Los fenómenos externos nos condicionan (Despertar de la tierra)

Los fenómenos externos nos condicionan

La tierra no es un ente, ni objeto que viaja en solitario por el universo. Es parte del universo, es un punto en el espacio igual a miles de millones de puntos que giran en torno a algún otro objeto. La tierra gira sobre sí, la tierra gira alrededor del sol. El sol gira en torno a una galaxia, la galaxia gira en torno a un cúmulo de galaxias y estas giran en torno al universo. Creemos que el universo es sólo una mota de polvo ante miles de universos, todos cohesionados mediante la energía, la misma que nos mantiene vivos, que nos hace cumplir nuestros ciclos de nacer – morir. Todos en el universo estamos condicionados a algo, no somos libres al momento de pertenecer a algo. La tierra nos ata gracias a nuestra dependencia física a los alimentos, la tierra está atada al sistema solar gracias a su dependencia energética, y así hasta el infinito.

En los días cercanos al fin de año, es común que nos lleguen noticias referentes a profecías. Las cuales deberán cumplirse a cabalidad en el próximo consecuente. No es extraño encontrar profecías que vaticinan el fin del mundo año con año, algo razonable para aquél que quiere adivinarle algún día, pues la tierra perecerá gracias a su propio ciclo, un día llegará a su fin y por fin la profecía se cumplirá. Lejos de la superchería, las profecías tienen algo de emocionante, intrigante y verdadero, algo con lo que juegan a adivinar, a sabiendas de que es algo natural que tendrá que suceder debido a que cumple un ciclo, y por lo tanto, podrán adivinar con relativa facilidad y ser considerados por lo incautos como un ser de luz que tiene el poder de adivinar el futuro.

 Comentábamos anteriormente que las pitonisas de pacotilla pueden vaticinar sin mucho margen de error sismos en las costas de Chiapas, Oaxaca o Guerrero, en el país, o vaticinar sismos en Filipinas, Japón o Chile, donde son comunes. Lo mismo pasa con la predicción de huracanes en los trópicos. Es difícil equivocarse con esos vaticinios. Ahora bien, en estos días, los vaticinios que nos dejan los predicadores del fatalismo, es que la tierra está en peligro debido al acercamiento de meteoritos, que son potencialmente peligrosos. Nosotros decimos, que los meteoritos son parte del ciclo vital de la tierra, nos suministran minerales que la tierra necesita para mantener el equilibrio.

Algo de razón deben tener los que señalan que algún meteorito fue el detonador de la vida en la tierra, así como de la muerte, como la teoría de la extinción de los dinosaurios. Es normal pensar que la mayor amenaza que tenemos hoy, al final del año, es la caída de un meteorito. Eso justificará nuestra ineptitud para mantener la vida en la tierra sin sentirnos culpables de su muerte, quizá la teoría sólo venga de personajes oscuros que se odian a sí mismos y quieren ver reflejado ese odio en la muerte de la mayoría de los hombres, por el simple hecho de que el hombre no cuida al planeta.

Lo cierto es que sí, efectivamente va a caer un meteorito en 2020, podrán ser miles como ha estado sucediendo durante millones de años, eventualmente alguno tendrá que ser más grande que los que caen ahora, esa eventualidad es la suerte con la que juegan los adivinadores del futuro. Sin embargo, los meteoritos son una condición más para que la vida en la tierra pueda medrar de una manera adecuada. Podríamos decir que todo en la tierra está condicionado del exterior, tanto del sol, de la luna, de las estrellas, de las galaxias, del universo mismo, en una cadena infinita de buenas prácticas. ¿Qué pasaría si dejásemos de depender del exterior para la vida en la tierra? Sólo la muerte, el sol y la luna regulan en mucho las energías que la tierra necesita, sin ellos, sólo sería una enorme roca deambulando sin sentido por el universo, como los miles de rocas que amenazan con golpearla en estos tiempos de vaticinios catastróficos, y que eventualmente, algún día sea la tierra la que trastoque la vida en otro planeta.

El hombre deberá de entender que no es dueño de la tierra, está condicionado a ella, depende de ella y ella depende de otros astros que en automático hacen al hombre depender de ellos. El hombre debe liberarse de la carga emocional que se ha creado, para pasar a ser un hombre universal. Debe de dejar de pensar que la tierra es sólo un objeto que puede ser posesionado, sabemos por la historia que el hombre jamás podrá poseer algo, su paso por la tierra es temporal y efímero, después morirá y con sus ideas, sus reglas y lo que suponía poseía pasará a ser de alguien más, o de nadie, tal y como les sucedió a las miles de civilizaciones que perecieron y que se sentían dueñas de la tierra, al menos de la que pisaban,  baste ver las ciudades perdidas mayas, no hay nadie que reclame un pedazo de tierra, más que la misma tierra que cubrió las edificaciones con el paso del tiempo.

 No hay ningún Teotihuacano reclamando las tierras de su reino, el cual ha desaparecido, quedando sólo los vestigios de sus pirámides. Así podríamos nombrar a miles de civilizaciones que anteriormente se sentían dueñas del mundo y que ahora ni existen, pues no se dan cuenta de que las condiciones de vida vienen desde afuera, y no desde una sociedad.

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