Una bebida cambió su vida


-Tomar un simple licor puede perder la noción del tiempo sin
considerar posibles desgracias.
Por: Gabriel Gómez Rodríguez
H. Zitácuaro, Mich. – A propósito del caso Debanhi. Reportero de Zitácuaro confesó que hace
algunos años fue invitado en calidad de fotógrafo para tomar algunas imágenes en una parroquia,
ubicada en una comunidad rural, a 15 minutos del centro de la ciudad.
Posteriormente se trasladó a una fiesta privada, tras tomar algunos tragos de licor preparado
perdió totalmente el control de sí mismo. En su cabeza había múltiples mareos. Por su propio pie
decidió acompañar a quien fuera su pareja en la fiesta, tras pasar varias horas de festejo.
El comunicador expresó que no tenía la intención de asistir a la reunión social, pero fue invitado
para tomar imágenes de una boda. Asistió a la Iglesia a tomar fotografías y posteriormente fue
invitado a participar de la convivencia social.
Tras cierto tiempo, se sirvieron los alimentos, posteriormente le invitaron algunos tragos. Eran
bebidas tradicionales con licor, hechas en la comunidad. Le pareció que la bebida no provocaba
mayor incidencia, por lo que decidió que le siguieran sirviendo el mismo preparado.
Llegando a ciertas horas de la noche, sin tomar en cuenta el horario. Decidió acompañar a quien
fuera su pareja de baile, en esos momentos.
Su embriaguez llegó a tal grado de que no sabía el camino. Puesto que se encontraba en una
comunidad rural y había poca iluminación. En determinado momento consideró que la mejor idea
era atravesar en línea recta. No importando la obscuridad decidió tomar la travesía.
Para su mejor suerte se encontró a una familia que tenía los focos prendidos en su hogar exterior.
Fue su salvación provisional, ya que a esas horas estaban realizando una excavación.
Alzó sus manos al aire y se disculpó, como alguien que estuviera en zona de guerra.
Al escuchar el reportero la voz familiar de un amigo, representó su excelente fortuna. Se había
encontrado una aguja en un pajar. La familia preguntó que si al “desconocido” lo conocían. Y de
inmediato el amigo respondió que sí.
Pasados algunos minutos de la noche, se tomó la decisión de que el “desconocido” fuera
conducido a su domicilio. El reportero fue llevado en un automóvil particular, se encontraba fuera
de sí, en estado de ebriedad.

Fue llevado a la casa de su abuelo, donde normalmente pasaba todas las noches. No hubo
contratiempo alguno.
A propósito del caso de la joven Debanhi, en un momento pueden ocurrir muchas cosas. El
extravío o desaparición de un ser querido lo es todo.

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