Don Chuchito


H. Zitácuaro, Mich. – Trabajó en varias ciudades de la república mexicana, entre ellas la Ciudad de
México, Valle de Bravo y Zitácuaro. También se trasladó a Estados Unidos en busca de nuevas y
mejores oportunidades de vida. Sin embargo, en Zitácuaro es donde ha dejado su vida como
comerciante, ha tenido diferentes oficios, desde albañil, tapicero, empleado de abarrotes hasta
vendedor de discos. Así ha sido la vida del señor Jesús Rodríguez Cambrón.
En el Jardín Constitución, vende sus discos de música desde hace aproximadamente 25 años.
Muchos lo conocen como don Chuchito, el de los discos, quien menciona que hace algunos años
recibía en su puesto semanalmente el periódico “El Despertar”.
Precisamente leía cada semana la columna “El Personaje de la semana”, y al darle lectura se
adentraba a cada historia que este medio informativo presentaba.
Don Chuchito es originario de la población de Ciudad Hidalgo, la antigua Taximaroa,
posteriormente llegó a Zitácuaro con sus progenitores. Sus padres le enseñaron siempre a
trabajar, su padre fue empleado en diferentes negocios, mientras que su madre fue comerciante.
De ahí que aprendió don Chucho el negocio de las ventas.
Expresó que desde su juventud le gustaron las ventas, por lo que prácticamente toda la su vida ha
sido comerciante. Tuvo también otros oficios, como albañilería y agricultor, es decir, que donde se
le presentaran las oportunidades de trabajo, simplemente las tomaba.
“Tienes que salir a buscar el pan a donde lo encuentres”, expresó.
Trabajó además en la tienda de abarrotes de la famosa Casa León, de don León Ruiz, cuando vivía.
Después decidió emprender su propio negocio y puso una dulcería.
Por cuestiones del destino y situaciones económicas adversas determinó irse a la Ciudad de
México a laborar, cuando su esposa murió se regresó nuevamente a Zitácuaro.
En la Ciudad de México se empleó en una compañía refresquera, Orange Crush. Antes tuvo otros
oficios, como tapicería y carpintería. Posteriormente se fue una temporada a trabajar a Estados
Unidos, después regresó a esta ciudad.
Uno de sus hijos le dejó un puesto de comerciante, negocio en el que tiene ya alrededor de 25
años. “Salimos a buscar trabajo donde lo encuentres. Ahorita porque ya estoy grande de edad, ya
no puedo salir a trabajar. Ya no hay trabajos, ya no hay a donde echarle ganas, más que aquí en el
puestecito, porque ¿Qué otra cosa nos queda?”.

“Mientras estás joven, tienes las puertas abiertas donde quiera, eres joven, tienes la fuerza para
trabajar. Donde quiera consigues trabajo, pero cuando llegas a adulto, ya no es lo mismo”,
manifestó.
Resaltó que la carga de trabajo es por las mañanas y por las tardes, prácticamente no hay nada.
“La vida bajo estas circunstancias, está difícil, la vida ya no es como antes. Ahora hay que echarle
ganas hasta donde se pueda”.
Anteriormente, cuando tenía buenas ventas en sus discos, se quedaba en horario de la mañana y
por la noche, pero ya los tiempos cambiaron y las ventas se vinieron abajo.
Resaltó que su negocio tuvo tiempos de abundancia y recordó que vendía desde las 9 de la
mañana a 9 de la noche. Incluso, en épocas decembrinas, llegaba a cerrar su puesto hasta la 12 de
la noche o 2 de la mañana.
Ahora, con las nuevas tecnologías, muchas personas conectan sus celulares a bocinas inalámbricas
y les llega todo tipo de música, puntualizó.

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