Michoacán, con crisis en la enfermedad

En medio de la avalancha de dificultades que caen sobre Michoacán, los males no dejan de aquejarlo. El conflicto por la enfermedad, la violencia y hasta el de las escuelas normales del estado, recrudecieron en el centro del acelerado ascenso de los casos y víctimas mortales de la nueva enfermedad.

Todavía no llega la temporada de lluvias, pero a nuestro estado ya le llueve sobre mojado en más temas, una situación que puede poner en jaque a las autoridades

EL PELIGROSO ASCENSO.

Después de que se confirmó el primer caso de Coronavirus (Covid – 19) en México, exactamente 21 días después, llegó a Michoacán la enfermedad. Fue de los últimos estados de la república en tener un caso confirmado.

Ese hecho, pudo hacer suponer a muchos que el contagio de la enfermedad sería a ritmo lento. Pero la enfermedad ha crecido de manera acelerada, al grado de que, por ejemplo, Michoacán ya superó al vecino estado de Guanajuato, en el número de casos positivos y muertes a causa de la enfermedad.

Se supone que Michoacán había “blindado” su territorio para evitar el ingreso de personas con posibles síntomas, desde territorios como Guanajuato, pero hasta el cierre de esta edición ese estado acumula 301 casos positivos y Michoacán suma 324.

En cuanto a muertes, la diferencia es peor entre estas dos entidades, Guanajuato acumula 25 muertes y Michoacán 43, hay un mal signo en las cifras de la entidad.

SÍNTOMAS EVIDENTES DE LA CRISIS

Algo debe estar muy mal, cómo para que los ciudadanos hagan daño a aquellas personas que se han puesto en el frente de batalla contra esta nueva enfermedad.

Y es que, el pasado miércoles, 29 de agosto, la Fiscalía General de Michoacán dio a conocer que una enfermera de 32 años fue agredida en el municipio de Yurécuaro, cerca de los límites de Michoacán con Jalisco y Guanajuato, por un hombre, quien le lanzó una piedra cuando viajaba en una motocicleta, luego de responsabilizarla por la propagación del Covid-19.

En un comunicado se detalló que se presentó la denuncia correspondiente ante la Fiscalía Regional con sede en La Piedad, debido a que otros compañeros del mismo Centro de Salud, donde labora esta enfermera agredida, ya habían sido agredidos también.

Previamente, el 16 de abril, en el municipio de Los Reyes, un grupo de personas amagó con quemar una clínica del Seguro Social, pues se había divulgado que ahí se atendería a pacientes de Covid – 19. Aunque la versión después fue desmentida por autoridades y regresó la actividad a la normalidad.

Pero los dos hechos reflejan una crisis que va más allá de los daños a la salud de las personas y las posibles saturaciones de los servicios médicos.

EL TERROR DE LA VIOLENCIA NO DESAPARECE

El pasado 28 de abril se dio a conocer que en las inmediaciones de la comunidad purépecha de Capácuaro, municipio de Uruapan, fueron localizadas dos osamentas, todo parece indicar que se trata de dos jóvenes de Paracho desaparecidos el pasado 6 de marzo.

Las víctimas fueron identificadas por su vestimenta por los familiares. Se trata de Juan Hernández Figueroa, de 22 años, y Jorge Ramos Nolasco, de 29 años, ambos originarios y vecinos de la cabecera municipal de Paracho.

El hallazgo de los restos fue el pasado 25 de abril, y a decir de los familiares de los jóvenes, ambos fueron levantados. Al igual que ocurrió con otros dos hombres y una mujer. Juan y Jorge se encontraban en un bloqueo carretero el 6 de marzo cuando desaparecieron.

También el 24 de abril pasado se confirmó que, con un acumulado en el primer trimestre del año de 680 homicidios dolosos, Michoacán se posicionó en el tercer lugar nacional en la incidencia de este delito entre enero y marzo, sólo superado por el Estado de México y Guanajuato.

La tasa usada para conocer la media nacional en la incidencia delictiva es la del número de veces que se comete un delito por cada 100 mil habitantes, y en esa, Michoacán tampoco sale bien librado en cuanto a asesinatos.

En esa tasa Michoacán se posicionó en el quinto peldaño a nivel nacional, con un promedio de 14.09 muertes dolosas por cada 100 mil habitantes, superando en más del doble a la media nacional, que es de 6.7 por cada 100 mil habitantes.

SE RESIENTE EL CONFLICTO NORMALISTA

El pasado martes, 28 de abril, poco después de las 10:00 de la mañana, alumnos de las 8 escuelas normales en la entidad, para la formación de profesores de educación básica, robaron un camión de carga para bloquear el corredor ferroviario que cruza por el poblado de Tiripetío, al sur de la ciudad de Morelia, capital del estado.

Ante estos actos, agentes de la policía arribaron a Tiripetío con equipo antimotines y detuvieron a dos estudiantes que fueron soltados tras la entrega del camión de carga.

Con este acto la policía logró desbloquear la vía ferroviaria concesionada a la empresa Kansas City Southern de México (KCSM), encargada de transportar productos de importación y exportación para y desde el puerto internacional de Lázaro Cárdenas, en la costa del Pacífico mexicano.

La Policía Michoacán dio a conocer que posteriormente los normalistas se trasladaron a la autopista Siglo XXI, que une Morelia con el puerto de Lázaro Cárdenas, donde retuvieron vehículos e incendiaron neumáticos para bloquear el tránsito.

Entonces, los policías estatales acudieron a la zona y lograron que lo estudiantes se retiraran del lugar en dos camionetas y en el citado autobús de pasajeros.

El autobús fue conducido, con unos 40 estudiantes a bordo, al municipio de Uruapan, donde los jóvenes ordenaron al chofer, según consta en un vídeo que los propios normalistas difundieron, acelerar la marcha de la unidad e ignorar un puesto de seguridad instalado en el acceso de esa ciudad.

Este hecho provocó que policías estatales accionaran sus armas contra el autobús, hiriendo a dos jóvenes estudiantes (mujer y hombre), quienes a bordo del autobús fueron trasladados a un hospital de la comunidad indígena de Caltzontzin, donde se les proporcionó atención médica.

La acción generó más protestas en el Centro Histórico de Morelia y ha generado un debate alrededor de la protesta de los normalistas que exigen no reducir la matrícula de ingreso a las escuelas normales de Michoacán, así como entregar contratos laborales permanentes a los egresados de estos planteles.

Pero, mientras tanto, esta problemática que se resintió con el acto, se suma a los problemas ya citados, para dar como resultado esa otra crisis que aqueja al estado, más allá de la de la salud.

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