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¡Oh, mon Amour! (¡Ay, el amor!)

“El bien y el mal no existen si no hay libertad para desobedecer”: Erich Fromm

Cuando un personaje se encuentra solo, en la soledad del hombre, solo sin alguien a su lado y solo sin sí mismo, empieza a elucubrar sobre su incapacidad de amar, empieza a dudar de su suerte sobre la inexistencia del amor para él y su vida, empieza a creer que no merece la consideración de alguna persona opuesta que le sea complementaria y a quien expresarle ese amor, empieza a suponer que no hay a quien pueda expresarle ese amor para sí, allí empiezan todas las teorías conspiracionales sobre el amor, de allí salen todas las teorías sobre el amor y de allí salen todos los relatos de amor posibles, de esa incapacidad del hombre para lograr dar amor.

El amor expresado entre las personas es iniciado por el enamoramiento, y requiere de grandes dosis de teoría y otras tantas de práctica para llevar buen fin el objetivo que es perpetuar a la humanidad de una manera sensata y alegre, esto conlleva altas dosis de subjetividad pues el común de la muchedumbre no identifica los factores del amor. El alquimista Paracelso en el siglo XIV, señalaba respecto  a amar “Quien no conoce nada, nada ama. Quien no puede hacer nada, nada comprende. Quien nada comprende, nada vale. Pero… Quien comprende, también ama, observa, ve… Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es su amor… Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas, nada sabe acerca de las uvas”, el amor debe ir madurando acorde a su propia naturaleza.

El amor Freud lo expresaba como una sublimación del deseo sexual, pero el deseo sexual es exclusivo del vacío emocional, por ello las relaciones basada exclusivamente en el deseo sexual son de corta duración, siguiendo a Freud, consideramos que su premisa estuvo corta u errónea según menciona Erich Fromm, debido principalmente a que el amor tiene un materialismo fisiológico solo ve en el instinto sexual el resultado de una tensión químicamente producida por el cuerpo que es dolorosa y busca alivio, la finalidad del deseo sexual es la eliminación de esa tensión y la satisfacción sexual supone esa eliminación. El deseo sexual opera en el cuerpo de la misma forma que opera el hambre o la sed en un cuerpo que se encuentra desnutrido, El error de Freud es que considera la sexualidad masculina exclusiva de esa premisa. En la época que Freud propuso su teoría fue una idea revolucionaria, sin embargo la sexualidad ha cambiado exponencialmente con el tiempo, lo mismo que los cánones de belleza, ya no se ve a la sexualidad ni como tabú, ni como una expresión exclusiva del amor.

¿Por qué el amor no es bien aprendido, mucho menos bien ejecutado? ¿Por qué  pasan los siglos y seguimos en pañales respecto al amor? Por qué no lo tratamos como un arte, no lo aprendemos como aprenderíamos un oficio, ya que consideramos que solo deben ser aprendidas cosas que puedan darnos dinero o prestigio, y como el amor solo beneficia al alma, no proporciona ventajas en el mundo moderno, el amor es un lujo en el que no tenemos derecho a gastar energías.

Veamos por qué el amor debe considerarse un arte, porqué debemos aprender la teoría y después la práctica y de allí podemos derivar en una buena respuesta en el amor, para ampliar esta idea, primero debemos estudiar la teoría, y considerando que el amor existe desde el mismo origen del hombre, debemos sacar algunos datos de ese origen, basta saber que en los animales no hay amor, pero podemos encontrar el equivalente al mismo, que es fundamentalmente la parte instintiva o de supervivencia de la especie, sin atisbos de inteligencia, en el hombre sin embargo si existen atisbos de lo que llamamos amor, al estar dotado de la razón, tiene conciencia de sí mismo, de sus semejantes, de su pasado y de una posibilidad de futuro. Los problemas de identificación del amor entre pares sucede con frecuencia, desde tiempos perdidos en la historia; conocemos algunas como en el relato bíblico donde Adán y Eva se reconocen avergonzados al probar el fruto prohibido y acercándonos en el tiempo con la moral Victoriana, esta vergüenza pasó a ser el reconocimiento genital, <sería poco probable que Adán y Eva siendo dos personas en un solo espacio y mundo que no conocían otra ropa que la desnudez sintieran vergüenza>, más bien se debía a la nueva moral que tenía que adoptar el mito para apropiarse de su tiempo, allí se demostraba que Adán al acusar a Eva no reconocía en ella al ser que amaba, sino la hubiese defendido a pesar de todo, ello demostraba la diferencia que existe entre hombre y mujer separados por la culpa y la angustia, no unida por el amor, a Adán le faltaba amor para defender a Eva, el problema después deviene en: ¿Cómo lograr la unión? ¿Cómo trascender a su propia vida individual y encontrar compensación? Este problema lo tienen lo mismo el hombre primitivo en las cavernas, el nómada cuidador de rebaños, el pastor egipcio, el mercader fenicio, el soldado romano, el monje medieval, el samurái japonés, el empleado y obrero moderno, el problema es el mismo, pues surge del mismo terreno, de la incapacidad de separar el afecto y dar amor y esa incapacidad de separar el afecto el hombre tiende a buscar sustitutos al amor y estos pueden ser: el trabajo, la religión, otras personas, animales o a la naturaleza misma, cuando se evoluciona en el conocimiento del amor, se empieza a superar esa etapa de separación y continua con la separación del afecto materno, el hombre empieza a perder el vínculo cuando se empieza a reconocer, cuando empieza a crecer, cuando cambia su afecto hacia otras personas, por ello se retiran los vínculos primarios a las cosas, cuando esto sucede, se puede escapar a otro estado más noble o elevado, llamado la evolución al amor. Para evolucionar en el concepto de amor, se tiene que ir alejándolo de la materia que son solo intereses, debemos identificar que el amor entre personas debe ser igualdad, referenciada a la unidad no a la identidad.

Voy a hacer un paréntesis para hablar de la “igualdad” tal y como se está presentando en nuestra época, hablamos en el párrafo anterior de la forma en que la estamos interpretando, en la actualidad, la muchedumbre, considera  que la igualdad no está representada en la unidad, ni considera como fin la unidad, la igualdad está representada como “identidad”, es la identidad en lo abstracto del hombre, que pierde la individualidad, ¿Cómo sucede eso? Simple, la identidad se da al tener los mismos empleos, las mismas diversiones, leer los mismos periódicos, tienen ideas idénticas, todo esto se celebra como signo de progreso, la conquista de esta igualdad que denominamos identidad se enfoca también en la llamada igualdad de las mujeres, esta debemos tomarla con cautela, pues este movimiento también es parte de un sistema capitalista usado para la eliminación de diferencias solo sociales y de pensamiento, y el precio que tenemos que pagar por la igualdad, es que las mujeres son iguales porque ya no son diferentes, y aunque se quiera idealizar con el precepto del iluminismo “el alma no tiene sexo” está permeando como idea evolutiva, pero pareciera más una involución, pues la polaridad de los sexos está desapareciendo, hombres y mujeres son idénticos, no iguales como polos opuestos, pues la sociedad contemporánea predica el ideal de igualdad no incivilizada, porque necesita átomos humanos, todos idénticos, para hacerlos funcionar en masa, suave, sin fricción, todos obedecen las mismas ordenes, así como la moderna producción requiere estandarización de los productos, así el proceso social requiere la estandarización del hombre, esa estandarización se llama igualdad. Con esta premisa, de igualdad vista como identidad no como unidad, la sociedad está sufriendo ciertos síntomas que la hacer ver como fracaso, esos síntomas son: alcoholismo, afición a las drogas, la sexualidad compulsiva y el suicidio, esto le da una línea de conformidad que es permanente, hace al hombre sentirse parte de un rebaño que se rige por unas normas sociales desde el nacimiento hasta la muerte, en todas esas etapas no se pierde contacto con el rebaño, y en la relación laboral el hombre es solo un apéndice.

La solución a esta situación impersonal es la fusión con otra persona “en el amor”.

La fusión impersonal de dos personas se llama amor, es el impulso más poderoso que une a la sociedad, al clan, a la familia, pero la fusión puede lograrse de distintas formas, no todas pueden ser consideradas, solo deberíamos considerar al amor como condición de preservar la propia identidad, la propia individualidad. En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y no obstante siguen siendo dos. El amor es una actividad, no un afecto pasivo, es un estar “continuando”, no a un súbito arranque, con ello se puede afirmar que el amor es fundamentalmente dar, no recibir, el dar no significa renunciar, o privarse algo o sacrificarse, no es un acto mercantil dar para recibir, porque si lo consideramos de esa manera, las personas que lo hagan si dan con espera de resarcimiento se sentirán empobrecidos, por lo que se negaran a hacerlo, se debe considerar en un acto productivo, el acto de dar refuerza mi fuerza, mi riqueza, mi poder, me experimento a mí mismo como pródigo, vivo, por lo tanto dichoso, según Spinoza “Dar produce más felicidad que recibir”, no porque sea una privación, sino porque en el acto de dar está la expresión de mi vitalidad. En esencia el amor es trabajar por algo y hacer crecer ese algo, pues amor y trabajo son inseparables, es la simbiosis madre e hijo, auditorio ponente, es sentirse responsable de sus semejantes como por sí mismo, no separados, basados en la libertad, la cual se alcanza cuando hay respeto y el respeto se alcanza cuando se tiene independencia, si puedo caminar sin dominar, ni explotar a nadie, si puedo caminar sin ser explotado, ni dominado, “el amor es el hijo de la libertad, nunca de la dominación”.

 

Me tomé algunas licencias del libro “El arte de amar” de Erich Fromm, allí podrán encontrar algunas respuestas si están preocupados por descubrir el amor. “Las personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado” .

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¡Oh, mon Amour! (¡Ay, el amor!) “El bien y el mal no existen si no hay libertad para desobedecer”: Erich Fromm Cuando un personaje se encuentra solo, en la soledad del hombre, solo sin alguien a su lado y solo sin sí mismo, empieza a elucubrar sobre su incapacidad de amar,...