Cómo lidiar con los amigos gorrones y que no se aprovechen más de ti


Por: Marina Vilchis Herrera.

Todos tenemos cerca a alguna persona que domina a la perfección el arte de la
gorronería. O que, directamente, es un sinvergüenza de mucho cuidado. Nos
referimos a ese tipo de personas que tienen por costumbre vivir a costa de los
demás (y que, oye, tampoco se les da nada mal); esos a los que les das la mano y
te acaban cogiendo el brazo, la pizza y la cartera. Porque ¿Quién no tiene un
amigo que desaparece siempre en el momento de tener que pagar la cuenta?
La psicoterapeuta Jesica Velázquez nos explica que estos individuos son capaces
de llevar a cabo cualquier tipo de estrategia con tal de conseguir ahorrarse unos
míseros pesos.
Suelen ser fáciles de detectar, porque sus tácticas ya nos las conocemos
prácticamente todas. Aun así, no nos queda más remedio que acostumbrarnos a
convivir con ellos.
Te presentamos la guía definitiva para salir airoso de las gorronerías más típicas
de estos amigos aprovechados de la vida.

  1. El amigo nefasto.
    Ese que fuma más que Popeye el marino, pero que, casual o estratégicamente,
    nunca lleva cigarrillos encima ¿Para qué, si puede fumar del resto? Su
    comportamiento no te deja otra escapatoria que buscarte una buena coartada para
    no tener que regalarle ni un solo cigarrillo más.
    Te proponemos que a partir de ahora lleves un par de paquetes encima: uno para
    tu disfrute y otro vacío. Así, cuando ese amigo de la cajetilla ajena te pida un
    cigarro y saques el paquete terminado no tendrá más opción que ponerse a
    buscar a quien estafar.
  2. El insaciable
    Hay quien por ser tu amigo se cree que tiene todo el derecho a meterse en tu vida,
    incluso en tu plato. Sí, hablo de ese tipo de amigos que te hacen dudar de si
    tienen hambre, porque, sea como sea, sus manos siempre acaban llegando a tu
    comida. Como decía Joey Tribiani (el más gorrón de la pandilla de Friends): «No
    pidas una ensalada para luego comerte mis patatas». Nuestra idea es que
    empieces a hacer más planes (al menos los que incluyan comida) con tus amigos
    metiches.
  3. El correcaminos
    Ese que cuando sales de fiesta y les toca compartir taxi, se toma lo de «salir» muy
    al pie de la letra y se baja del taxi él primero para librarse de pagar. Quizá nunca
    te había importado demasiado, total cuando compartes no pones más de un par

de pesos. Pero, oye, no deberías dejar que te tomen el pelo (ni la cartera) de esta
forma. Puedes pagar tu ruta, para que cuando él llegue tenga que ir a su casa y
toque pagar su parte y no se libre de no pagar nada, total como dicen: “convivir
cuesta”.
El lángaro gorrón pecho amarillo.
Este es el típico (a) que cuando salen en grupo a la hora de la cuenta siempre
sales pagando todo. Y es que ahí está el típico haragán que se las ingenia para no
ofrecer nunca su coche. No falla. Bien, sabemos que eliminarle del grupo no es
una opción variable, así que… aprende del éxito de apps como Blablacar y
empieza a cobrar por los servicios. De algún modo tendrás que rentabilizar todos
esos km de más que hará tu coche.

  1. El banquero
    Es decir, el que solo lleva su tarjeta de crédito en el bolsillo. O, lo que es lo mismo,
    jamás lleva efectivo para pagar las cuentas. Tranquilo, tenemos tu salvación. El
    mundo de las apps es imparable ¿Conoces Google maps? Localiza los cajeros
    más próximos a tu ubicación, así que cuando ese amigo (a) te diga que no tiene
    suelto podrás ayudarle amablemente a buscar su sucursal más cercana. Ya verás
    cómo escarmienta.
  2. El listillo
    Aquel que se adjudica pagar la última ronda de cervezas, puesto que para aquel
    entonces ya muchos se habrán ido y la cuenta será mucho más reducida. Nuestra
    idea no es demasiado original pero sí efectiva. De nuevo te sugerimos crear un
    bote o fondo común con el que ir pagando todas las rondas que vengan. Se le
    acabó el truco.
  3. El sorpresas
    El tacaño de manual. Se planta en tu casa de forma inesperada y con claras
    intenciones de llenarse el estómago (suele coincidir con el final de mes cuando la
    comida en la nevera empieza a escasear). Tenemos la forma de frenar a este tipo
    de intrépidos. Es fácil: si es final de mes, lo es para todos, así que tu nevera
    también estará en las últimas (o eso te toca simular). Sugiere pedir unas pizzas o
    sushi a domicilio cuyos gastos, por supuesto, tienes que compartir. Si te dice que
    tú invites, que después te hará una transferencia, no pidas nada y evítalo.
    En estos tiempos la diversión o convivir no es nada barato, pero no está bien las
    personas que se aprovechan y viven de los demás como parásitos, con el fin de
    no pagar ninguna cuenta. Todos tienen compromisos y muchas veces estas
    personas abusan y viven de sus supuestos “amigos”, así que ponte listo y pidan
    cuentas separadas, así cada quien pagará su presupuesto.
  4. El que te pide prestada la ropa

No hay nada más nefasto que una persona que te pide prestada tú ropa, porque
siente inseguridad de su vestimenta o quiere aparentar tener cosas de las que
jamás gastaría en comprarse. Este tipo de personas son evidentemente
envidiosas, te recomendamos decirles que no, para evitarte futuros problemas.

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