​Despertar de la tierra 

Autor:​​​​​José Luis Valencia Castañeda

La fábula de la rana hervida

La conciencia colectiva sigue dormida en el sueño del éxito, que permite poseer lo mejor que creemos nos servirá para poder vivir nuestra vida en paz y felicidad. Hacemos lo que la mayoría hace, porqué esa complicidad nos hace sentir que vamos por el camino correcto ¿Y si fuese lo contrario? Si el éxito no se midiera por lo que posees a la vista de todos, ¿Si lo que eres es algo más grande, muy superior a lo que aparentas? Algo hay de esto.

Hace un par de años, la tierra se hundió en un tiempo de oscuridad, nos volvió vulnerables y no necesariamente lo que poseías te permitió seguir la vida. Murieron muchos por el miedo al virus, miedo a una programación que se te metía por todos los poros de la piel, impregnando a la conciencia. Nada funcionó para aquellos que se fueron, la tierra sufrió un desdoblamiento en su cuerpo sutil, la tierra está pariéndose a sí misma, para generar otra tierra, una nueva. 

La vieja tierra se quedará con aquellos que no quieren evolucionar, esos seguirán con la obnubilación de sus mentes, de sus conciencias, buscando afianzarse abusando de los demás, no se dan cuenta de que los cambios en la conciencia colectiva se están dando de manera frenética, cada vez más personas se están saliendo del sistema y se debe principalmente porqué siguen la frecuencia de la tierra, no se oponen, ayudan, generan, crean, son amables y respetuosos con toda la creación, paso a paso, como si no tuviese prisa la tierra en cambiar, cambia demasiado rápido. 

Mientras que el hombre busca su muerte afanosamente rápido, justificando cada día más sus acciones negativas. La mayoría no se da cuenta de que todo cambia, y lo único que no cambia es el cambio constante, lo único permanente es el cambio, lo que no cambia es la inconsciencia colectiva, que sigue perdida en su propio laberinto.Paso a paso, la tierra sube, se eleva, pero como estamos metidos en la mente científica, necesitamos que alguien nos valide la información, que alguien la compruebe y que alguien la edite en una revista que los avale. 

Más la tierra no necesita que la ciencia la justifique, cambiará porqué es lo mejor para ella y su creación que cual rémoras viajamos medrando en ella. Pero no todos los seres están preparados para el cambio, muchos perecerán por diversos motivos antes del salto cuántico, todo lo que vivimos son eventos de preparación para algo más grande y nos dan la oportunidad de analizar los eventos, para poder movernos a la par, antes de perecer por ignorancia. 

¿Por qué se han activado volcanes? ¿Por qué aumentan las acciones sísmicas? ¿Por qué se activan los ciclones? Todos los fenómenos están siendo activados de manera gradual, desde hace más de veinte años. Estos eventos han aumentado gradualmente, es parte de la aclimatación que requiere la tierra tengan los seres conscientes, incluso les ha enviado seres con información necesaria para que se adapten con mejores condiciones, pues cuentan con información ilimitada a la mano, solo es necesario clasificarla. Hay mucha basura que debe ser retirada, retirar la cizaña de la mies, dejar solo el grano sano.

Muchas personas no creen que vaya a suceder algo catastrófico que modifique la conciencia colectiva de golpe, ya se les olvidó que el Covid19 modificó todos nuestros patrones de conducta y que demostró la ineficacia de la ciencia y la religión para salvar a las almas, muchas se fueron a pesar de contar con todo el soporte técnico, tecnológico y científico del momento, muchas se fueron a pesar de los miles de rezos y oraciones de salvación, nada sirvió, pareciera que la tierra se maneja por otros códigos y los únicos ilusos son los hombres que viven en ella, que se sienten omniscientes y creen en su omnisciencia que todo se puede salvar creando más técnica y más ciencia. 

El que hayan fabricado las vacunas en tiempo récord les da la confianza, creen que gracias a la vacunación la pandemia se domó, a pesar de que saben que esos virus llegan, se adaptan y se quedan allí, como parte de la tripulación del hombre, matarán a aquellos que no estén preparados para incluirlos en sus cuerpos. Lo mismo pasará con la tierra, los que no estén preparados para el salto morirán, por la razón que sea, por miedo, por consecuencias que ese miedo provoque o por algún ser diminuto que salga a la luz una vez que el hombre se debilite en ese flanco. 

Todo avanza paso a paso y moriremos cómodamente aturdidos, como la muy socorrida fábula de las ranas hervidas, que dice que puedes poner unas ranas en un olla con agua fresca, ellas se quedarán tranquilas en ese ambiente, posteriormente enciendes fuego bajo la olla a fuego bajo, el agua empezará a cambiar de temperatura de manera gradual, lenta, las ranas ajustarán su cuerpo a la temperatura del agua, cuando menos lo esperen, el agua hervirá, y ellas estarán tan cómodas que no sentirán cuando la muerte les llegue. 

Así estamos ahora nosotros, la conciencia colectiva estará tan cómoda en su estilo de vida, que no sabrá cuando el agua que tenemos hasta el cuello metafórico hierva, estaremos tan confiados, que no creeremos que algo cambiará, porqué hemos adaptado nuestros cuerpos a los cambios del ambiente. Vemos, por ejemplo, que la conciencia del hombre, no ha modificado los patrones de comportamiento después de sucesos traumáticos, los ve como comunes. 

Hace poco hubo sismos fuertes en Pakistán, México y Taiwán, y la vida sigue como si nada hubiese pasado, hace 5 años, en el año 2017, lamentábamos la suerte de los demás cuando sucedía algún evento funesto, lanzábamos lamentaciones, rezos, plegarias y buscábamos la manera de hacerles llegar nuestros parabienes. Ahora, cuando los eventos se han duplicado por toda la tierra, ya no nos mueven a nada. Tenemos muchas catástrofes a la vista, en un mismo espacio de tiempo: un ciclón que destruye parte de Florida en Estados Unidos y deja daños en Canadá, lluvias torrenciales en España e Italia, fuertes lluvias, inundaciones y muerte en Pakistán y China, grandes hielos en Italia y México. 

En espacios de tiempo muy cortos, pues este mismo año hablábamos de fuertes incendios y brutales sequías que amenazaban la vida de varias regiones del planeta, esos son avisos, porqué son cada vez más comunes, más cercanos y más prolíficos. 

¿Deberá pasar otra catástrofe mundial como el covid19 para que entendamos que debemos modificar la conciencia colectiva? Considero que no es necesaria otra más, pero sucederá por simple inercia energética y aquellos que no hayan entendido los mensajes perecerán indefectiblemente, aquellos que están identificando los patrones de conducta de la tierra empezarán a emigrar hacia terreno más hospitalarios, lasciudades ya no lo son, en ellas están representadas todas las bajezas humanas, allí están acumuladas todas las energías de baja vibración.

Esas energías están implosionando, llegarán al grado de autodestruirse, para volver a iniciar su ciclo destructor de equilibrio en otra dimensión.También se adaptarán, esto lo veremos de manifiesto cuando los ejecutores del mal se hagan un solo ser y traten de detener el trabajo de los “buenos”, y entenderemos a los buenos, como aquellos seres que ayudan a toda la creación, que alimentan sin interés, que educan sin esperar algo a cambio, que salvan vidas, que rescatan almas, todos ellos se unirán para protegerse de los malos, que se verán cercados por ellos mismos y se empezarán a matar entre ellos. 

Es una forma en que la tierra manifiesta su control sobre la vida, control que no tenemos evidentemente nosotros, a pesar de sentirnos omnipotentes con toda la ciencia encima, aunque fenómenos como el huracán Ian, que recién acaba de destruir buena parte de la Florida nos muestren que seguimos siendo seres insignificantes y vulnerables, ni la mayor potencia económica mundial puede detener un meteoro de tales dimensiones, que si revisamos la estadística, no sucedían tan seguido y no llegaban a tierra con esa fuerza. 

Ahora lo estamos normalizando, vemos en las noticias las fotografías de la destrucción, hacemos algún comentario de apoyo moral y seguimos con nuestra vida, hemos aprendido a que todo se nivela, todo se equilibra, que los personajes que vivieron el trauma de las lluvias fuertes e inundaciones debieron hacer algo distinto para no experimentarlo, lamentamos y nada pasa más allá. 

Así vivimos ahora, nuestra moral ya no da para más, vemos morir a las personas por los cambios de la tierra, y soslayamos que nosotros vivimos en esta tierra, que debemos hacer algo para modificar la percepción de la misma, y sabemos que no es modificando la arquitectura o la infraestructura, es modificando nuestra conciencia, sacarla de la colectiva y hacerla individual, eso ayudará a que la colectiva cambie, para que viajemos en esta nave, que cambia por necesidad, como debemos hacerlo, no por obligación, como creemos debe ser, estamos con el fuego lento bajo nuestros pies, saltemos antes de que muramos cómodamente hervidos.

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