¿Soy Guadalupano de corazón?

¿Soy Guadalupano de corazón?
P. Agustín Celis
Se esperan esta fechas porque hay un tiempo en el que muchas personas se dan el tiempo de convivir con la familia y además también se dan los ánimos para salir, para visitar y para celebrar varios acontecimientos que regularmente se trasladan al mes de diciembre.
En el aspecto social, seguimos en tiempo de pandemia, aunque se han relajado las medidas de seguridad en varios lugares, lo que ha provocado la movilidad humana y toda la actividad económica mejora en ciertos rubros de la sociedad, como en el transporte y el turismo. Sin embargo, somos conscientes que la inflación económica nos ha afectado a todos en la economía por el alza de precios en algunos productos y servicios.
Contemplando la sociedad que desprende la alegría del tiempo y las fechas próximas, ya se siente la llegada del 12 de diciembre viene a despertar el ánimo y la alegría para muchas personas que celebran las fiestas guadalupanas. Escuchamos en boca de algunas personas que dicen soy mexicano y guadalupano. ¿Será esto una expresión de la fe?, analizando a profundidad el sentido de la fe y el significado desde la religión parece ser una frase un poco trillada en boca de algunos. Porque la fe es más que solo decir soy guadalupano.
En la vida de una gran cantidad de personas, no se ajustan los parámetros de la fe con lo que se expresa y se vive. No se puede decir soy guadalupano cuando a la vez se adora a la muerte. O expresar que se es guadalupano sin aceptar los valores morales que el códice de la virgen nos transmite.
Sin ofender a las personas, nos damos cuenta que hasta para quitarle la vida a otra persona se encomiendan a la Virgen de Guadalupe. Hay una gran contradicción, muchos viven una fe fantasiosa o de fantasía, porque pretender mostrar todo su amor a la Virgen, pero no aceptan las reglas morales que nos enseñó su hijo Jesús.
Es cierto que muchos se tatúan la imagen de la Virgen de Guadalupe, pero llevan su vida por el sendero de los vicios, la violencia, la muerte, la infidelidad, el adulterio, el aborto, la corrupción y otros tantos paraísos terrenos que ofenden la memoria de la Virgen María y que final mente se entiende que son contrarios a lo que la Santísima Virgen nos ha trasmitido por revelación o lo que se quedó pintado en el códice guadalupano.
La imagen de la Virgen en sus ojos, dejan la figura de Indígena San Juan Diego, que obedeció su mandato de llevar el mensaje al Obispo fray Juan de Zumárraga para que se le construyera su templo en aquel lugar. Si fuéramos guadalupanos de corazón también seriamos obedientes a las enseñanzas y virtudes de la Virgen. También hay la figura de una familia y en estos días cuanto ataques y desviaciones está sufriendo la familia, esta institución formada desde antiguo y cuyo origen lo encontramos en la Sagrada Escritura en el libro de Génesis “hombre y mujer” y cuya descendencia del amor de los esposos serían los hijos.
No se puede decir que se es Guadalupano y a la vez rechazar toda la obra de Jesús, contradecir los 10 mandamientos de la ley divina. No se puede decir que se es guadalupano de corazón cuando tus intereses personales van en contra de la obra de la Santísima Virgen María…

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