Despertar de la tierra


Autor: José Luis Valencia Castañeda

El ajenjo es amargo


Sabes que la vida te está preparando para algo fuerte, cuando sientes que las
experiencias que estas viviendo son amargas, y solo es algo que asimilas como
amargo, porque no tiene el sabor que te agrada, pero sabes que ese sabor tiene
beneficios para tu salud. Así es la vida, te prueba. El ajenjo, amargo como es, te
es útil para malestares hepático y estomacales, es un desparasitante natural y les
regula el ciclo menstrual a las mujeres, una dieta donde uses ajenjo, a corto plazo
te traerá beneficios. Así la vida, hoy nos está dando a probar lo más amargo, para
que, a corto plazo, en el tiempo terrestre, obtengas beneficios en salud.
Lo sabemos por qué la estrella bíblica está cerca, y su nombre es “ajenjo” y sus
efectos son más evidentes. Aunque no sabemos cuál trompeta ha sido tocada en
los cielos, sabemos que los eventos que anuncian esas trompetas ya están en
proceso, día a día leemos noticias que nos lo señalan: en Brasil, las lluvias
extremas han provocado inundaciones y deslizamientos de tierras, en la zona de
Petrópolis, cercana a Río de Janeiro, y al día 20 de febrero se contabilizaban 134
muertos. Mientras estaban en proceso de rescate y con lluvias continuas, el
fenómeno fue tan brutal, que cayó la lluvia que normalmente caía en un mes en
solo seis horas, algo que se está convirtiendo en lugar común.
Los fenómenos extremos, a la par de las tormentas en Río de Janeiro Brasil, en
Reino Unido, la tormenta Eunice, paralizaba gran parte del país, con rachas de
vientos superiores a los cien kilómetros por hora, cortando el suministro eléctrico y
paralizando las actividades marítimas. Aunque la mortandad no es mucha, no deja
de ser peligroso, lejanos se ven los tiempos del volcán en La Palama o en Tonga,
y perdidos en el tiempo las erupciones del volcán de Fuego de Guatemala, los
enormes tifones y huracanes, nuestro lenguaje está muy familiarizado ya con la
naturaleza propia de los fenómenos, los estamos normalizando, no deja de ser
amarga la experiencia, misma que nos está dejando el coronavirus, que ya está
perdiendo fuerza, más por la confianza que el hombre ha adquirido en sí mismo
que por el mismo virus.
Y como no hemos aprendido aun de los mensajes, ni de las experiencias, el
universo tiene la obligación de mandarnos algo más fuerte, algo que aún no
hemos normalizado. Ya tenemos en nuestro inconsciente que habrá más sismos,

más inundaciones, más incendios, más huracanes, más plagas y más virus,
¿Pero… hemos mentalizado que habrá una falta enorme de alimentos? ¿Que nos
ponga de rodillas y peleemos a muerte por algunos mendrugos? Eso parece que
no pasará, se ve muy lejano, las industrias están trabajando las 24 horas para que
a la humanidad no le falte comida, las tiendas departamentales tienen suministros
para poder proveer a lo que normalmente consumen sus clientes, las industrias
siguen echando vapor, las cadenas de suministro engrasadas.
El coronavirus volvió recelosas a aquellas que no son indispensables para la
supervivencia y modificó los patrones de consumo, que están condicionados al
uso de la electricidad y la señal de internet para funcionar ¿Qué pasaría si el
suministro de energía eléctrica se colapsara? ¿Qué pasaría si la señal inalámbrica
de internet colapsara? Sería una catástrofe y una prueba enorme para las almas
que no han podido conectar con la tierra y que todo aquello que consumen lo
sacan de las tiendas y no de sus huertos, será la prueba de supervivencia enorme.
Aunada a la experiencia en la falta de alimentos, porqué las tierras dejarán de
producir abruptamente, las plantas que están en proceso de adaptación a la nueva
energía que está vibrando en la tierra, está alineándose con esta, y sus procesos
“naturales” se verán modificados, sin importar lo que el hombre piense o haga. Así
vamos a ir viendo paso a paso como las cosechas mermarán, las plantas
producirán cada vez menos.
Esa es una de las pruebas que apenas empiezan, lo vimos con el limón, un
alimento necesario. Es solo una pequeña muestra, todo lo que nos falta por vivir
aun está en discernimiento y el discernimiento es la capacidad que tiene todo
hombre de identificar los patrones de cambio en el ambiente, que le afectará en su
vida diaria. Muchas veces, el discernimiento debe basarse en información
profetizada que está escrita y en la que basan las teorías muchos de los
estudiosos.
El discernimiento tiene mucho que ver con la capacidad de entendimiento de la
información que leemos, así que podemos entender que, en el apocalipsis, libro
bíblico donde hay información con la que podemos empezar a buscar los patrones
de los cambios que se están dando y los resultados que se prevé tendrán estos
cambios. En el apocalipsis se menciona “Ajenjo”, el nombre de una estrella. Dice:
“El tercer ángel tocó la trompeta y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como
una antorcha, y cayó sobre el tercer parte de los ríos y sobre las fuentes de
aguas”. Y el nombre de la estrella es “Ajenjo”. Y la tercera parte de las aguas se
convirtió en Ajenjo, y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, que se
hicieron amargas”.
Este es el tercero de los juicios de las trompetas, las trompetas son los juicios del
séptimo sello, la primera causó granizo y fuego que destruyó gran parte de la vida
vegetal, la segunda trompeta anuncia a un cuerpo celeste que golpea los océanos
y causa la muerte de un tercio de la vida marina, la tercera trompeta anuncia la

caída de un cuerpo celeste que afecta a los ríos y lagos del mundo, causando que
una tercera parte del agua del mundo se vuelva amarga y mucha gente muera por
beberla. La palabra Ajenjo está asociada con la amargura, el veneno y la muerte.
Sabemos por experiencia que la planta Ajenjo es amarga, que sus preparaciones
tienen ese sabor, pero no es venenosa.
El Apocalipsis menciona que el agua será contaminada con algo amargo y
venenoso. Aunque lo amargo debemos entenderlo como la experiencia que
viviremos como sociedad y para lo cual nos están preparando, con los eventos
que vemos día con día, allá de nosotros si no queremos leerlos, ni entenderlos,
pues nos esperan días de caos y terror. Hoy fue el limón, mañana serán los
alimentos principales del mundo los que escasearán, al rato será el agua de todo
el mundo. Cuando no haya elementos necesarios para su reutilización, su limpieza
y reciclado, cuando la tierra invierta el ciclo y deje estancada el agua por algún
tiempo, la muerte de la humanidad será lenta y nada agradable.
Pareciera que no hay camino de retorno, los tragos amargos se beben en
pequeños sorbos, Brasil bebió el suyo en estos días, como lo bebió México en el
2017 durante este ciclo, como lo hizo Japón, Filipinas, Las canarias, Hawái, Italia,
Grecia, Portugal, China, Australia, Chile, Guatemala, todos, indiferentemente
tendremos que vivir una experiencia amarga antes de que la gran experiencia
llegue, los grandes conglomerados se verán mermados, las líneas serán cortadas
y de nada servirá atarse a un lugar al cual no perteneces, ni te pertenece.
Las profecías dicen que son siete años los que dura el trago amargo, falta que
llegue el anticristo al poder mundial, la tercera parte de la población perecerá, sin
que sea aun completa la ira de Dios. Evidentemente todo esto es metafórico, no
tiene tiempos, no tiene lugares, son solo eventos que se irán encadenando, uno
tras otro, para después solo identificar a uno solo, el llamado Armagedón.
La batalla de la dualidad, donde la luz ganará para reestablecer el equilibrio, ese
equilibrio que están probando los gobiernos al jugar a ser dioses por pequeños
periodos de tiempo, instaurando ideas de dominio, ideas de poder, el cual no
puede rebasar al poder del generador de vida, el que sea para ustedes, no
importa, el hombre solo instaura y discute ideas, ideas de socializar, ideas de
moral, ideas de religión, ideas de dios, todo ello solo para imponerse como ser
supremo en un pequeño espacio de tiempo.
La naturaleza eterna y cambiante acusa recibo únicamente de los daños y manda
sus energías a restaurarlos. El hombre nada puede hacer ante la omnipotencia de
la naturaleza, o de Dios, si es que creen en él. El poder del hombre no es nada
ante el poder de la creación, ningún artefacto humano soporta la furia de un
volcán, la fuerza de un huracán arriba de categoría 6, ni sismos arriba de
categoría 9, todos sufren daños, todos pasan un trago amargo, incluyendo el
pensamiento colectivo, que se modifica con cada evento.

El covid19 está por volverse endémico, en un par de generaciones solo se leerá
que hubo una peste, que aniquiló a ciertas personas, algunos las recordarán, otros
las perderán, la vida seguirá, con menos personas, con más conciencia, con más
armonía, con una tierra restaurada. Una vez limpia el agua putrefacta que nos
dejará Ajenjo, el extraño objeto que pasará cerca de la tierra, que moverá todas
las energías, más fuerte de lo que ya lo hace, nada está desligado, los demás
planetas también sufrirán, pero como no conocemos a los seres que los habitan, ni
sabemos en que dimensión están, ni que características tienen, creemos que a
ellos no les afectan, sin embargo, todo está ligado, todos somos una unidad.
Ese es el mensaje más grande que está dejando la tierra con estas experiencias,
los que trabajan con la luz, los buenos serán salvos, los malos, los que trabajan
con la oscuridad se irán reventando uno a uno, más entre ellos que por la luz, los
malos son fácilmente reconocibles, son aquellos que buscan perjudicar al prójimo,
los que venden drogas, los que matan a otros seres, los que viven del miedo, lo
que se mantienen en el poder bajo amenazas y miedo, los que esquilman, los que
embaucan, todos ellos no tardan en beber el Ajenjo de las profecías, la tierra le
estará muy agradecida por ese regalo llamado destrucción de la oscuridad.

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