Personaje de la semana

Abel Monroy

H. Zitácuaro, Mich. – Considerado una leyenda del Rock, Abel Monroy fue un destacado músico, orgullosamente zitacuarense, se convirtió en una institución musical y su legado continúa hasta nuestros días. De guitarrista, baterista, hasta coros, el legendario músico tuvo diversas etapas.

Quienes convivieron de cerca con él, como Raymundo Palacios, otro músico de las nuevas generaciones, recuerda que fue prácticamente su guía y maestro. Además de sociable y respetuoso ante el público, en los ensayos era muy estricto y no admitía distracciones, intentando perfeccionar cada proyecto musical de ese tiempo.

Abel Monroy Bucio fue el fundador de la primera banda de Rock, esa agrupación llevó el nombre de Bad Boys, que significa chicos malos. En aquella época, Abel realizaba sus tocadas en la calle Hidalgo poniente, en donde antes se encontraba la zapatería “Canadá”.

Ramón Amezcua, Chucho Cárdenas, Francisco Morales y Abel Monroy, entre otros músicos zitacuarenes más, llegaron a estar juntos en algunas ocasiones. Todos ellos pioneros del Rock en la ciudad.

Acerca de Abel, su pasión por la música fue siempre a flor de piel, uno de los grupos que le gustaba escuchar fue Led Zeppelin, lo mismo que Carlos Santana. Aunque no era un fan apasionado por Los Beatles, en su repertorio no faltaban sus canciones para deleitar a su público.

De sus melodías predilectas y que también tocaba, fueron el Rock de los sesentas, en español. Grupos de su preferencia, fueron los Ten Tops, Los Rebeldes, Los Camisas Negras, por mencionar algunos ejemplos.

Cuando tocaba sus melodías, parecía que se escuchaban de un disco de acetato, la guitarra que él tocaba, representaba una sensación, un espectáculo musical.

Dentro de sus talentos que tuvo Abel “Monrock”, fue que sabía modular la voz de los músicos “nuevos”, precisamente participó en el cambio generacional del Rock.

Era un maestro total: en sus inicios fue baterista. Un dato curioso que se sabía poco, Monroy siempre fue parte o pieza fundamental, tan es así, que su rol fue de director musical.

En sus agrupaciones, fue popularmente conocido como “Abel y sus Muchachos”. Siempre le gustaba viajar a la Ciudad de México, lugar donde llegó a estar a plenitud,

Hay alguna anécdota, en la cual un grupo de zitacuarenses participaron en el festival de Avándaro. Cuatro zitacuarenses hicieron su arribo, entre ellos Abel Monroy, Ramón Amezcua, Francisco Morales y el famoso “Cheo”, el primero de ellos trazó su ruta de la Ciudad de México y el resto lo hizo rumbo a Colorines.

Sin embargo, debido a la gran convocatoria que tuvo el evento, celebrado los días 11 y 12 de septiembre de 1969, representó toda una hazaña para poder llegar al sitio convocado para los zitacuarenses, tres de ellos tuvieron que hacerlo a pie.

Representó una explosión musical, ya que originalmente se pensaba que llegarían 10 mil personas, pero no fue así, arribaron más de 200 mil asistentes.

ABEL Y SUS MUCHACHOS FUE PARTE DEL BOOM MUSICAL EN ZITÁCUARO

Raymundo Palacios relató, para “El Despertar”, que había una época en la que el salón “Mundo Corona” se ponía a “reventar”. Abel era la figura principal, fue el personaje conocido, de tal manera que al grupo lo llamaban “Abel Monroy” y sus muchachos.

“Eran lugares que se ponían llenísimos. Recuerdo una vez que tocamos, salimos al descanso, quisimos entrar, ya no había acceso. No cabía la gente, tuvimos que pasar por la barra”, expresó el músico Ray Palacios.

Relató que prácticamente tuvieron que caminar sobre la barra, o zona de preparación de bebidas. Los asistentes, en lugar de molestarse, hacían a un lado sus copas. Mientras que los músicos tuvieron que brincar o evadir obstáculos para poder llegar al escenario.

Pasadas las horas, la noche transcurría lentamente, para algunos músicos la oscura noche se convirtió en madrugada cuando llegaban a sus hogares. Había sido una velada rockanrolera cansada, pero que había rendido frutos.

El día trece de octubre, del 2021, partió físicamente. Pero queda su esencia, su legado, su amor al Rock, su inspiración y muchos, muchos conocimientos musicales siguen en nuestros días.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *