La educación en México: un problema social

El derecho a la educación de todos los ciudadanos en México, debe ser un bien inviolable y apreciable, sobre todo buscando la calidad educativa como un aspecto fundamental para el desarrollo intelectual de la persona, pero también para el desarrollo de un país.
Hasta el día de hoy se han alcanzado importantes logros, sin embargo, no han sido suficientes, puesto que en algunos aspectos ha mejorado, pero en otros se ha estancado la educación y lo más grave, que también se nota en retroceso la formación cívica y valores en los jóvenes, adolescentes y niños.
Somos una sociedad, que se ha enriquecido abundantemente con los avances tecnológicos, pero que ha dejado de ser reflexiva, pensante y educada en temas de moral.
No obstante los importantes avances, aún persisten retos importantes ante la educación en nuestro país. Las últimas encuestas, señalan que todavía hay un número importante de niños, niñas y adolescentes entre los 5 y 17 años que no asisten a la escuela, por diferentes motivos, en algunos casos es la escases económica, y por lo tanto se desprende el problema de la explotación infantil en el trabajo, por mencionar una situación.
La realidad de nuestro país, en cuanto a la cobertura, disparidad y exclusión social, se refleja en niveles desiguales, con brechas importantes en la educación medio superior, donde una gran cantidad de adolescentes, por la minora de recursos económicos, no pueden acceder a la educación, esto los hace más vulnerables a algunas situaciones de libertinaje y violación de sus derechos.
Sin embargo, el no poder concluir sus estudios, inéditamente ingresan a las filas de los desempleados y de la sociedad vulnerable ante los vicios. Así mismo existe desigualdad, en el servicio que se brinda en las diferentes entidades federativas, rurales y urbanas, así como en escuelas privadas, públicas y al interior de estas últimas.
El reto de lograr una educación inclusiva y de calidad supone también la consideración de aquellos factores que tienen que ver con la creación de un clima de tolerancia y respeto en el ámbito escolar; el combate a todo tipo de discriminación; el establecimiento de canales de participación, sobre todo para los adolescentes, así como de mecanismos efectivos de participación de los niños, niñas y adolescentes en las cuestiones escolares que les afectan.
Este reto se relaciona directamente con la construcción de una articulación más fluida entre todos los actores de la comunidad educativa, particularmente acercando a los padres de familia a la escuela en un necesario proceso de fortalecimiento democrático de la educación, en la que todos los actores en este rubro de la sociedad, nos hagamos responsables, de lo que a cada uno concierne y con ello elevemos el nivel educativo, mejoremos la calidad en los planes de estudio y mejoremos las condiciones, para los que estudian en los diferentes niveles: básico, medio y superior y donde se den más y mejores oportunidades para los rubros de investigación educativa.

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