El rencor social

P. Agustín García Celis

Entre los seres humanos se dan una serie de acontecimientos que le ayudan para mejorar la calidad de vida, pero también encontramos otros tantos sucesos que lastiman e impiden el desarrollo social. Varios de estos hechos tienen que ver con el mismo hombre; es decir, él mismo los provoca, pero en otros tantos no se ve la mano del hombre.

La sociedad disfruta de todos los adelantos tecnológicos y todo lo que ayuda al bien vivir, y es cierto que todos desearíamos que la vida humana se desarrollara en un clima de paz y alegría, donde el orden reinara en medio de las civilizaciones, donde el bien fuera un principio básico para todos y en el que la vida tuviera su cauce normal en medio de sus hermanos. Pero esto, tal vez sea el deseo de una vida divina, de una vida eterna en la presencia del Dios que nos creó.

Porque no hemos sabido vivir como hermanos en una civilización del amor, porque siempre hemos sido esclavos de las debilidades terrenas, que han provocado que nos veamos como rivales unos de otros. Actualmente pareciera que hay una lucha: los que aman el libertinaje contra los que viven los valores con una vida recatada en la moral; los políticos corruptos contra los que dicen no serlo; los que promueven las ideologías extremistas contra los que son felices disfrutando una vida sostenida por la doctrina trascendente; los que los consume el deseo enfermo de poder contra los que viven su vida al día disfrutando la familia; los que viven la vida bajo la influencia de las modas contra los que no desean ser influenciados; los que gobiernan contra los que no respetan las leyes; los de un partido contra los de otro (sin la capacidad de analizar y entender las ideología del partido) etc.

Es aquí donde podemos encontrar el rencor social, como una enfermedad entre los seres humanos. Al grado de no soportarnos unos a otros, al grado de iniciar una guerra contra los mismos hermanos de sangre, contra los hijos y de los hijos contra los padres. Es alarmante como en estos tiempos, con tantos adelantos humanos y la gran capacidad del hombre para la creación de medios tecnológicos y de orden mundial, vivamos una lucha interna tan marcada por las debilidades humanas, el egoísmo y el deseo de tener, de ser más que los demás. Todo esto provoca el rencor social.

En ocasiones odiamos a personas que no conocemos, nos llenamos de rencor contra los que atacan nuestra manera de vivir, caemos en deseos de venganza contra los grupos sociales que atentan nuestra manera de pensar. Es triste, pero hay enemigos de la sociedad que se han ganado el rencor de los hombres y a los cuales la sociedad los repudia. Es triste que, entre nosotros, los seres humanos, nos hagamos la guerra y que, bajo la influencia de la ignorancia, y a fuerza de caprichos, hagamos crecer más el rencor social.

El rencor social es uno de los principales enemigos de la paz y es semilla de la descomposición del tejido social. San Maximiliano María Kolbe dijo: sólo el amor crea, el odio y el rencor destruye.

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