Lo sublime (Despertar Poético)

Lo sublime

Nada en este mundo es extraño, hasta la creación más horrenda tiene familiaridad con la más bella. Toda creación tiene una conexión con sí misma, y el hombre es creación, la tierra es creación y todo lo que el hombre crea tiene un origen prístino en la creación, todos somos uno solo ser, de lo particular a lo general y viceversa. Toda creación tiene connotación, idea y concepción sólo en el hombre, en la propia creación, es sólo un habitáculo más de los que la conforman. 

El hombre es quién califica como bello, sólo el hombre tiene el concepto de belleza establecido, por tanto, todo lo creado para él tiene un grado de belleza, o un grado de fealdad, y este depende de la visión del revisor, allí es donde se observa claramente la subjetividad del hombre, pues lo cánones de belleza cambian con la cultura, y esta con la época en la que se desarrolle la sociedad; por lo tanto, podemos aducir que tenemos muchas estéticas, tantas como la cualidad de bello cambia en la línea del tiempo del hombre.

 Sánchez Vázquez, señala que el enfoque de estética, de donde nace el concepto de belleza es universal, no importa la época en la que nazcas, no importa la función, no importa el lugar, esa universalidad nos permite acercarnos a un crucifijo, a una pieza etnográfica, y podrás identificar el enriquecimiento del universo estético. Así que todos vivimos en nuestras vidas un momento estético, en una situación estética; por ejemplo, en una flor, en un vestido, en un rostro, en una canción, vivimos en relación estrecha con la estética. La estética es el principio de la belleza, y la belleza es lo que a nuestra mente agrada.

Lo sublime.

¡Oh dioses eternos!

Que destilan belleza,

Que desatan pasiones etéreas,

Bajen del Olimpo sagrado.

Contemplen sus bastos pastos,

Donde rumian las carnes,

Donde cantan los fluidos,

Donde los ríos ríen a carcajadas.

Dioses bajen.

¡Oh dioses omniscientes ¡

Den luz al imberbe,

Que, atascado en el lodazal de mundano placer,

Quiere salir a la luz de su mano.

Izado por el lazo áureo de su fe,

Limpio por la justicia de sus actos.

¡Dioses, alégrense?

La creación les pide sabiduría,

Les rinde pleitesía,

La creación quiere el cielo.

La creación quiere ser uno,

Con la belleza y el encanto.

El cielo es lo eterno,

Lo eterno es bello,

Lo bello es sublime,

Lo sublime es deidad.

La deidad es uno con el universo,

La creación es uno con el universo,

La belleza está en la deidad,

Todos son uno, son bellos, son eternos.

¡Dioses, bajen prestos!

Las ninfas en sus estanques frescas van,

A la espera de ser preñadas,

Alimenten espíritus vacuos,

Que los ojos vean horizontes,

Y el horizonte sea el infinito,

Y la creación eleve su verdad.

Dioses creen lo bello,

Que lo bello es infinito,

Dioses den luz a la consciencia,

Que la consciencia es infinita,

Y lo infinito es sublime,

Como lo sublime es bello.

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