Fenómenos Inusuales (Despertar de la tierra)

Fenómenos inusuales

Ernest Jünger confiaba en el retorno de los dioses, alentado por el caos que comenzaba a surgir en la tierra. Caos provocado por el progreso, mientras veía el efecto de ese progreso. Progreso que era algo incipiente para la óptica de nosotros, pero era algo inusual y muy desafiante para la época de Jünger. La destrucción desproporcionada de la tierra provocada por el progreso no tenía paliativos o efectos que resarcieran el daño y venia acompañado de una necesidad del retorno de la justicia… justicia, que debía de ser ese sentimiento del retorno de los dioses y no era un sentimiento que viniera aislado, venía acompañado de la revolución telúrica.

  Jünger y Heidegger llegaron a la conclusión de que en el estado actual en que se encuentra el mundo, aquejado por un inmenso dolor: “Solo un dios puede salvarnos”, en cabal sintonía con las doctrinas de las apariciones maternales recientes, sentenciando que el mal que padece el orbe, es un mal que sólo Dios puede curar. La visión esperanzada de Jünger se trata de una confluencia entre cielo y tierra, como si el tronar del rayo que anuncia la tempestad declara su verdadera naturaleza simbólica, que surge de la interacción de las esferas celestes y de las raíces terrenas, todo esto al unísono y en atracción mutua, mostrando que lo natural es sobrenatural y lo sobrenatural es natural.

Jünger se refiere al retorno de los dioses de una manera genérica, más influenciado por los clásicos griegos o romanos, que en el fondo son los mismos, incluso después de la conversión de los romanos al catolicismo seguían siendo los mismos por mucho tiempo, pero con distintos nombres. Después de la revuelta de Zeus, los dioses se habían relegado al Olimpo, convirtiéndose más en celestes que en terrenales, dejando a la tierra desprotegida, a merced de los héroes humanizados o humanos desdiosados que se han encargado de saquear y usurpar los santuarios de la Madre Tierra, la Gea mística. Esos héroes han matado a mansalva a Gea y sus “monstruosas fuerzas”, para redimir ese daño.

Los dioses podrían estar regresando, y este retorno no sería silencioso por la puerta trasera, sería con el Despertar de la tierra, como si Gea, Gaia y sus caóticas entrañas retornaran en su estado primigenio, entes del doblegamiento al que fueron sometidas, ¿Podríamos pensar que a ese nivel de las cosas ya se han arreglado y se ha producido por fin el esperado entendimiento entre el caos y el orden, entre la tierra y el cielo? O el hombre, contagiado por el pecado original tiene aún insuflado el mensaje de Yahvé, el dios bíblico de donde proviene el monoteísmo radical que le señala “creo al mundo y te lo entrego para que lo sometas” (Pág. 133-135 Ernest Jünger y sus pronósticos de Tercer Milenio, editado por Henning Wegener, Editorial Complutense 2006) ¿Y tú irracionalidad apoyada en ese misticismo te obliga a hacerlo?, si es así, los dioses de Jünger vendrán con la espada flamígera al ristre a desencadenar nuevamente todas las fuerzas que habían sido apaciguadas cuando los dioses se encerraron en los cielos dejando a la humanidad encargada de cuidar a Gea, las tempestades serán la norma, los dioses regresarán e impondrán nuevamente el orden, arrebatándole al hombre su supuesta supremacía, es la etapa de los fenómenos inusuales.

Fenómenos inusuales.

Entramos en la etapa de los fenómenos naturales inusuales, se les llama así porque no había existido antecedente anterior que lo hiciera entrar dentro de la normalidad. El día 11 de junio de 2019 el Servicio Sismológico Nacional reportó un sismo de 4.2 grados, a las 15:02 hora centro del país, con epicentro a 39 kilómetros de la ciudad de Allende, Nuevo León, y lo considera como “inusual” porque no es una zona donde sucedan temblores.

En esta columna hemos reportado varios fenómenos “inusuales”, sucesos que no son normales en las localizaciones donde suceden; por ejemplo, en nuestro país era normal que temblara, estamos en la zona de influencia del anillo de fuego, pero lo que no es normal y que es “inusual”, es que la zona costera de Oaxaca, Guerrero y Chiapas se convirtiera en una zona de enjambres sísmicos constantes, tanto que han llegado a producirse en un solo día hasta 17 sismos de entre 4.0 y 5.0 grados. También se convirtió en inusual que sucedan promedio diario de 60 sismos menores a 4.0 grados, como también es “inusual” que tiemble en San Luis Potosí.

 Esos son síntomas de que la tierra está moviendo sus energías hacia otro lado, ese lado no era el usual para nuestra época. El día 16 de junio, por ejemplo, se suscitó un temblor “inusual” a 71 km sureste de Nueva Italia, zona que no presentaba epicentros. Así iremos escalando poco a poco hasta que tengamos que pedir ayuda nuevamente a los dioses y dejar que impartan justicia, nosotros no hemos sabido hacerlo, sólo tenemos intereses.

El cinturón de fuego pareciese que era el detonador de todos los cambios o desastres naturales, pero no, existe una línea que atraviesa todo el globo terráqueo entre los trópicos de cáncer y capricornio en donde se han presentado durante tres décadas los más grandes y destructivos fenómenos naturales, y no se ve en el horizonte que vaya a parar. Nuestro destino deberá ser solamente prepararnos y esperar, los temblores no cesan, las erupciones tampoco, los ciclones no dejarán de hacerlo, los tornados aumentan en cantidad y fuerza… si Jünger tiene razón, sólo un dios, o los dioses, podrán salvar a la tierra, y llegarán con sus trompetas del fin del mundo preconizando el apocalipsis, cuando al final tengamos que sufrir el castigo por tanto daño que nuestro ego le ha provocado a la tierra.

Mientras eso pasa, el hombre no parará su espiral descendente hacia su propia tumba, la está cavando cada vez con más desesperación al seguir con la loca idea del progreso económico sacrificando supervivencia, sacrificando su propia vida. Otros fenómenos inusuales son los tornados en Estados Unidos, lo inusual es que estén aumentado en intensidad, inusuales los tornados en Argentina, en Chile, en México, inusuales las tormentas en forma de cubo como en Taiwán, inusual que en la luna descubran una zona metálica, inusual que se despierte otro volcán en Kamchatka.

Alerta por desertificación de suelos.

México es uno de los países más expuestos a la desertificación por degradación del suelo debido a los efectos de la actividad del hombre y calentamiento global, las actividades que más impactan en la degradación de los suelos es el uso que se le da a los suelos, según Mayra Elena Gavito Pardo, Investigadora del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la UNAM señala que el problema más grande del suelo es la aridificación por factores naturales y artificiales, como climatología, geología, geomorfología y ecología. El atlas mundial de desertificación en el 2025, establece que 1.8 millones de personas vivirán con graves carencias de agua.

Aunque los organismos que estudian estos efectos señalan que debemos respetar las políticas de uso de suelo y conservación, en esta columna estamos inconformes con ello, no son las políticas las que determinan si el suelo se degrada o es proclive, es la actividad humana que debe de parar, si no hay actividad invasiva no hay necesidad de leyes, las leyes sólo regulan el dinero que pueden sacar los que las aplican. Una educación más ligada a la tierra es indispensable para los niños de hoy.

En esta columna ya habíamos señalado que la mejor manera de ayudar a la tierra es ya no teniendo hijos y eliminando al hombre de la faz de la tierra, evidentemente no es mi deseo, es sólo la alternativa más razonable, si el mal es el hombre, hay que reducir el mal o sea al hombre, al igual que hacemos nosotros con las amebas o con las lombrices, reducirlas al mínimo necesario para completar la simbiosis, y según una publicación en la página Índigo señala que un estudio publicado en la revista Enviromental Research Letters señala que una de las maneras más eficientes para combatir el cambio climático es dejar de tener hijos o bajar la tasa de natalidad al mínimo debajo de la tasa de recuperación, dentro de las cuatro opciones que maneja para combatir el cambio climático señala el dejar de usar el automóvil, dejar de usar aviones y volverse vegetariano, evidentemente esos estudios los hacen en escritorio personajes que en su vida han visto un ecosistema, ni han visto al hombre en su papel de villano, sabemos que en el papel somos buenos, en la práctica no, y sabemos que todo se transforma y que la vida en la tierra esa es la constante.

 Cierto es que todos los elementos que suenen a industria están peleados con el medio ambiente, pero todos esos elementos son arcaicos, deberíamos saltar a otro estadio de tecnología, y seguir moviéndonos, el movimiento es conocimiento, volverse vegetariano es buena opción, siempre y cuando los vegetales tengan un acta de nacimiento, pues la industria de los alimentos te los pueden falsificar, efectivo o no, el nacimiento de una nueva consciencia está en camino, cambiar el entorno nos corresponde a todos y debemos dejar del lado las leyes del hombre para centrarnos en las leyes de la naturaleza, la tierra no tiene títulos en el uso del suelo, el hombre sí, la tierra es pródiga, el hombre le debe correspondencia, sólo eso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *