Descartar a las personas es un acto inhumano

Muchas veces hemos escuchado a personas, que dicen  “yo no sirvo para nada”, “no se hacer nada”, “no tengo nada que ofrecer”. Pero también llegamos a escuchar ofensas de otras personas que se expresan con palabras despectivas “no sirves para nada”, “eres un inútil”. En ocasiones los discursos son  referidos a las cosas materiales o algún recurso de la creación.

En una ocasión, platicando con un joven que se encuentra privado de su libertad, él decía. “Yo vengo de una familia desintegrada, me rechazaban en casa, tuve problemas de con personas en la calle, fui víctima de los vicios, y nunca me sentí aceptado por mi familia”. “Yo era para la sociedad un desecho, algo que podía ser descartado fácilmente: alguien que utilizan, que lo destruyen y lo tiran.

Cuando pensamos en el valor de las personas, descubrimos que son un recurso invaluable, o que la vida de una persona no puede y no se debe considerar un desecho. Tal vez estamos muy acostumbrados a esta manera de vivir, en la que las cosas se usan y se desechan. Hoy en día no lo pensamos dos veces “si algo se descompone, ya no me gusta, ya no funciona, tíralo”.

Casi siempre actuamos con esta mentalidad, donde todo puede ser remplazado. Esta manera de pensar, fue sembrada  desde varios actores en la sociedad, por mencionar algunos el comercio, la economía mundial, la política social, etc. Porque nosotros tiramos y compramos cosas nuevas, lo que para ellos representa, gasto, venta, producción. Y se deja en el olvido que también significa, desperdicio, destrucción y una manera de vivir hedonista, y egoísta.

Pero cuando aplicamos esta mentalidad a los seres humanos, los efectos son devastadores. No hemos entendido que la vida humana es un recurso invaluable, sagrado e inamovible. Y el primer y fundamental derecho es la vida, que no debe estar subordinado ninguna ideología. El ser humano nunca debe verse como una cosa o bien de consumo, que se puede usar y después desechar. Sin embargo, estamos frente a la cultura del descarte que además se promueve. En otras palabras la mentalidad del descarte se está convirtiendo en un modo de vida en el mundo, aunque es algo siniestro, peligroso y amenazante.

La cultura del descarte se basa en tres aspectos: productividad, costo beneficio y la oferta demanda. En otras palabras estamos hablando de los niños no nacidos, ancianos, enfermos, discapacitados los cuales son descartados y en un extremo son eliminados. Debemos apostar por recuperar el valor de las personas y defender a los que no se pueden defender por sí mismos y erradicar esa mentalidad egoísta

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