Sentimientos de impotencia y coraje por perredistas asesinados en Zitácuaro

Zitácuaro, Mich., a 07 de febrero de 2017.- Al cumplirse más de 20 años de los hechos en los cuales un grupo de perredistas fueron desalojados en forma violenta, la madrugada del 19 de enero, del Palacio Municipal de Zitácuaro y donde posteriormente hubo un saldo de más de 50 heridos y un homicidio sin esclarecer, aún se mantienen frescos los hechos de hostilidad que vivieron los simpatizantes y militantes del Partido de la Revolución Democrática en sus inicios como instituto político.

Rosalia Jaramillo Fierro, viuda de Filemón Esquivel, testigo presencial de los hechos, cuando corría el año 1992, menciona: “Lo que yo recuerdo es que la madrugada del 19 de enero desalojaron a los compañeros, que teníamos tomada la presidencia. Vinieron y los golpearon a todos, incluso les quitaron sus puestos que tenían en la calle Dr. Emilio García, les aplastaron sus frutas, se robaron las básculas, golpearon a los que estaban aquí en la Presidencia, se llevaron detenido al licenciado Ignacio Tinoco Pérez, por espacio de unas horas, luego lo dejaron libre”.

Posteriormente, ya como a las 5 de la tarde, bajaron alrededor de 500 a 600 perredistas, que se habían concentrado en la casa de la maestra María de Mayo, la cual se ubicaba en la calle Salazar sur 51. Mismo inmueble que era la “Casa de Campaña” del PRD.

Bajaron, señala Rosalía Jaramillo, con la idea de presentar la denuncia correspondiente, en las oficinas del ministerio público, mismo inmueble que se encontraba sobre una de las calles adyacentes al Jardín de Las Flores o Jardín Chiquito. Bajaron los perredistas por la calle Ocampo, para dirigirse a la Procuraduría de Justicia y al pasar por la presidencia, “uno de los compañeros reconoció a un policía que se encontraba en la puerta y dijo ese policía fue el que nos golpeó anoche”.

“En ese instante nos comenzaron a disparar los uniformados desde la azotea, ya nos estaban esperando. Ahí mataron a don Sacramento Bolaños, que era tío de mi esposo, hubo muchos heridos. Algunos quedaron tirados y otros sí se fueron”, ataque que arrojó un saldo de más de 50 heridos y una persona fallecida.

“Los que nos salvamos, gracias a Dios, nos fuimos por la marquesina, nos dispersamos y los que no alcanzaron (a huir) fueron a los que les tocaron las balas. Ahí quedó herido mortalmente don Sacramento, así como otros heridos de gravedad, como don Tomás, Claudio, Ignacio de la Cruz, Guadalupe Crisóstomo, Ulises Clemente, que hasta la fecha no camina, porque le dieron un balazo en la columna”.

La denuncia fue elaborada por algunos perredistas, entre ellos Ignacio Tinoco, Filemón Esquivel y María de Mayo Gutiérrez. Se desconoce si todavía existan copias de esta misma querella, apuntó.

“A eso íbamos a meter la denuncia y aquí nos agarraron a balazos. Aquí fue donde mataron a don Sacramento”, añadió.

“Esa historia triste que nosotros vivimos, gracias a Dios ya ahorita estamos mucho mejor de como vivíamos en aquellos tiempos (sin hechos hostiles y violencia). La gente hoy sigue inconforme. Lógico que existe en los militantes ese resentimiento, esa impotencia, de que nunca se esclareció el asesinato de don Sacramento, no se supo quién lo mató realmente”.

Relató Jaramillo Fierro que después, “al siguiente año, el 4 de noviembre de 1993, matan a mi esposo (Filemón Esquivel) y al señor Atanasio (Barrera) y jamás han hecho nada para esclarecer estos crímenes, quedaron impunes y eso generó impotencia, inconformidad y coraje. No murieron unos animales, murieron seres humanos, que para nosotros fueron nuestros héroes, que dieron la vida por la lucha”, puntualizó la entrevistada.

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