Doña Mary

Doña Mary

H. Zitácuaro, Mich. – Las cocineras de Zitácuaro contribuyen de manera importante a la riqueza gastronómica del municipio y Doña Mary no es la excepción. Ella oferta sus tradicionales platillos mexicanos en la Fonda Lucy. Al platicar con ella nos proporcionó cucharadas y cazuelas de experiencia, ricas en sabor.

Únicamente tuvo la oportunidad de estudiar la secundaria, pero eso no fue impedimento para que la señora María Estela López Hernández saliera adelante dedicándose a la cocina, gracias a que su madre le trasmitió sus conocimientos y enseñanzas.

Su madre prácticamente fue la fundadora de esta cocina económica, ubicada en el primer pasillo del mercado municipal Melchor Ocampo, donde se encuentran los vendedores de pan.

Recuerda que hubo un tiempo en que sus hermanas eran las encargadas de la elaboración de platillos, al igual que su mamá.

Fue a la edad de 40 años cuando se adentró de lleno a la gastronomía, ahora lo hace de manera cotidiana, porque le apasiona y llena de orgullo.

“Tengo buena clientela, porque vienen conmigo por la sazón”, expresó Doña Mary, quien en la actualidad cuenta con más de 70 años de edad.

A pesar de que es una persona de la tercera edad y con algunos problemas físicos, ella se pone en las manos de Dios para realizar sus platillos y ofrecerlos a su clientela.

Expresa que su madre, María Guadalupe Hernández Mejía, fue prácticamente de las pioneras dentro del mercado Melchor Ocampo.

En un principio únicamente ofrecía chiles envinagres y aguas frescas, posteriormente la gente le comenzó a pedir comida y fue así que emprendió en sus ollas de barro a hacer platillos.

Al quemarse el mercado, inmueble que por cierto estaba hecho de tejamanil, fue que se construyó a base de otros materiales, como el que está actualmente

A varias mujeres les dejaron un local y a su madre le dejaron un espacio, lo que hoy se conoce como Fonda Lucy. Nombre precisamente de una de sus hermanas, que estuvo trabajando en este lugar, luego se casó y se fue a vivir a Culiacán, Sinaloa.

Durante muchos años atendía a la clientela su madre, pero por un problema de salud fuerte, fue que se hizo cargo de esta cocina, indicó la cocinera zitacuarense.

A pesar de ello todavía persisten los recuerdos, precisamente en esta fonda pasaron sus hermanas y hermanos, su infancia y juventud.

“Viene gente todavía que conoció a mi mamá. Yo todavía tengo esa clientela de mi mamá”, subrayó, al momento de dar a conocer que anteriormente cocinaban siempre en un bracero y utilizaban carbón.

Vienen no solamente a consumir alimentos, no solo de la región, sino hasta de otros estados del centro del país.

Reconoció que al principio no le gustaba cocinar, pero fue el tiempo el que le dio la razón y encontró su pasión en la gastronomía zitacuarense.  “Véame dónde estoy. Me encanta, me gusta mucho. Trabajo tarde, pero ya tengo mi clientela”.

Explica que su mamá era muy diestra en la cocina y en aquellos años cocinaba con metate y molcajete, eran utensilios básicos en la elaboración de platillos.

“La clientela que ha venido la sazón les ha gustado, hasta eso. Es gracias a Dios que yo tengo esa sazón”, relató la cocinera.

Cuando entraba en la cocina siempre estaba de su lado su madre, probando los platillos para que reunieran todos los ingredientes, tuvieran sabor y por supuesto no faltaba el toque mágico que le ponía María Guadalupe.

El menú que ofrece actualmente es carne de puerco, pollo con mole, caldo de res con verduras, los tradicionales frijoles de la olla, chiles rellenos en caldillo con jitomate y nopales con camarón.

“Voy a seguir cocinando mientras pueda”, nos dijo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *