Pinturas rupestres de Cámembaro

Por: Aidé Espinoza

Zitácuaro, Mich.- Una pintura rupestre es todo dibujo o boceto que existe en algunas rocas o cavernas, especialmente los prehistóricos.
El término «rupestre» es derivado del latin rupestris, y este rupes (roca), hace referencia a actividad humana sobre las paredes de cavernas, covachas, abrigos rocosos e inclusos farallones.
Desde este aspecto es muy difícil aislar las exposiciones pictóricas de otras representaciones del arte prehistórico, como los grabados y las esculturas puestos en las piedras mediante percusión o abrasión.
Al suroeste de la ciudad, sobre una larga e inclinada zona rocosa hacia el barranco del Rio San Juan y San Isidro, se ubica este lugar, en el que se encuentran varias pinturas rupestres en peligro de perderse, debido al escurrimiento de aguas lodosas, al excremento de las golondrinas y la acción del hombre.
Estas pinturas monocromas blancas y rojas, comprenden figuras antropomorfas en su mayoría y representan diversos estilos de pintura. Algunas son muy finas y otras muy simples o sencillas.
Nadie sabe quién las pintó, ni cuando, ni cual es realmente el mensaje. Se cree que este arte rupestre fue dejado por los primeros pobladores de la región Zitácuaro, de origen náhuatl o chichimeca, que venían de un territorio lejano en busca de lugares para poblar.
Esta es una zona que debe protegerse y custodiarse para evitar su desaparición total, pues las pinturas son testimonios antiguos de los pobladores de esta zona en épocas remotas.
Las pinturas en la pared se repiten en la tapia de la orilla de los ríos ya mencionados. El profesor Roberto Zamudio, quien las ha analizado en diversas ocasiones, cree que quienes las pintaron lo hicieron a lo largo de la orilla del cauce del agua que viene desde Tuxpan.
Señala que si se sigue recorriendo esta vertiente se pueden encontrar más pinturas. Sin embargo, las únicas que se conocen bien son las de Cámembaro, al suroeste de la zona urbana, cerca de La Presa de El Bosque.
Aunque no se cuenta con un camino en buenas condiciones para llegar a las pinturas, se ubican en una pequeña propiedad y hay que cruzar cercas para llegar a ellas, son una buena experiencia de turismo alternativo. Prácticamente se trata de una aventura el llegar, tras una caminata y tener contacto con alguna civilización perdida, de la que no se sabe casi nada.

De acuerdo con el Maestro Samuel Ruiz Madrigal, historiador, se trata de pinturas monocromas blancas y rojas. Algunas son muy finas y detalladas, otras simples o sencillas. Estos petroglifos se encuentran en dos sitios, una se encuentra en La Presa de El Bosque.
Ahí se encuentra una pintura en color blanco que parece representar una especie de tejido y a unos 40 metros del primero se encuentra otra en forma de cuadrúpedos, uno pareciera estar frente a un sujeto, que da la impresión de estar en marcha.
También se ve la figura ovalada, los «remos» a los lados y una silueta como de una persona, que está situada en la parte de arriba. También hay figuras geométricas.
Estas pinturas están siempre en disposición de toda persona, local o visitante (turista) que quiera ir a visitarlas e intentar descifrar el mensaje que esta les muestra o simplemente a observar de ellas.

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