Sufren comerciantes informales maltratos y agresiones

Zitácuaro, Mich.- A través de varias denuncias anónimas, reportadas a este medio de comunicación, se pudo saber que el gremio de los comerciantes ambulantes sufren de maltratos y agresiones de tres frentes: tanto de sus mismos líderes y agremiados, de particulares, así como de inspectores de la vía pública.

Uno de los quejosos señaló que no los dejan trabajar si no pagan el espacio en el que vendan. Por ejemplo, los líderes de las diferentes Uniones cobran determinadas cantidades de dinero, que van desde los 500 hasta los 3 mil pesos, por el solo hecho de adherirse a su Unión “sin ser molestados”, posteriormente les cobran cada semana o cada mes, según a la Unión a que estén afiliados.

Los comerciantes son “obligados” a asistir a las reuniones mensuales, donde además le piden otra cantidad “simbólica”, pero tienen que guardar silencio y no oponerse a ninguno de los lineamientos o planes que tengan los líderes principales, donde se tiene designado un presidente, un secretario, un tesorero, un secretario de actas, etc. Incluso los obligan a asistir a los mítines políticos de “x” partido o en su caso son multados.

La Dirección de Servicios Públicos Municipales se encarga de cobrar un peso con 50 centavos a cada comerciante, mientras que la Unión les cobra por concepto de velador y otra para el arreglo de la Virgen, lo que da un total de 40 semanal; ya redondeando el número, 160 pesos al mes por cada comerciante.

Uno de los denunciantes indicó que sufren también del maltrato de inspectores, que son enviados por el departamento de servicios públicos municipales para cumplir cierto acatamiento o disposición y cuando hay conflicto entre agremiados gana el que más poder económico ejerce y cuando se trata de gente realmente pobre, que no puede defenderse y las Unión los discrimina y hasta los expulsa “con la mano en la cintura”.

Una de las negociaciones que está en contra del comercio informal es la “Farmacia Regia”, que se encarga de enviar al personal de vigilancia a correr cualquier vendedor en su nueva sucursal de la Avenida Revolución, incluso tiene línea directa con inspectores para que con una sola llamada o mensaje lleguen, si es necesario desalojar o quitar cualquier puesto que les estorbe.

Ya que la sucursal que tienen en la Avenida Hidalgo, en las afueras hay varios comerciantes apostados en las banquetas y esto ha dejado a sus propietarios “hartos” de esta situación. Ya que, por lo general, tienen mucha demanda y los pasillos en la farmacia, como en el área de abarrotes, se saturan de clientes.

Es el poder y el dinero, finalmente, del que se llenan los líderes de comerciantes, quienes al amparo y protección de las autoridades en turno gozan de privilegios. Incluso hay comerciantes que a la  vez son inspectores de la vía pública.

En uno de los casos expuestos se denunció que en este tipo de abusos, los que ejercen el poder no les importa la condición social o económica del vendedor, que por lo regular son de bajos recursos, algunos de ellos con alguna incapacidad, incluso hasta de la tercera edad, personas que no pueden defenderse ante una injusticia.

Hay personas que vienen de las comunidades a vender sus nopales, chiles u otros productos. Mujeres que traen cargados en sus espaldas a sus chiquillos envueltos en reboso. Algunas con uno o más menores, quienes primeramente sufren de marginación de la sociedad cuando les paga lo que considera valen sus productos, luego los mismos comerciantes “afiliados” las corren para que no les estorben en sus ventas.

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