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SINOPSIS POLITICA 1157

 INEPTITUD ANTE EL REGRESO DE LA INSEGUIRDAD Y VIOLENCIA

El fantasma de la violencia e inseguridad está de regreso…si es que alguna vez se fue…es una realidad que las autoridades se resisten a aceptar, pero que mantiene angustiada a la población. En el bajío michoacano no se han parado las ejecuciones, tampoco en Tierra Caliente, ni en la Costa, ni siquiera en la pujante e industriosa Uruapan. Hasta en la tierra adoptiva del gobernador es “un secreto a voces”, todos lo saben y muchos padecen sus embestidas, menos las autoridades responsables de contener ese flagelo que tanto ha lastimado y dejado huellas imborrables en la mayoría de los hogares.

Frente a los recientes hechos de violencia, que han derivado en múltiples ejecuciones de seres humanos (personas que son hijos y padres de alguien… o madres, hijas, hermanas… porque las bestias sanguinarias ni a las mujeres respetan), ciertos funcionarios han pretendido justificar su ineptitud bajo el argumento de que se trata de una pugna entre grupos delincuenciales. En tanto a otros inhumanos les agrada la idea de la masacre entre presuntos delincuentes, “que se exterminen entre ellos”, es el clamor de ciertos sectores sociales. Así le ayudan con esa chamba al gobierno y nos ahorramos su manutención en las cárceles, que por cierto es excesivamente costosa para los contribuyentes.

Son muy pocos los ciudadanos que profundizan en la reflexión, que nos lleva a la conclusión, de que todos, absolutamente todos somos víctimas de la corrupción de nuestros gobernantes; que la miseria, el hambre y la falta de oportunidades, aderezada con la insaciable voracidad de dinero y más poder de la clase política dominante, así como la ausencia de valores, son la causa real, el origen de la violencia e inseguridad. Eso es lo que debe atacarse, la raíz de nuestra desgracia, no sus consecuencias. Y la cepa de nuestro infortunio como sociedad, es la descomposición política, la corrupción  gubernamental y la impunidad.

En todo esto, el verdadero culpable no es el policía ministerial que cada mes pasa con el narcomenudista a “cobrar su cuota”, ni el ministerio público que acuerda con el policía la repartición del botín, producto de secuestros, extorsiones e impunidad para grupos criminales que se “mochan” con ellos. Tampoco es responsable el policía municipal que sirve de “antena”, informante y hasta distribuidor de droga al servicio de pequeños narcotraficantes que pronto se fortalecerán, crearán células delictivas e integrarán organizaciones criminales con capacidad financiera y de fuego, suficientes para dominar y controlar regiones enteras, que luego se disputarán con otros grupos y para combatir en esa guerra tendrán que reclutar más carne de cañón, descuidarán su actividad económica primaria, que es la producción y distribución de droga, para incursionar en el secuestro, extorsión y cobro de cuotas.

Culpables son los funcionarios de alto rango que hicieron pactos con el “diablo”, para que delincuentes con charola, venidos de otros lugares, se dediquen a saquear a los michoacanos. Permitiendo además la operación de grupos delictivos, a los que también explotan financieramente.

Pero más culpables somos los ciudadanos, que seguimos esperanzados en que sean los generadores del problema quienes vengan a resolverlo; lo que, obviamente jamás sucederá, ya que ellos –gobernantes y funcionarios- permiten, incitan, promueven u originan a las organizaciones delictivas, porque les conviene.

Los únicos que se favorecen con la corrupción, la violencia, la inseguridad e impunidad, es la clase política y gobernante. Ellos administran, utilizan y exprimen a las mismas organizaciones criminales, en ocasiones les hacen creer que los carteles son los que mandan, pero cuando algún cabecilla ya no es útil o resulta incómodo, ellos mismos lo desaparecen o encarcelan. Simulan anarquía y descontrol de los grupos delictivos para propiciar cruentos enfrentamientos entre ellos, provocar terror en la población y por medio de la paranoia social ejercer mayor dominio. Al mismo tiempo proveerles armas de EU, para suministrar riqueza también a ese país a través de la compra de material bélico, para que se maten entre compatriotas, considerados escoria por los poderosos. Así logran también control demográfico.

La solución al problema de inseguridad es sencilla, tan fácil, como no dejar que los pequeños productores, comercializadores y distribuidores de droga se empoderen o bien impedir guerras entre ellos, que luego los obliga a cambiar de actividad criminal y pasan a perjudicar a la sociedad y los sistemas lícitos de producción. Esto se lograría controlando, por parte del estado, los territorios de influencia de cada organización criminal, como se hacía antes, cuando el Estado fungía como árbitro, y todos en paz.

Pero lejos de impedir o combatir la criminalidad, el gobierno –del partido que sea- hace todo lo contrario, hasta leyes a modo decreta para favorecer a los delincuentes comunes y políticos ladrones, como el Nuevo Sistema de Justicia Penal, que otorga mayores garantías a los infractores, facilitándoles evadir la acción de la justicia, dificultando ingresen a prisión y se les impongan sanciones o penalidades severas que inhiban la reincidencia.

Igual que, previamente a la puesta en marcha del NSJP, los policías ministeriales y Ministerios Públicos siguen utilizando la legislación para facilitar que los delincuentes se sustraigan a las sanciones, algunos por ignorancia y otros de manera dolosa cometen faltas en las detenciones para que los presuntos delincuentes sean liberados de inmediato, a pesar de la contundencia de las pruebas y ser del dominio público que se trata de personas con larga trayectoria criminal.

                                    MAS SINIESTROS LOS POLITICOS QUE LOS CRIMINALES COMUNES

Sin embargo, más malvados que los funcionarios públicos y que los criminales comunes, son los jefes de esto: los caciques políticos y líderes partidistas. Algunos tan inteligentes, que en ocasiones nos hacen dudar, como los dueños del PRI, que ahora nos salen con la puntada que quieren satisfacer tres de las exigencias más requeridas por la ciudadanía: regresar el financiamiento público destinado a los partidos políticos, acabar con las plurinominales: Senadurías y diputaciones (federales y locales) y terminar con los legisladores “chapulines”, esos que brincan de una curul a otra y que abundan en el PRI, como Manlio Fabio Beltrones y el mafioso Emilio Gamboa Patrón. También en el PT, su dueño, Alfredo Anaya, nunca ha dejado de ser legislador federal, Senador o Diputado.

Esto, de eliminar las pluris, dolerá en el alma a Leonel Godoy Rangel y a su fiel cachorro, Fidel Calderón Torreblanca, pues ante el repudio de las huestes de morena, que los dejaron fuera de las coordinaciones regionales, le apuestan a esas posiciones para seguir vigentes. Pero, mientras no se dignifique el quehacer político y se honre el ejercicio público, encarcelando y aplicando penas intolerantes a funcionarios y mandatarios que incumplan mínimamente los requerimientos de la ley, nada cambiará. Todo seguirá siendo solo paliativos populistas, electoreros y engañabobos.

Aquí mismo, en Zitácuaro, son los delincuentes metidos de políticos y convertidos en caciques, los que le apuestan más al fracaso del gobierno en turno (cuando no cede a sus avieso intereses), con tal de recuperar para ellos los recursos públicos del municipio, que al trabajo en las bases para ganar elecciones. Son tan ruines, que tejen alianzas mezquinas con criminales declarados para afectar a quien gobierna. En tanto la tibieza del gobierno para aplicarles la ley los fortalece.

Critican con rigor a los gobiernos actuales y guardan silencio y hasta protegen a los criminales y ladrones que saquearon a su pueblo, por el sólo hecho de ser de su partido. Condenan al de enfrente y mantienen infestada de mierda su propia morada.

Ante el crecimiento político, “haiga sido como haiga sido”, de los gobiernos actuales (estatal y municipal), lo que en el municipio de Zitácuaro influirá forzosamente en los futuros resultados electorales, por el aspecto que por el momento se le está dando a la ciudad, no se duda ni tantito que ya estén poniendo en práctica toda la bajeza que les ha caracterizado para planear como quitar de enfrente a los futuros adversarios que pudiesen derrotarlos en las urnas. Y no hago referencia a inhabilitarlos políticamente, sino a eliminarlos físicamente, exterminarlos, pues. Son hampones, esa es su naturaleza y como tales actuarán siempre. Al tiempo.

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