SINOPSIS POLITICA 27/07/2019

LA MUERTE DEL SUCESOR DEL VIRREY

Antaño, cuando alguien perdía la vida, de inmediato era purificado, de manera automática se convertía en una persona buena y virtuosa. Aunque fuese de lo peor, con la muerte encontraba absolución social y calificativos excelsos. Pero con la degradación ética de la sociedad, la pérdida de valores, como la compasión y el respeto, descomposición que en ciertos casos es protagonizada e impulsada por los mismos líderes sociales y políticos, ahora hasta los difuntos son tratados sin piedad. Pues el daño causado a la humanidad, a seres inocentes, aunado al rencor e impotencia cultivados en miles de personas, resulta insignificante comparado a la partida física de unos cuantos, cuyas víctimas directas o producto de “daños colaterales”, de la ambición u omisión, se sienten aliviadas con la desaparición de sus verdugos.
En política resultan excepcionales los individuos preocupados y ocupados en crecer en los valores, las virtudes y buenas costumbres, en trascender en la historia, dejando huella imborrable de su paso por la vida, debido a su amor a la humanidad. Más bien se han caracterizado por el agandalle, el hurto y la existencia disipada, creyendo que es el dinero y el poder lo que proporcionan la tranquilidad que les permita alcanzar la felicidad, pero ¡Que equivocación más grande! La dicha sólo se alcanza con la paz de la conciencia. Y ellos, disponiendo de las herramientas para construir condiciones de progreso y seguridad para los demás, desvían la ruta en provecho personal, sin proporcionar los resultados que la población espera y es obligación brindar.
El pasado miércoles (24 de julio) un helicóptero se desplomó. En el incidente murieron los dos pilotos y dos funcionarios del gobierno de Michoacán, entre ellos el ex Procurador General de Justicia y hasta ese día Secretario de Seguridad Pública del Estado, José Martin Godoy Castro. Funcionario que arribara a la entidad en enero del 2014, como integrante de la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, encabezada por su jefe y amigo, Alfredo Castillo Cervantes, quien en esa fecha lo asignó Procurador General de Justicia y duró en el cargo hasta el 2018, tres años con la administración perredista de Silvano Aureoles, misma que hace no más de tres meses lo invistió como Secretario de Seguridad Pública, hasta el día de su deceso, el miércoles pasado.
Godoy Castro fue excesivamente exaltado en la ceremonia luctuosa en honor a los cuatro expirados, atribuyéndosele virtudes desconocidas por la generalidad de michoacanos, a los que servía. Se dijo de él, que fue un hombre entregado al servicio de los pobladores de la entidad, labor que realizó con sacrificio, siendo una de sus cualidades principales no soportar las injusticias, ni la impunidad. Luego entonces no se explica porque el Estado continúa sumergido en la inseguridad y violencia, síntoma inequívoco del fracaso en las áreas responsables de su combate, mismas que dirigió José Martin Godoy y que, además, se encuentran infestadas de impericia y corrupción. Resultando obvio que el hoy occiso y su equipo vinieron a Michoacán con propósitos muy distintos a procurar justicia y generar condiciones de seguridad para los habitantes del estado.
EL OTRO GODOY CASTRO
Resulta enfermizo, y ofensivo, ponderar con calidad de héroe a quien tanto daño causó a Michoacán. No podemos pasar por alto, tratar de ignorar, ni omitir la manera en que José Martin Godoy Castro se apoderó de la Procuraduría General de Justicia de Michoacán, ni la forma desleal con la que despidió a más de 200 elementos de dicha dependencia para incrustar a su pandilla, muchos de sus integrantes con antecedentes criminales, elementos experimentados en pactar con organizaciones delictivas, acusados incluso en el extranjero por narcotráfico, algunos despedidos en otros estados y procesado por actos de corrupción, secuestro, extorsión y tortura.
Conductas antisociales que vinieron a practicar en nuestro estado, generando animadversión ciudadana contra el gobernante que los ratificó en sus cargos y les entregó el estado, al grado de ser ellos, los “chilangos” y “tolucos” que llegaron con Alfredo Castillo, los que en realidad mandan, creando mafias familiares que controlan la Fiscalía General y la Secretaría de Seguridad Pública, donde el jerarca de ambas instituciones fue el extinto Martin Godoy Castro, hasta el día de su muerte. Pero se teme que sus esbirros hereden el predominio.
Por lo pronto la prioridad del gobierno del estado debe ser, además de detener la descomposición en ambas instituciones, donde Martin Godoy mantenía el control absoluto a través de la infiltración de su equipo, la de proporcionar transparencia al suceso fatídico del “helicopterazo” y designar al sustituto, quien deberá aplicarse a dar resultados favorables a sus empleadores, los contribuyentes michoacanos, en lugar de concentrarse en llenarse los bolsillos con dinero arrebatado a los mismos, y revertir, con hechos y no discursos, el creciente número de asesinatos violentos, así como las tácticas terroristas que las organizaciones delictivas ejecutan para intimidar a sus adversarios.
Se entiende que la política sea de acuerdos y difícilmente se arriba al poder sin pactos que signifiquen el pago de facturas; por lo que, la tolerancia del gobierno de Michoacán a los ultrajes causados por los colaboradores de ex “Virrey” Alfredo Castillo Cervantes, debe tener como origen arreglos preestablecidos para que Aureoles Conejo lograra la gubernatura de la entidad. Pero más de tres años de rapiña monstruosa, torturas, asesinatos, secuestros, extorsiones y permisividad al crimen organizado para que se fortalezca y expanda, ya deberían darse por pagados…y con creces. Pues el costo social es intolerable, mientras que el político traerá como consecuencia la pérdida de la gubernatura, aunque el gobernador afirme lo contrario, resultando obvio que lo mantienen engañado.
Es preferible creer eso: que le mienten al gobernador, a descubrir que lo finge, que simula que sus corruptos y apátridas colaboradores son lo más cercano a la divinidad, para mantener a los michoacanos esclavizados a la perversidad de los foráneos. Lo que se corroborará si no aprovecha la desaparición física de Godoy Castro para aplicarles el 33 Constitucional a los demás (aunque no sean extranjeros, pero son extraños en nuestra tierra e ignominiosos, además), y dar por finiquitado todo acuerdo al respecto con Castillo Cervantes, Peña Nieto, Beltrones o quien sea, pero ya es tiempo.
LOS CONSENTIDOS DE ZITÁCUARO
Exactamente en dos años, menos cuatro semanas, estaremos acudiendo a las urnas para elegir a nuestro futuro gobernador, que vendrá a sustituir a Silvano Aureoles Conejo en tan honrosa responsabilidad, que muchos han contaminado y degradado. Ese día, el primer domingo de julio del 2021, se decidirá también a 112, de los 113 cabildos municipales, 40 diputados locales y doce federales. Pero, de manera extemporánea, como es común, los trabajos de quienes aspiran y sus respectivos partidos políticos, ya comenzaron.
A partir de ya, quienes pretendan convertirse en candidatos repentinamente experimentarán una transformación en su conducta, se volverán más amables, saludadores, irradiarán bondad y generosidad en todos sus actos, la sonrisa la traerán a flor de labios, se desvivirán en atenciones a todos aquel ciudadano que posea una credencial de elector, no importa que vista de manera modesta, incluso que despida malos olores, será objeto de abrazos “fraternos” de su “estimado” líder, aunque de inmediato este corra a desinfectarse con gel anti bacterial. Pero, apoderarse de gran parte del presupuesto público, bien vale ese y otros “sacrificios”.
Por lo pronto MORENA, el partido que con AMLO arrasó en la última jornada electoral, comienza a distorsionarse, lo mismo que algunas acciones y declaraciones del presidente de México. Esta organización política en Michoacán ya experimenta el surgimiento de facciones, cuyo propósito es única y exclusivamente la lucha del poder, por el poder mismo.
Estos grupos, equipos de trabajo o “expresiones,” se han identificado tres por el momento, denominados:
“Los Históricos”, integrado por fundadores del partido. En el se encuentran, por ejemplo, Alfredo Ramírez Bedolla, Juan Pérez Medina, Artemio Ortiz “el muñeco” y David Soto Quizaman. Por cierto, este último Zitacuarense.
Esta el grupo de los oportunistas, integrado por aquellos que se fueron a la cargada ante el evidente triunfo electoral de López Obrador en su carrera por la presidencia de la república, como Fidel Calderón Torreblanca y otros que no tienen afiliados en morena, pero si simpatizantes en las filas del PRD.
Los “Post electorales”, son aquellos que se agremiaron a morena una vez que AMLO consiguió la presidencia de México, pero fueron contrarios a morena, compitieron contra el partido de López en la última elección, un ejemplo de estos especímenes, son los integrantes de ADN, seguidores de Carlos Torres Piña.
Bueno, estos grupos se preparan para tomar por asalto la dirección estatal de morena, negocio bastante lucrativo, al tratarse del partido político con mayores prerrogativas. La asamblea electiva podría llevarse acabo en los meses de octubre o noviembre, pero las calenturas apenas comenzarán a sudarse, pues de ahí se derivarán o decidirán las candidaturas a gobernador, alcaldes y diputados (federales y locales).
Ojalá los dueños de morena diseñen algunas estrategias y establezcan candados que imposibiliten el acceso a más vividores, que se les obstruya el arribo a cargos de dirección del partido y a las candidaturas. De lo contrario, el proceso de putrefacción de esta organización política resultará más vertiginoso que lo pronosticado.

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