños de Zitácuaro víctimas del trabajo infantil

H. Zitácuaro, Mich. – Niños vendiendo dulces, cargando bolsas de mandado, incluso haciendo trabajos pesados, son vistos por toda la ciudad. No obstante, ellos desconocen que son víctimas del trabajo infantil.

Decenas de niños se convierten en trabajadores a pesar de su corta edad, ello lo ha constatado “El Despertar”, medio que ha observado a muchos menores vendiendo chicles o dulces, algunos recorren kilómetros y ofrecen sus productos por las principales calles, plazas o mercados.

Por el rumbo de la colonia Hidalgo, al poniente de la ciudad, había un niño de 9 años de edad, aproximadamente, quien se dedicaba a ayudarle a su padre en la recolección de basura. Al papá se le preguntó en alguna ocasión dónde se encontraba su hijo, a lo que contestó que se había ido a cortar guayabas y al finalizar acudía a la escuela.

Caso como el anterior, se pueden encontrar varios casos, donde a los hijos se les asignan ciertas horas de trabajo; es decir, una jornada laboral, ya sea en las labores domésticas, basureros, agricultura, comercio o donde haya cabida.

También se pudo apreciar a un pequeño, no mayor de 12 años, que ayudaba a transportar carne al interior del mercado Melchor Ocampo, en pleno centro de la ciudad. El joven ayudaba en las labores de transportación de carne del rastro municipal.

En esta semana nos encontramos a un niño por la calle General Pueblita, por el rumbo de la “Central”, que por su aspecto proviene de alguna comunidad indígena del municipio, al seguirlo el reportero se pudo dar cuenta que en sus espaldas llevaba media docena de botes vacíos. Lo que indica que el menor pertenece al gremio de los “boteros”, quienes son comerciantes que vienen a esta zona a vender sus productos agrícolas a bajo costo.

Cabe resaltar que en la zona de la central muchos niños comerciantes desde la 1, 2 y 3 de la mañana inician sus actividades, acomodando su fruta, cargando cajas, jalando bultos o cajas con el diablo y su jornada laboral puede ser hasta las 2 de la tarde. Lo cierto, es que hay preocupación sobre cómo se maneja esta situación, ya que se desconoce si sólo “ayudan” a sus padres o perciben algún pago económico por las labores que realizan, asignándoles algún rol como si ya fueran jóvenes con derechos y obligaciones.

De acuerdo a la Constitución Mexicana queda prohibida la utilización del trabajo de menores de quince años, mientras que los mayores de esta edad y menores de dieciséis tendrán como jornada máxima la de seis horas.

De acuerdo a organizaciones que brindan información a niños y madres en países en desarrollo, como la Unicef, hace algunos meses se lanzó la campaña “Los niños no deberían trabajar en el campo sino en sus sueños”, con lo cual los padres están obligados a no robar la capacidad de soñar de los menores.

La Unicef refiere que el trabajo infantil es causa y consecuencia de la pobreza, ya que este tema refuerza las desigualdades sociales y además priva a los niños de un futuro próspero, así como su bienestar.

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