Rafael Baeza, la cantina más grande de Zitácuaro

Zitácuaro, Mich., a 20 de diciembre de 2016.- Cientos y cientos de visitantes tiene el campo Deportivo Rafael Baeza a lo largo de todo el año, mucho o poco han importado las celebraciones religiosas de Semana Santa, los actos políticos o enfrentamientos futbolísticos; prevalecen hasta hoy en día las bebidas embriagantes.

Es la cantina más grande de Zitácuaro; ahí se cruzan las copas, las botellas de vino, licor y cerveza, y un escenario deportivo, pero también político y hasta religioso. Ha sido un escaparate para que los deportistas celebren sus triunfos y sus derrotas.

El consumo de alcohol se limita a un horario, pero no a una edad. Veáse también el apartado de realización de eventos artísticos, ahí donde grupos musicales han hecho su aparición y los promotores u organizadores ven en la venta de cerveza jugosas ganancias.

Recuerdan deportistas que el beisbol, también llamado “Rey de los Deportes”, reinaba en el campo “Rafael Baeza”, hoy esta disciplina está casi en la plenitud de su desaparición y que posteriormente llegó el futbol. Ambos deportes reñían entre sí, para ver cuál de los dos acaparaba más aficionados. El beisbol tuvo su época de oro y sus tiempos de gloria.

El futbol posteriormente llegó, también con la misma efervescencia que los beisbolistas y donde los reporteros de la sección deportiva escribían grandes títulos a cuatro columnas y en su interior explicaban las hazañas deportivas.

Ahí, el escenario fue como un Coliseo Romano, un campo de gladiadores que daban todo y se engrandecían por complacer a su público. Al final había que festejar con vino y con cerveza. Hoy se puede apreciar el descuido del campo, el cual luce con antiguos muros de adobe construidos hace más de 50 años, sus gradas son de cemento, pero el tiempo les ha comenzado a cobrar la factura. Recuerdan que por cada 10 cartones de cerveza vendidos la “Corona” les donaba un cartón y fue así que construyeron las mismas, que antes eran unas vigas.

Hoy se mezclan jugadores y bebedores, donde no hay clases ni distingos sociales, al final todos se fusionan en la convivencia, para relatar los pormenores de los encuentros deportivos y hasta para ensalzar los últimos acontecimientos, por simples que parezcan.

El Campo “Baeza” han sido parte de la identidad de los zitacuarenses y dentro del mismo inmueble surge la convivencia como si nada. Es ahí donde pueden convivir arquitectos, abogados, maestros, comerciantes, todas las clases sociales, sin miramientos ni complejos, ricos y pobres se entrelazan como hermanos, aunque afuera si se ven, ni se hablan.

Queda afuera una placa, en agradecimiento al Sr. Rafael Baeza, develada el 29 de agosto de 1983, en el 25 aniversario de su fallecimiento. Tres generaciones de deportistas, familiares, autoridades y pueblo en general, rinden honor a este gran hombre. “El aliento de una plegaria, la vibración de un pensamiento a su memoria”.

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